Biblioteca Superman 9: John Byrne se pierde en Smallville entre romances WTF y sobreexplicación, pero tres episodios cruciales salvan un tomo algo irregular del Hombre de Acero
Llegamos con este Biblioteca Superman 9 a uno de esos momentos extraños que se dan en las andaduras de los personajes. Por un lado, tenemos la llegada de World of Smallville, la primera de las tres miniseries destinadas a ampliar y explicar el bagaje de Superman. Y por otro, asistimos a tres momentos cruciales, en mayor y menor medida, que cambiarán para siempre la percepción y la vida de tres importantes secundarios. Cambios profundos que cambiarán el mundo que rodea al Hombre de Acero y cuya importancia resonará a lo largo del tiempo. Es curioso observar con el paso de los años cómo la decisión de Ediciones Zinco de publicar en su momento solo World of Krypton fue la correcta. En unos tiempos donde las editoriales debían ser más selectivas, esta elección, viendo la calidad del conjunto, fue la correcta.
Dibujada con su característico estilo de la Edad de Plata por Kurt Schaffenberger —no en vano fue el artista principal de Superman’s Girl Friend, Lois Lane—, World of Smallville es un tebeo de difícil justificación por culpa de un John Byrne empeñado en epatar al lector con decisiones sentimentales muy cuestionables y por el pesado lastre que supone unir el pasado de Lana Lang a un evento como Millenium. Dividida en dos partes claramente diferentes, la miniserie se centra en Smallville y, más concretamente, en los habitantes más importantes del pasado de Clark Kent: sus padres y Lana Lang. No sé en qué narices estaba pensando el guionista a la hora de afrontar este tebeo, pero sí sabemos que el resultado de su exploración al romance entre Jonathan y Martha Kent está casi a la altura, en barrabasada y turbidez, al Trouble de Mark Millar.

World of Smallville, una miniserie donde John Byrne mezcla romances cuestionables, Millennium y demasiada sobreexplicación
Y eso, definitivamente, no es bueno. Muchísimo antes que al pelirrojo maldito se le fuese la pinza con las locas aventuras adolescentes de la Tía May, John Byrne se sacó de la manga el triángulo amoroso más rancio y pocho de la historia en un intento desesperado de impactar al personal. Nunca sabremos sus verdaderas intenciones con esto. Pero visto el resultado, solo nos cabe empatizar con Superman y entender la cara de WTF que se le queda al pobre. No solo es innecesario el giro, es que, como el pobre Clark Kent, tampoco entendemos por qué lo cuentan. ¿Quién quiere, en su sano juicio, conocer el pasado amoroso de sus padres?. Tras emplear la primera parte de la miniserie Mundo de Smallville en esto, pasamos con las consecuencias de la invasión Manhunter sobre la vida de Lana Lang. Desconozco si Byrne tenía pensado desde el principio estp.
Pero dedicarle dos largos y farragosos números a explorar las consecuencias y el desarrollo de la vida de Lana bajo la influencia de Manhunter es innecesario y muy aburrido. Parece que el guionista, en uno de esos momentos tan frecuentes en los cómics de superhéroes. Esos de miedo al vacío. Y tuvo la necesidad de darnos un recital de sobreexplicación sobre esto, con el lastre añadido del modo de narrar de aquella época. Ya sabéis, esa tendencia a utilizar parte de las páginas de cada número a resumir lo que había pasado en los números anteriores, que en este caso, unido al hecho de que ya vimos esta misma historia desarrollada en los crossover con Milenium, hace que todo se vuelva más redundante y pesado de lo habitual. Curiosamente, no pasa lo mismo con los números incluidos de las tres colecciones regulares.

José Delgado, Lois Lane y la capitana Sawyer protagonizan tres episodios mucho más interesantes que convierten este irregular tomo en una lectura rescatable
En el número de Adventures of Superman, por ejemplo, se produce un hecho luctuoso que tendrá muchas repercusiones en el futuro. La lesión incapacitante de José Delgado mientras actúa como Gangbuster. Un tebeo importante cuya forma de narración, mostrando los mismos hechos vistos desde el punto de vista de Lex Luthor en la parte superior y el de Lois Lane, en forma de artículo, en la parte inferior, funciona. Y que dota al conjunto de la carga emocional necesaria para empatizar con la desgracia de José Delgado. Algo a lo que ayuda sobremanera el buen arte de Jerry Ordway. Por otro lado, en el número de Action Comics, Lois Lane, debido a los sucesos derivados de Millennium, visita Smallville. Y destapa, para sorpresa suya, la «estrecha» relación de Superman con el pueblo natal de Clark Kent. El resultado peca del mismo fallo que la miniserie que la antecede: demasiada sobreexplicación.
La solución al embrollo, más que ingeniosa, queda en el aire como una ocurrencia ocasional. Algo que lo refuerza el cómo se comunica, y parece bastante pillada por los pelos. Aunque eso sí, muy conveniente para desarrollar y profundizar un nuevo tipo de relación entre una Lois que se siente, lógicamente, engañada, y un Clark, que intenta obviar que su amiga tiene razón. Y que desde su punto de vista, es una traición a su confianza. Recordemos que la primigenia fama de Clark como periodista se debe a una exclusiva que todos sabemos, y ahora su compañera es tramposa. Mucho más importante es el número de la colección homónima: Superman. No por su calidad, porque realmente tiene todos los vicios de su autor: presentar un villano interesante y bastante aterrador.

Un tramo final con fuerza
Uno como es Skyhook. Criatura con una especie de alas de murciélago, capaz de convertir a niños de la calle en remedos de sí mismo. Pero que luego no tendrá mayor continuidad, sino por la presencia del primer personaje abiertamente LGTBIQ+ en una colección de estas características. Si bien no es hasta la aparición de la miniserie Metropolis S.C.U. que un personaje homosexual protagonizó una serie propia, es en este número donde se muestra de forma directa la orientación sexual de la capitana Swayer. Aunque no hay que olvidar que este número, al ser de 1988, tampoco puede ser muy explícito por cuestiones del Comic Code. Hay que decir a favor del guionista británico-canadiense que, después de nueve tomos, nos sigue sorprendiendo, para bien, su postura progresista sobre los personajes femeninos que rodean a Superman. Pese a patinazos tan desagradables como su trato a Big Barda.
Recordemos que, además de la marcada independencia de Lois Lane, en anteriores ocasiones, hemos visto la delicada situación de Catherine Grant en relación a la custodia de su hijo, y en esta ocasión, como toda la carga dramática viene derivada porque una niña se escapa de la casa paterna para poder ver a su madre. La cual ha sido apartada tanto de la custodia como de la vida de su hija por un padre que no quiere acatar la condición sexual de su exesposa. Situación que el guionista deja abierta con habilidad al final del episodio, abogando por un mejor entendimiento entre las partes. En resumidas cuentas, este noveno tomo, aunque se ve muy lastrado por la medianía que es World of Smallville, al final es muy rescatable por los detalles que contienen los tres números restantes. Tanto a futuro como por sí mismos.

Sobre la edición de Biblioteca Superman 9
Panini Cómics edita este Biblioteca Superman 9 en un volumen de tapa blanda con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, abre el tomo un artículo titulado “Qué verde era mi Smallville», firmado por Fran Calderón. Ya en la zona final, una recopilación variada de fichas de personajes extraídas de Who’s Who: The Definitive Directory of the DC Universe.

Biblioteca Superman 9
Edita: Panini Cómics.
Editorial Original: DC COMICS.
Autor/es: Jerry Ordway, Alfredo Alcalá, Kurt Schaffenberger, John Byrne
Fecha de lanzamiento: 26 feb 2026
Idioma: Español.
Páginas: 176 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Con Adventures of Superman 437, World of Smallville 1-4, Action Comics 597 y Superman 15
Formato: Rústica con solapas.
Interior: Color.
ISBN: 9791370134808
Precio: 16,00 €



