Hablamos de La odisea del espacio, un recorrido a manos de Arnaud Delalande y Éric Lambert de la relación de la humanidad y el cosmos que no se deja un solo hito por explorar.
La odisea del espacio es un monumento al conocimiento, un compendio visual que nos lleva desde el asombro ancestral ante el cielo hasta los sueños contemporáneos de colonizar otros mundos. La ambición es titánica: Arnaud Delalande y Éric Lambert documentan cada hito astronómico con rigor casi quirúrgico, desde los cielos babilónicos hasta los programas de la NASA o la ESA. Con colaboración directa de la Agencia Espacial Europea, la obra aspira a ser definitiva. Y lo es. El problema surge cuando el afán enciclopédico pesa más que la pulsión narrativa. Leerlo del tirón es como asistir a una clase magistral sin recreos: formativa, impresionante… pero agotadora. El dibujo, tan realista que parece heredero del cómic divulgativo de antaño, potencia esa sensación de didactismo. Un tebeo admirable, sí. Pero también es uno difícil de disfrutar. Una obra que se respeta más de lo que se goza. Y eso, en cómic, es una contradicción dolorosa.
Del paleolítico al Apolo XIII, de Aristarco de Samos a los satélites geoestacionarios, La odisea del espacio no se deja fuera ningún hito importante en la conquista del cosmos. La obra se lee como un documental canal Historia pasado a viñetas, donde cada página está cargada de datos, hitos, fechas y personajes. Eso la convierte en un material de referencia valioso, incluso recomendable para lectores jóvenes con interés en la astronomía o la carrera espacial. Pero como relato de lectura, es otra historia: no hay apenas lugar para la pausa emocional, el conflicto dramático o la reflexión humana. La estructura coral no se articula en torno a personajes, sino a hechos. Y cuando todo son datos relevantes, el lector se ve abrumado. El cómic, en su sentido más lúdico y narrativo, se diluye en un mar de información. El espacio fascina, pero aquí no nos empuja a soñar: nos obliga a repasar. Y eso cansa.

Todo (absolutamente todo) lo que siempre quiso saber del espacio
El trazo de Éric Lambert es absolutamente impresionante: meticuloso, elegante, realista. Cada rostro, cada fondo, cada elemento técnico está plasmado con una precisión admirable. En otro contexto, sería una virtud deslumbrante. Aquí, paradójicamente, contribuye al problema. Este hiperrealismo funciona como refuerzo de una propuesta ya de por sí severa, sobria, demasiado seria. La sensación general es la de estar leyendo una pieza institucional, casi como un producto por y para organismos científicos. Y no hay nada de malo en ello, salvo cuando uno espera también emoción, descubrimiento, asombro. Lo que llega, en cambio, es una sucesión de escenas en las que el avance histórico impone su dictado sobre cualquier otra consideración narrativa. Y aunque la obra se cuida mucho de no caer en maniqueísmos ni banderas —algo que se agradece—, ese equilibrio se consigue a costa de cualquier atisbo de alma. Hay pasión por la ciencia, pero poca por el lector.
Es frustrante. Porque La odisea del espacio tiene todos los ingredientes para ser una gran obra de divulgación con alma de cómic, pero se queda en un compendio visual abrumadoramente académico. No hay errores groseros. Ni posicionamientos ideológicos sesgados. Tampoco hay frivolidad ni espectacularidad gratuita, pero tampoco hay magia. Ni siquiera en los momentos que deberían conmover —el primer paseo lunar, la tensión del Apolo 13, el accidente del Challenger— se permite un respiro narrativo o una mínima concesión al asombro humano. La lectura, en vez de impulsar a descubrir más, empuja a veces —y no por falta de calidad, repito— a cerrar el tomo y descansar. Y eso duele, porque se nota que detrás hay trabajo, talento y respeto por el tema. Pero también un desconocimiento de lo que hace que un cómic funcione: la conexión. No basta con contar todo. Hay que hacerlo con intención de emocionar, de implicar, de maravillar. Y aquí, esa chispa nunca termina de prender.

Sobre la edición de La odisea del espacio
Liana Editorial publica La odisea del espacio en un imponente volumen de tapa dura sin sobrecubiertas con detalles brillantes –en la tipografia– en la portada. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, agradecimientos de los autores.

La odisea del espacio: historia de la conquista espacial
Edita: Liana Editorial
Lanzamiento: 06-11-2024
Editorial original: Les Arènes BD
Contiene: L’odyssée de l’espace: Une histoire de la conquête spatiale
Autor/es: Arnaud Delalande, Éric Lambert
Formato: Cartoné con stamping plateado en portada
Tamaño: 20,5 cm x 28,5 cm
Páginas: 192 pags.
Interior: Blanco y negro
ISBN: 978-84-10158-16-0
Precio: 28,00€



