Hablamos de Archie el robot y la máquina del tiempo, un rescate tan entrañable como extravagante: ciencia ficción británica en su estado más puro, con humor, aventuras imposibles y una irresistible pátina pulp.
Antes de hablar de Archie el robot y la máquina del tiempo, un poco de contexto. Más que un personaje memorable, Archie el Robot es un curioso caso de estudio. Paradigma del tipo de aventuras británicas de los cincuenta en unos tiempos en los que la corrección política estaba ausente y el paternalismo colonialista de la época resulta a nuestros ojos contemporáneos bastante hiriente, debutó bajo el nombre de El Robot de la selva ( The Robot Jungle) en el primer número de la Revista Lion. Creado por E. George Cowan con dibujo de Alan Philpott sus primeras apariciones resultaron efímeras, durando su presencia escasos seis meses. Después de un largo lustro con tan solo una breve aparición en 1955, Archie el Robot renació en 1957.
Siendo a partir del siguiente año, con la llegada de Ted Kearon, que permaneció en la serie diecisiete años, cuando empezó a ganar unas mayores cotas de popularidad. Una fama que le convertiría en uno de los personajes más longevos de la revista, publicándose sus peripecias sin descanso hasta la fusión con la Revista Valiant en 1974, y que propiciará su “rescate” en el Zenith de Grant Morrison. Trasmutado esta vez en un robot anarquista, fanático del Acid House. Remozado con un cerebro computarizado y la capacidad de hablar, Archie el Robot, se movía con igual prestancia tanto batallando contra monstruos y alienígenas varios como luchando contra desastres naturales o delincuentes comunes.

Viajes en el tiempo con aroma a pulp
Siendo a la vez pura mundanidad o el mejor baluarte de la ciencia ficción. En La Máquina del Tiempo —primera saga recuperada para la ocasión, obviando los lógicos problemas susceptibles de “cancelación” de sus primeras apariciones—, Cowan concede el protagonismo central a El Castillo, una máquina con forma de gigantesca torre de ajedrez capaz de llevar a Archie y a sus dos compañeros, Ted Ritchie y Ken Dale, a través del espacio-tiempo. Mientras parece haber descubierto una fórmula idónea para mostrar el carácter egocéntrico, arrogante y condescendiente de Archie a la par de utilizar a Ted Ritchie y Ken Dale como extenuantes apuntadores de los peligros y contexto de cada pintoresca situación, Cowan explota a fondo hasta sus últimas consecuencias las posibilidades del viaje en el tiempo.
No hay sospecha de discurso autoral en una sucesión de aventuras que comienzan con la visita a la Inglaterra del siglo XIV para ayudar a una pequeña revuelta campesina contra el ominoso señor feudal Hugo el Lobo Negro. Enfrentamientos divertidos que cuentan con excusas ingenuas, como la de hacer pasar a Archie como un caballero de gigantesca armadura, para sostener la escasa verosimilitud de la historia. El tan manido y socorrido “lo ha hecho un mago” como recurso. Tampoco parece empeñado el guionista en defender su labor como original en el posterior traslado al futuro del trío.

Humor, nostalgia y entretenidas aventuras sin pretensiones
La presencia de superobots (los Superons) en un Londres tropical recuerda en demasía a la contemporánea, y televisiva, Doctor Who y su enfrentamiento contra los Daleks. Y menos después de constatar el razonable parecido del Castillo con la Tardis. Claro está. Esto no es óbice para que la extensa aventura contra robots de distintos tamaños olvidados por una frustrada invasión alienígena y su lucha para liberar a la oprimida humanidad del Londres futuro no sea lo suficientemente variada y entretenida. A veces el talento está en saber usar la inspiración ajena a tu favor. En la siguiente historia, después de introducir de forma sibilina la aleatoriedad de los destinos, parece rememorar las aventuras de Dick Turpin al confundir a Archie con un bandolero del siglo XVIII.
Una peculiar historia navideña donde se unirán a unos hermanos forzados a bandolear por culpa de Sir Jeremiah Creefe. Un corrupto magistrado que les ha despojado de su fortuna y sus tierras. Un relato en el que termina la aportación en este tomo del eficaz Ted Kearon como dibujante, ya que las dos historias extras corren a cargo del magnífico Mike Western en el caso del simpático enfrentamiento contra el pirata Barbanegra y un ilustrador desconocido en el prehistórico destino final de nuestros héroes. En definitiva, una buena elección de episodios para recuperar un personaje querido y sin complicaciones que esperemos tenga continuidad.

Sobre la edición de Archie el robot y la máquina del tiempo
Dolmen edita Archie el robot y la máquina del tiempo en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras incluye galería de portadas.

ARCHIE EL ROBOT Y LA MAQUINA DEL TIEMPO
Edita: Dolmen/Plan B Publicaciones
Lanzamiento: 30-01-2025
Autor/es: E. George Cowan, Ted Kearon, Mike Western,
Formato: Cartoné
Tamaño: 210 x 280 mm.
Páginas: 144 pags.
Interior: Blanco y negro.
ISBN: 978-84-10390-41-6
Precio: 24,90€



