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Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley La colección completa | Reseña

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Hablamos del Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa. Una gamberrada cósmica maravillosa, divertida y desatada que merece ser reivindicada.

A este Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley La colección completa venimos de una de las etapas más sesudas, ambiciosas y potentes jamás escritas para Hulk. Durante cincuenta números, Al Ewing convirtió al Gigante Esmeralda en un fascinante estudio sobre el trauma, la identidad, la violencia y los fantasmas que persiguen a Bruce Banner. Todo, mezclando terror, mitología y existencialismo hasta dejarnos psicológicamente hechos puré. Y entonces llega Donny Cates. ¿Su propuesta? Pues… ¡Hulk es una nave espacial! Así, sin previo aviso. Con Ryan Ottley al dibujo y un entusiasmo que parece venir con tres marchas más de fábrica, Cates cambia completamente tono y rumbo. No intenta ser Ewing, porque Ewing solo hay uno. Y precisamente por eso esta etapa funciona mejor cuando la abordamos como lo que es. Un volantazo monumental, descarado y divertidísimo. Aquí hemos venido a pasarlo bien. ¿Y a Cates? DEJALE COCINAR.

La primera ocurrencia ya nos deja claro que aquí hemos venido a jugar. Bruce Banner decide que la mejor manera de controlar a Hulk es encerrarlo en una Sala de Máquinas mental y convertir su rabia en el combustible de una nave espacial. Sí, han leído bien. El cuerpo de Hulk lleva un casco cibernético, Banner hace de piloto y cuanto más cabreado está el Gigante Esmeralda, más rápido viaja la nave. Es Steamboat Willie pasado por radiación gamma. Y donde antes teníamos un ratón haciendo chu-chu con un barco de vapor, ahora tenemos a un científico traumatizado metiendo carbón emocional en la caldera de un monstruo verde para que haga bruum bruum por el hiperespacio. Y lo maravilloso es que Cates no pide disculpas por semejante premisa. La abraza. La acelera. Y cuando parece imposible subir el volumen, simplemente lo pone al 11 a lo Spinal Tap.

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa
Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa

Cuando Hulk deja de ser un gigante verde y se convierte en una nave espacial

El primer arco no se conforma con convertir a Hulk en vehículo espacial. También nos lleva a una Tierra alternativa donde Bruce Banner, al no haberse convertido nunca en Hulk, ha tomado una decisión profesional bastante cuestionable. ¿Cual? convertirse en un dictador científico con bombas gamma, experimentos monstruosos y toda la pesca. Por si fuera poco, nuestro Hulk tiene que enfrentarse a una versión mutante de Spiderman y a un Iron Man cuya armadura es la carcasa de un celestial. La escalada desemboca en el nacimiento de Titan, una nueva personalidad monstruosa surgida cuando Banner lleva el motor de la rabia hasta el límite. Y ojo, que esto sera decisivo más adelante.

Cuando parece que ya hemos alcanzado el techo de la demencia, Cates recuerda que también está escribiendo Thor y decide que, naturalmente, Hulk y el Dios del Trueno tienen que pegarse en el espacio. Así nace Banner of War, un interludio de apenas dos números donde la Hulkoneta es interceptada por Thor y ambos se entregan a un inevitable intercambio de tortazos. Y cuando parece que la cosa no puede escalar más, llega el inevitable momento Cates. Thor convertido en un monstruo gamma. Hulk levanta Mjolnir. Sí. Hulk. Mjolnir. Armadura asgardiana, fuego gamma y una pose que parece arrancada de una portada de 1997 después de beberse cuatro latas de monster. Y aquí guerra, paz y después gloria. No debemos procesarlo. Hay que disfrutarlo. Porque si la pregunta es “¿qué necesita esta historia?”, la respuesta de Cates parece ser siempre la misma: DEJALE COCINAR.

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa
Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa

Un mundo entero de gamma, Titan y una bienvenida bastante más complicada de lo esperado

Después del encontronazo con Thor, Hulk aterriza en un planeta habitado por una población completamente transformada por la radiación gamma. Y claro, para Bruce Banner aquello parece el paraíso: nadie le teme, todo el mundo entiende lo que es llevar un monstruo verde dentro y, por una vez, puede sentirse parte de una comunidad. La cosa se tuerce cuando Monolito, la enorme líder de este mundo, decide que Hulk está demasiado flojo y le pone a hacer burpees. Mientras Banner vuelve a utilizar la Sala de Máquinas para alimentar la nave con rabia, descubre además que tiene un polizón bastante poco recomendable: Titan. Y por si fuera poco, en el planeta se esta cociendo una rebelión que espera que Hulk los libere. Un climax que promete pirotecnia extrema.

Y entonces llega el momento en que Ryan Ottley tiene que recoger el volante y llevar la Hulkoneta hasta destino. Tras la accidentada salida de Donny Cates de la colección, Ottley asume también las labores de guion en los últimos números y se encuentra con una historia que, por decirlo suavemente, cierra como puede ¿Solución? Titan contra todo lo que se mueva. Banner comprende que tratar a Hulk como una batería de rabia, encerrarlo y utilizarlo como combustible no era precisamente el método pedagógico del año. Y ahí está uno de los mayores aciertos del tramo final. Ottley no intenta convertirse en Ewing ni reconstruir la etapa de Cates desde cero. Termina la historia que tiene entre manos, mantiene el espectáculo en marcha y lleva una Hulkoneta en llamas hasta la línea de meta. Y visualmente sigue siendo una absoluta barbaridad.

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa
Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa

Una etapa de Hulk que no quiere ser Ewing y precisamente por eso encuentra su propia identidad

Llegados a este punto, toca decirlo sin miedo. Esta etapa de Hulk no es una obra maestra. Tampoco necesita serlo. Son catorce números concebidos como una enorme gamberrada superheroica, espectacular, desvergonzada y consciente de que estamos aquí para divertirnos. Su principal problema, quizá, es puramente circunstancial. Llega después de cincuenta números de Ewing y queda colocada entre dos etapas mucho más largas, densas y sombrías. Esto no la convierte en un error ni borra absolutamente nada de lo anterior. Ewing sigue siendo Ewing. Su Hulk continúa brillando con luz propia y no pretende competir con ella. Simplemente cambia el timón y pisa el acelerador. Tenemos una nave espacial alimentada por rabia, Banners dictatoriales, Spiderman gamma, armaduras de Celestiales, Thor, Mjolnir, Titan y un planeta entero de seres Gamma. ¿Cómo no vamos a querer a semejante locura deliciosa?

Y ese es el espíritu con el que hay que acercarse a este Hulk. No buscando otra vez la profundidad, el terror psicológico o la complejidad mitológica de Ewing, sino abrazando la locura, el desenfreno, la diversión y el cambio de timón. Cates coloca el volumen en el 11, y cuando y nos da una premisa tan loca que hay que quererla muy fuerte: «¿Y si Hulk fuese una nave espacial?». Pues eso. Una etapa con conceptos realmente interesantes, tres arcos muy distintos entre sí y una capacidad para subir la apuesta que resulta casi entrañable. Porque si nos hemos reído y disfrutado CON la etapa y no DE la etapa, es que la cosa funciona. Y funciona especialmente bien cuando dejamos de preguntarnos por qué Hulk hace chucu-chucu por el hiperespacio y simplemente nos sentamos en la cabina. Abrochamos cinturones. Arrancamos motores. Y aceptamos nuestro destino. UNA. NAVE. ESPACIAL.

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa
Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa

Y así, tras catorce números de gamberrada cibernética, la Hulkoneta se quedó sin gasolina. El encargado de esperarle en la Tierra con una manguera de agua fría fue PKD, quien enterró la nave bajo tres metros de fango gótico. Pasamos de Celestiales cósmicos al barro rural: Banner vuelve a estar sin blanca, durmiendo en moteles de mala muerte y lavándose la cara en gasolineras rancias. ¿Y Hulk? Ya no es un motor dócil; está furioso por la explotación laboral de la Sala de Máquinas y le mira desde los espejos prometiéndole una venganza terrible. Y no me extraña. Yo también estaría, cuando menos, cabreado.

La tecnología espacial se cambia por una estructura puramente Expediente X. Banner viaja en camionetas destartaladas mientras monstruos de la semana y mitos de la carne le acechan desde las sombras de la América profunda. Catorce números duró el viaje donde fuimos felices viendo a un científico jugar a los marcianitos con su propio trauma. Pero el viaje espacial terminó. El motor se ha gripado, el emputómetro marca cero y toca volver a mancharse las manos. NAVE. ESPACIAL. FIN. Pero por suerte ya teneis en la web la reseña del primer tomo -y en breve del segundo- de la etapa de PKD. Que no baje el ritmo.

Sobre la edición del Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley La colección completa

Panini Cómics edita Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa en un volumen de tapa dura con sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, abre el tomo un artículo de Kauldi Gilibert. Ya en la zona final tenemos un artículo de Ryan Ottley y una galería de portadas (variantes) y algunos bocetos de Ottley Coccolo.

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa
Edita
: Panini Cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Donny Cates, Ryan Ottley, Frank Martin, Cliff Rathburn, Federico Bree, Daniel Warren Johnson, Martin Coccolo, Matt Wilson, Marte Gracia, Matt Hollingsworth, Sonia Oback, Cory Petit,
Fecha de lanzamiento: 14 may 2026
Idioma: Español
Páginas: 432 pags.
Tamaño: 17×26 cm
Contiene: Hulk 1-14, Hulk Vs. Thor: Banner of War Alpha y Thor 25 y 26 y material de Free Comic Book Day – The Avengers/Hulk 2021
Formato: Cartoné
Interior: Color.
ISBN: 9791370137243
Precio: 48,00€

Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley La colección completa | Reseña
NOTABLE ALTO
Hulk de Donny Cates y Ryan Ottley: La colección completa reúne los catorce números de una de las etapas más desvergonzadas, espectaculares y divertidas del Gigante Esmeralda. Tras la monumental etapa de Al Ewing, Donny Cates cambia completamente el rumbo y convierte a Hulk en una nave espacial alimentada por la rabia de Bruce Banner. Junto a Ryan Ottley construye una aventura cósmica repleta de Titan, Thor, Mjolnir, Banners alternativos, planetas gamma y conceptos absolutamente desatados. No es una obra maestra, pero sí una gran tapada que merece una oportunidad si sabemos exactamente a qué hemos venido: a divertirnos.
PROS
Donny Cates sin freno La imaginación del guionista funciona a pleno rendimiento: Hulk Starship, Titan, Thor, Mjolnir, planetas gamma y Banners dictatoriales.
Ryan Ottley Su espectacular dibujo casa como un guante con una historia que exige dinamismo, monstruos gigantes y acción a escala cósmica.
Diversión sin complejos No intenta repetir a Ewing. Cambia completamente el tono y abraza su propia locura sin pedir disculpas.
Cates, te queremos mucho, recupérate pronto.
CONTRAS
El efecto Ewing Llegar inmediatamente después de una etapa tan potente hace que cualquier comparación sea inevitable.
La escalada constante Cates sube el volumen tan rápido que en ocasiones parece que cada número necesita superar al anterior en tamaño y locura.
Se queda corta Con solo catorce números, algunas ideas podrían haber tenido más recorrido y desarrollo.
85
NOTABLE ALTO
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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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