Caballero Luna: Puño de Khonshu 2: MacKay vuelve a demostrar que tiene la fórmula. Acción, oscuridad, personajes memorables y una Misión de Medianoche que sigue conquistando lectores. El Caballero Luna vive uno de sus mejores momentos.
Hechas las presentaciones en el tomo anterior de Caballero Luna: Puño de Khonshu, pasamos a desgranar este Caballero Luna: Puño de Khonshu 2, que recopila los números 6-10 de Moon Knight: Fist of Khonshu. Y lo hacemos por todo lo alto, o más bien por todo lo bajo, porque Marc Spector empieza la función recibiendo una madriza de proporciones asgardianas. El responsable es Achilles Fairchild, cuya naturaleza quedó al descubierto en el último número del recopilatorio anterior. No estamos hablando de un dios ni de una figura especialmente relevante dentro de Asgard, pero hasta el asgardiano más corriente puede convertir a un humano en un proyecto de reconstrucción ósea. Y Marc, que nunca ha destacado por su prudencia, ha tenido la brillante idea de enfrentarse a él a puñetazo limpio en un ring. El resultado, como cabía esperar, es bastante poco saludable.
La paliza deja a Marc al borde de la muerte y lo conduce al plano onírico, donde se reencuentra con Khonshu. La conversación entre ambos es deliciosa: hay confianza, reproches y una cercanía que recuerda, por momentos, a la complicada relación entre un padre y un hijo. Pero el dios no está allí para darle palmaditas en la espalda. Le explica que cada resurrección lo acerca un poco más a la locura completa y al encierro en sus oscuros salones, y que quizá llegue el momento de escoger a otro de sus puños. La respuesta de Marc, muy en su línea, es un rotundo «que te den, Khonshu». MacKay plantea así una situación peliaguda para alguien cuya psique ya está bastante maltrecha. La lealtad a su causa no elimina el precio que está pagando por ella. Y todo hablando de un señor que tiene un dios egipcio de seguro médico.

La Misión de Medianoche: una familia disfuncional que no deja a nadie atrás, La Banda del Billar y el regreso de Hank Pym
Fairchild decide no rematar a Marc y mantenerlo retenido, decisión que probablemente tenga bastante que ver con no querer tocarle demasiado las narices a Khonshu. Sin embargo, sus planes se van al traste cuando la Misión de Medianoche aparece para rescatar a su compañero. Y aquí vuelve a brillar uno de los grandes aciertos de esta etapa: la dinámica de grupo. Puede faltar un miembro, pueden discutir, pueden ser una familia disfuncional, no siempre especialmente bien avenida, pero todos cuidan de todos. Tras una recuperación al método Khonshu, el Caballero Luna y los suyos pasan al contraataque. Les han arrebatado la identidad y la libertad de movimientos, pero precisamente cuando no tienen casi nada que perder es cuando se vuelven más peligrosos. Una sexta grapa que concentra buena parte de las virtudes de la colección: tensión, acción urbana y la sensación constante de que cualquier cosa puede ocurrir.
¿Otro cambio de tono? Pues sí, y de los que se disfrutan. Marc pone en marcha un disparatado plan para llegar hasta Nadia, la hija de Hank Pym, recurriendo a unos disfraces inspirados enBola Ocho. Así nace la Banda del Billar, con alias tan poco discretos como Tronera, Tiza y Masacre. Lo que en otras manos podría quedarse en una marcianada, MacKay consigue integrarlo con naturalidad en la trama y utilizarlo para propiciar el regreso de Hank Pym. El objetivo es convencerlo de que desarrolle un antagonista para la letal Purpurina, aunque haya que atravesar algún que otro obstáculo, como el reencuentro de Tigra y Hank, que arrastran una historia compartida, y una conversación entre Marc y Pym sobre el estigma de la enfermedad mental. Tres viñetas bastan para darle profundidad al asunto sin que la reflexión se coma la aventura ni el ritmo del número.

Un dragón asgardiano, una espada y un homenaje a Elric
Si la séptima grapa sorprendía por su cambio de registro, la octava directamente juega en otra liga. Marc, muerto una vez más y a la espera de que Khonshu le dé al botón de reinicio, mantiene una larga conversación con la espada de Carver, la misteriosa sicaria de Fairchild. El arma resulta no ser una espada corriente, sino la prisión de un dragón asgardiano. La escena tiene un aire inconfundible a Elric y Tormentosa —Stormbringer para nuestros amigos del otro lado del charco, a quienes queremos igualmente—, pero MacKay consigue que el homenaje no reste personalidad al conjunto. Por mediación de Khonshu, la espada pasa a manos de Marc, que libera a Carver y decide dejarla con vida. El resultado es un Caballero Luna con un arma de poderes casi divinos y unas ganas tremendas de estrenarla. Otra pequeña joya que se lee en un suspiro.
Con la cura contra la Purpurina ya sintetizada, solo queda comprobar si funciona. Y Marc, en una decisión tan noble como disparatada, decide ser él mismo el conejillo de Indias. Consume deliberadamente la droga para después probar el antídoto. El plan es una barbaridad, pero también resulta coherente con un personaje acostumbrado a poner su propio cuerpo en primera línea. La novena grapa nos lleva así a un Marc completamente ido, atrapado entre los efectos de la sustancia y una sucesión de enfrentamientos con sus demonios internos, pasados y presentes. Es un número duro, especialmente por la forma en que muestra el deterioro provocado por la adicción, sin edulcorarlo ni convertirlo en un simple recurso espectacular. La cura funciona, Marc consigue salvar y perdonar a Frazier y, ahora sí, llega el momento de ir a por Fairchild. Y esta vez, con espada nueva.

Domenico Carbone y Devmalya Pramanik: dos miradas para una misma noche
En el apartado gráfico volvemos a encontrarnos con dos artistas que mantienen el excelente nivel visual del primer volumen. Domenico Carbone se ocupa de las grapas seis y siete. Y ofrece una aproximación que recoge parte de la personalidad de Alessandro Cappuccio sin limitarse a imitarla. Su dibujo tiene crudeza, expresividad y una estupenda capacidad para desenvolverse tanto en la ambientación urbana como en las escenas de acción. Todavía parece estar definiendo algunos rasgos de su estilo, pero el potencial está ahí. Por su parte, Devmalya Pramanik vuelve a encargarse de los números ocho a diez, con esa combinación de personalidad gráfica y ecos de Gene Colan que tan bien le sienta al personaje. Entre ambos mantienen la coherencia visual de la colección pese a los cambios de dibujante. La noche sigue teniendo el mismo aspecto, aunque cambie quien la dibuja.
La décima grapa cierra el volumen sin levantar el pie del acelerador. La Misión de Medianoche al completo se lanza contra la base de Achilles Fairchild, con Marc y Ginnarr, la Tragadora de Almas, encabezando una incursión que tiene bastante de asalto a gran escala. MacKay aprovecha para recuperar villanos de distintas épocas del personaje y sembrar el número de guiños para los lectores veteranos. Es, quizá, el capítulo menos interesado en profundizar en sus protagonistas, pero tampoco lo necesita. Esto es una raid en toda regla y cumple su cometido con una buena dosis de acción. Fairchild, que no es precisamente tonto, comprende que la situación se le ha complicado y sale por piernas a través de una misteriosa puerta, dejando un nuevo interrogante para próximos volúmenes. Y, por si fuera poco, el regreso de Zodiaco pone el broche final. Un cierre que deja ganas de continuar inmediatamente.

Sobre la edición de Caballero Luna: Puño de Khonshu 2
Panini Cómics publica Caballero Luna: Puño de Khonshu 2 en un volumen de tapa blanda. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, dos artículos de David Aliaga, uno al comienzo y otro al final del tomo.

Caballero Luna: Puño de Khonshu 2
Edita: Panini Cómics.
Editorial Original: Marvel Comics.
Autor/es: Domenico Carbone, Jed MacKay, Delmaya Pramanik, Rachelle Rosenberg, Cory Petit,
Fecha de lanzamiento: 18 jun 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 120 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: Moon Knight: Fist of Khonshu 6-10
Formato: Rústica.
Interior: Color.
ISBN: 9791370134952
Precio: 16,50€



