Hablamos del tomo Power Girl 1: Sueños eléctricos, una etapa que busca redefinir a Kara Zor-L entre el peso de la continuidad DC, buenas ideas conceptuales y un apartado artístico que sostiene una narración desigual pero estimulante.
Antes de entrar en Power Girl 1: Sueños eléctricos, conviene situarse un poco. La Power Girl “original” es un caso peculiar, problemático y, sobre todo, tremendamente confuso. Con un origen —y un nombre— casi idénticos a los de Supergirl, tras Crisis en Tierras Infinitas DC decidió que Superman sería el único superviviente de Krypton. Así que, de golpe, Power Girl dejó de ser kryptoniana para convertirse “mágicamente” en nieta de Arion, Señor de Atlantis. Como DC tiene sus cosas, décadas después se relajó esta política del “kryptoniano único” con la reintroducción de Kara Zor-El como Supergirl. Y gracias a ello —y al descontento del fandom— Power Girl recuperó en Crisis Infinita su estatus original.
Eso sí, con matiz: ahora procedía del Krypton de Tierra 2. Pero, como ya hemos dicho, DC tiene sus cosas, y tras Flashpoint llegó la continuidad de Los Nuevos 52, que eliminó a la JSA y a todos sus personajes asociados, incluida nuestra heroína. Pero… DC tiene sus cosas, y tras los acontecimientos de El Reloj del Juicio Final (Doomsday Clock), por obra y gracia de un señor azul al que los taquiones le complican la vida, la nueva línea temporal se fusionó con la anterior. Así regresaron tanto la Sociedad de la Justicia de América como la Legión de Superhéroes. Y, entre ellos, cómo no, Power Girl. ¿Hemos mencionado ya que DC tiene sus cosas?

Power Girl y el eterno caos de la continuidad DC
La guionista Leah Williams, curtida en varios títulos mutantes y en Sirenas de Gotham: Gatillo Fácil, retoma aquí a Power Girl tras los sucesos de Planeta Lázaro: nueva identidad secreta, nuevos poderes, un empleo como reportera tecnológica en el Daily Planet y convivencia con Augurio y Streaky, el supergato. Con el notable dibujo de Eduardo Pansica —y su narrativa siempre sólida— Sueños Eléctricos, primer arco de cuatro números, parte de los miedos que dejó la rebelión de la Simbionave que acompañó a la heroína durante su viaje desde Krypton. El resultado es una presentación irregular para nuevos lectores, aunque se agradece el esfuerzo por construir personajes y deslizar alguna reflexión amarga sobre la condición de exiliada multiversal de Kara Zor-L.
La historia, sin embargo, arrastra varios problemas. Cuesta creer la actitud de Superman ignorando las intuiciones de Power Girl. Si el misterioso virus —que según él puede acabar con el planeta, pese a haber causado solo tres muertes— es de Krypton-2, lo lógico es pensar que su origen también está allí, como sostiene Power Girl. Y descartada Kara, solo queda un sospechoso: la Simbionave. Esta utilización de Superman como “personaje idiota” funciona como un recurso pobre y demasiado fácil. En consecuencia, la aventura se queda a medio gas por falta de desarrollo. Más satisfactorio resulta el siguiente arco de dos números —tres, si contamos la aventura en solitario de Streaky— titulado “Viaje a Ferimbia”.

El poder del dibujo para sostener la narración
Mientras Augurio y Power Girl duermen, Streaky se enfunda su capa y sale con una misión. ¿Cual? Detener a una misteriosa pareja, enmascarada con rostros teatrales, que está secuestrando animales para experimentar con ellos. Es una historia sencilla —y prólogo de la siguiente— donde destacan dos aspectos: la habilidad de Leah Williams para mostrar el mundo humano desde la mirada de un gato y el excelente trabajo de David Baldeón. Narrar casi sin palabras no es fácil, y el dibujante español supera el reto con nota. Finalmente, llegamos al mencionado “Viaje a Ferimbia”, un cuento de hadas interdimensional ilustrado por Marguerite Sauvage.
La premisa es clara: Power Girl, a petición de Supergirl, investiga la aparición en campus universitarios de una nueva droga —Avalon— que transporta literalmente al consumidor a un mundo de fantasía. La idea es potente, pero su ejecución resulta apresurada. Con solo un número de presentación y otro de cierre, la historia pedía más espacio. Aun así, entre el precioso y versátil arte de Sauvage, los cambios de tono bien medidos y la gran química entre ambas superheroínas, el defecto queda amortiguado. En conjunto, una buena primera aproximación a un personaje femenino formidable —además escrito por una mujer— cuya trayectoria editorial nunca ha estado a la altura de su enorme potencial.

Sobre la edición de Power Girl 1: Sueños eléctricos
Panini cómics edita este Power Girl 1: Sueños eléctricos en un volumen de formato rústica. En el interior papel y reproducción gráfica de buena calidad. Como extras una galería de portadas alternativas y un prólogo firmado por Miriam Almohalla.

Power Girl 1 – Sueños eléctricos
Edita: Panini cómics.
Autor/es: Leah Williams, Eduardo Pansica, Julio Ferreira, David Baldeón, Marguerite Sauvage, Romulo Fajardo Jr., Becca Carey
Fecha de lanzamiento: 19 jun 2025.
Idioma: Español.
Páginas: 160 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Power Girl 1-7
Formato: Rústica
Interior: Color
ISBN: 9791370130022
Precio: 14,00€



