Grandes series del género cabalgaron por el oeste. Estamos quizás ante otro título tan canónico como para sumarse a la insigne lista del western imprescindibles. Una serie abierta, llamada a convertirse en un clásico.


Ilustración de Undertaker

Ralph Meyer sigue los patrones del western crepuscular, héroes cansados, sucios, resignados a las liturgias habituales del género. Encontró un desafío con Undertaker, el enterrador… Los decorados, que delimitan la atmósfera. Y unos personajes que derrochan carisma, otorgandole conjunto al ritmo de la historia, sin que resulte tedioso o muy visto. Parecía difícil, casi imposible, pero acompañado del guionista Xavier Dorison, refuerzan una versión libre, en el sendero del oeste americano. Un guión cincelado y magistralmente teñido por Caroline Delabie, en perfecta armonía dando color al dibujo y respetando los códigos de la acción o el tiempo transcurrido, usando diferentes tonos y las luces para resaltar una atmósfera áspera, enfatizando la violencia cuando es necesario, una pieza imprescindible sin la cual, la inconfundible esencia de la serie no sería la misma.

Ilustración de Undertaker

Ilustración de Undertaker

Una serie que respeta todos los códigos del oeste.


Undertaker es una historia sin grandes riesgos, se construye en arcos de dos álbumes, en el primer ciclo le vemos pasar de la soledad a la compañía de Rose Praire, una joven institutriz inglesa y Mademoiselle Lin, sirvienta china, mientras avanzamos en la historia y pasamos las hojas, despejamos la sombra de su pasado, nuestro enterrador deshace un nudo a lo largo del segundo ciclo descubriéndonos el pasado militar de Jonas, nuestro protagonista, con nuevos personajes.

El coronel Charley y Jeronimus Quint, un cirujano monstruoso tambien llamado El ogro de SutterCamp reducido a papel con trazos oscuros, enigmáticos, caminando por la senda del thriller en un escenario impecable y muy oscuro, nocturno con sombras y luz tenue de la naturaleza, a menudo con unas viñetas que habitan fuera del enmarque extendiéndose por toda la página, sangre, sudor y aventuras en territorios homenaje a todos esos héroes montados a caballo. Con la «Sombra de Hipócrates» cerramos el segundo arco y terminaremos el cuarto y último tomo publicado, devolviendonos la soledad del protagonista.

Desde que leímos Blueberry, demostrar interés en un western es una tarea difícil. Pero Undertaker consigue encontrar un camino propio. El dibujo te abre los ojos con sumo interés, sin descuidar los detalles, ¿Somos testigos del nacimiento de una leyenda? El talentoso dibujante parisino Ralph Meyer, desde luego, pone de su parte para que así sea. En el cenit de su madurez creativa firma el que quizás sea el mejor trabajo de toda su carrera. Con ecos de Moebius, y adaptando parte del estilo de este. Se aleja así de sus últimos trabajos, mas centrados en la ciencia ficción futurista.

Las ediciones de Norma editorial son impecables y de un tamaño perfecto. Un álbum seriado que deja al lector deleitarse con pequeños detalles de la historia en cada tomo. Quizás una introducción detallando al lector el contexto de la obra, hubiera sido de agradecer. O algún extra más. Pero quitando caprichos, el arte del sepulturero bien merece su lectura. Un western que retrotrae a la esencia mas pura del género con dos autores dando su mejor versión durante 4 álbumes y con ganas de seguir disfrutándolo.

Próximamente, El indio blanco.

Grandes series del género cabalgaron por el oeste. Estamos quizás ante otro título tan canónico como para sumarse a la insigne lista del western imprescindibles. Una serie abierta, llamada a convertirse en un clásico. Ilustración de Undertaker Ralph Meyer sigue los patrones del western crepuscular, héroes cansados, sucios, resignados a las liturgias habituales del género. Encontró un desafío con Undertaker, el enterrador... Los decorados, que delimitan la atmósfera. Y unos personajes que derrochan carisma, otorgandole conjunto al ritmo de la historia, sin que resulte tedioso o muy visto. Parecía difícil, casi imposible, pero acompañado del guionista Xavier Dorison, refuerzan una…
Los referentes fueron, evidentemente, los spaghetti-westerns. Estamos quizás ante otro título tan canónico como para sumarse a la insigne lista del western imprescindibles. Una serie abierta, llamada a convertirse en un clásico.

Páginas hermosísimas, llena de contraluces.

NUESTRA NOTA - 84%

84%

Magistral

Los referentes fueron, evidentemente, los spaghetti-westerns. Estamos quizás ante otro título tan canónico como para sumarse a la insigne lista del western imprescindibles. Una serie abierta, llamada a convertirse en un clásico.

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