Hablamos de las grapas Absolute Batman 1-6, una reinterpretación furiosa y política del murciélago que rompe con el statu quo para convertir a Batman en un símbolo de caos la rabia y conciencia social.
Antes de hablar de estos Absolute Batman 1‑6, conviene situar un poco el contexto. La nueva reinterpretación del mito del murciélago se abre con una caja de pensamiento que remite, de forma directa, al poderoso arranque de Batman: Año Uno de Frank Miller y David Mazzucchelli. Cuando la misteriosa figura se desenfunda el casco de moto, el lector comprende que el punto de vista ha sido alterado: quien regresa a Gotham City no es Bruce Wayne, sino Alfred Pennyworth. Una ciudad inhóspita, abandonada a su suerte frente a la violencia incesante de los “Party Animals”, una banda enmascarada que siembra caos y muerte.
Y lo que es peor: sin más ideal que la obscena cantidad de bitcoins que obtienen por cada delito. En este escenario, Alfred —agente de campo de una corporación enigmática— no debe intervenir. Su misión es observar y actuar solo cuando lo haga otro “jugador”: Batman. En Absolute Batman: El Zoo, Scott Snyder alcanza por fin lo que llevaba tanteando desde su llegada al personaje en los Nuevos 52: mantener la fidelidad a la esencia codificada de Batman y de Gotham, pero girando los pilares del mito para conquistar un territorio expresivo nuevo. Más actual, más furioso, más combativo. Más moderno.

Reescribir el mito desde otro punto de vista
Si en El Tribunal de los Búhos introducía la incertidumbre en la relación entre Batman y su ciudad, y en La Muerte de la Familia exploraba el terror macabro y la vulnerabilidad de su entorno, aquí rompe —literalmente— los preceptos del personaje. Busca, con una frescura purísima, la mirada airada de un adolescente que enfrenta la pérdida de su padre. Pero no, como en otras versiones, la pérdida total de su familia. Aquí su madre sobrevive: amorosa, empática y, sobre todo, con una fuerte conciencia social.
También lo hace un amplio círculo de amistades lleno de rostros conocidos. Snyder, de hecho, replica el gesto de sus protagonistas: desafiar nuestra visión del murciélago, modificando los elementos necesarios para ensayar una partitura nueva. Hasta ahora, Batman se había construido sobre los claroscuros de un trauma infantil, con figuras paternas ausentes y un Cruzado Enmascarado que sostenía el statu quo. En Absolute Batman: El Zoo, en cambio, se nos muestra un negativo casi total del Batman clásico. Donde antes era millonario, ahora es un trabajador con conciencia obrera.

El Zoo: la reinvención del origen de Batman
Donde antes era detective, ahora es un ingeniero brillante. Y lo más importante: si antaño invocaba el orden, ahora encarna el caos. «Si queremos que todo siga como está, es preciso que todo cambie». Es un impacto encontrarse un tebeo tan valiente, donde el héroe está tan enfadado con el poder. El mal, representado por Máscara Negra, se reduce aquí al dinero. No hay planes elaborados para controlar Gotham: solo multimillonarios tecnológicos obsesionados con su beneficio y gobiernos corruptos que lo permiten. Más que una nueva versión del murciélago, esto parece un espejo de nuestra propia realidad.
En el clímax de la batalla final contra Máscara Negra, un niño intenta apuñalar a Batman. Él lo alza, lo deja caer y lo remata como si fuese una patada de rugby. Es una de las imágenes más definitorias del cómic: una ruptura total con las reglas del dibujo “realista” del superhéroe. La labor de Nick Dragotta, acreditado como coguionista, destaca por su expresividad desbordada y por su influencia en la mirada desencantada del relato. Su trazo potencia el discurso tanto como el guion.

Un dibujo que rompe todas las reglas
Con una estética expresionista y un compromiso absoluto con la estrategia de “avance continuo”, todo en este tebeo es grandioso y espectacular. Desde el logotipo sobredimensionado del traje hasta detalles como un camión de basura convertido en batmóvil o una capa alargada hasta el extremo para planear o servir de paracaídas. La distribución de página, milimétrica, convierte la lectura en una experiencia distinta: más visceral, menos complaciente, pero siempre fiel a las propuestas del guionista. Aquí conviven el impulso contemporáneo con la habilidad de transmutar conceptos clásicos sin perder su esencia.
Gordon como alcalde. Martha Wayne viva y convertida en pilar familiar. Eddie, Oz, Harvey Dent, Waylon Jones, Selina Kyle. Todos presentes. Todos amigos cercanos de un chaval criado en el “Callejón del Crimen”. Los nombres resuenan en la memoria del lector, y sus actitudes se adaptan a esos ecos. Y como le dice Bruce Wayne a su padre en el magnífico flashback del número #4 —dibujado de forma excelsa por Gabriel Hernández Walta—: “para el murciélago no hay nada imposible. A pesar de lo que te digan… Te dice que seas más grande. Que subas más alto. Que vayas a sitios donde creías que era imposible”.

Sobre la edición de Absolute Batman 1‑6
Panini cómics edita Absolute Batman 1‑6 en su habitual formato de grapa. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras portadas alternativas y la sección Dc Connect firmada por Lidia Castillo en cada una de las seis grapas del arco.

Absolute Batman 1‑6
Edita: Panini cómics
Editorial original: DC Comics
Autor/es: Scott Snyder, Nick Dragotta, Frank Martin, Clayton Cowles, Gabriel Hernández Walta
Fecha de lanzamiento: 3 abr 2025 a 4 sept 2025
Idioma: Español
Páginas: 48 pags Número #1, 32 págs números #2-4, 24 pags números #5-6
Tamaño: 16.8×25.8 cm.
Contiene: Absolute Batman 1-6
Formato: Comic-Book
Interior: Color
Precio: 2,50 € Número #1, 3,80€ Números #2-4 3,30€ Números #5-6



