El final del viaje crepuscular de Logan en la Tierra 6160. Reseñamos Ultimate Wolverine 5, la brutal despedida de una serie valiente que rompe moldes y se convierte por méritos propios en un hito del nuevo universo Ultimate.
Con la llegada de Ultimate Wolverine 5, asistimos al cierre de una de las travesías más fascinantes y redondas de la Marvel moderna. Quién nos iba a decir, tras aquel arranque frío, introspectivo y deliberadamente lento del primer volumen, que la cabecera de Chris Condon acabaría convertida en un torrente imparable de adrenalina y audacia narrativa. Con el permiso de la aclamada serie del trepamuros, el mutante de las garras se ha consolidado como la propuesta más potente, estimulante y valiente de todo este revival de la Tierra 6160. Condon entendió perfectamente que aquí no se venía a hacer rehenes ni a repetir viejas fórmulas desgastadas por la inercia del mainstream. Una vez que la colección soltó el freno de mano y cogió velocidad de crucero, la apuesta por el riesgo total demostró que el viaje ha merecido la pena.
El escenario que nos encontramos en estas últimas grapas es desolador y maduro, un tablero político completamente descabezado tras la brutalísima muerte de Piotr a manos de Fénix. Con la tiranía de la familia Rasputin desmantelada, Condon huye de los tropos heroicos predecibles para plantear un dilema moral de un calado tremendo. ¿Deben Logan, Jean Grey y el bueno de Centinela 1 erigirse en los nuevos líderes de la República Euroasiática o dar un paso a un lado? La respuesta del mutante es tan lapidaria como honesta: «Cumplimos con nuestro cometido, pusimos todo en marcha». Deciden que la rebelión ya ha echado a rodar la bola y que debe ser el propio pueblo quien la empuje. Es una resolución elegantísima para evitar el bucle. Mejor marcharse como libertadores que quedarse lo suficiente para acabar convertidos en los nuevos opresores.

Al estilo Cormac McCarthy, Logan y Jean Grey ante el paisaje baldío
Este tramo final abraza sin tapujos una atmósfera puramente crepuscular que evoca directamente al tono seco y desértico de Cormac McCarthy. Ver a Logan y Jean recorriendo juntos un paisaje baldío, derruido y gobernado por la desconfianza es un auténtico regalo que nos suma mil años de vida como lectores veteranos. Lo mejor de todo es que el guion se ahorra de manera muy inteligente cualquier amago de tensión romántica forzada. No les hace falta. Son dos supervivientes rotos, un equipo puro que se cuida las espaldas y que se entiende con la mirada en mitad de la tormenta. Condon cocina a fuego lento la complicidad de este par de fantasmas, regalándonos una de las dinámicas más hermosas, respetuosas con su trasfondo y genuinas que se han visto en un cómic de superhéroes en mucho tiempo.
Es de recibo mantener la honestidad crítica y señalar que este tomo final acusa un leve peaje editorial en su ritmo. Frente al plan inicial de doce números, la serie se estiró finalmente hasta las dieciséis grapas americanas. Condon tuvo que bregar con las exigencias de Marvel para estirar el chicle. Y ese alargamiento se traduce en un aroma a relleno palpable en ciertas subtramas efímeras. Tramas como la búsqueda contrarreloj de la medicina para Jean o los combates intermitentes contra Osa Mayor y Dama Mortal. Lo comentamos porque omitirlo sería deshonesto con el lector. Son pequeñas piedras en el camino, concesiones comerciales lógicas. Y, afortunadamente, se ejecutan con oficio y no logran descarrilar en ningún momento el poderoso núcleo emocional de la historia.

ÑAC, o el atrevido anticlímax de Illyana Rasputin en el Limbo
El gran acierto estructural de la recta final radica en cómo las primeras páginas de cada número se dedican a narrar el trágico trasfondo de Illyana Rasputin en el Limbo junto a Belasco. Este lore nos prepara psicológicamente para un choque de trenes místico y destructivo contra Magik. Pero Condon prefiere romper las expectativas con un golpe de efecto magistral, frío y sin un ápice de glamour guerrero. Nada de coreografías épicas ni fanfarrias superheroicas. Logan viaja al Limbo, aparece entre las sombras y, de forma tajante: ÑAC. Es un anticlímax voluntario y soberbio, una violencia seca y directa. Y encaja a la perfección con el tono de una serie que siempre ha preferido la crudeza a los fuegos artificiales. Tras la tormenta, la huida del Limbo y la liberación de los prisioneros marcan el camino definitivo hacia el crepúsculo.
En el apartado gráfico, el volumen se despide por la puerta grande. Es de justicia aplaudir el notable trabajo de Domenico Carbone en el número trece, quien cumple con creces la difícil papeleta de emular la potente identidad visual de la serie. Sin embargo, el clímax absoluto llega con el regreso del dibujante estrella, un Alessandro Cappuccio que, arropado por los colores atmosféricos de Bryan Valenza, se confirma como el alma indomable de esta cabecera. Su Wolverine es físico, amenazador, oscuro y dueño de una narrativa dinámica y brutal que brilla hasta la última viñeta. Es doloroso abandonar esta Tierra y a unos personajes a los que ya no les quedaba nada por contar. Pero nos queda el orgullo de haber asistido a un experimento valiente, destinado a convertirse en un clásico moderno. Marvel, todavía, cuando quiere, puede.

Sobre la edicion de Ultimate Wolverine 5
Panini Comics edita este Ultimate Wolverine 5 en un tomo formato comic-book con lomo. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, una galería de portadas canon y variantes y un artículo de Bruno Orive.

Ultimate Wolverine 5
Edita: Panini cómics.
Editorial Original: Marvel Comics.
Autor/es: Chris Condon, Alessandro Cappuccio, Domenico Carbone, Bryan Valenza, Cory Petit, Travis Lanham,
Fecha de lanzamiento: 13 ago 2026
Idioma: Español.
Páginas: 104 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: Ultimate Wolverine 13-16
Formato: Comic-Book con lomo.
Interior: Color.
ISSN: 977308144500800005
Precio: 11,00€



