Hablamos de D.R. y Quinch, dos delincuentes interplanetarios capaces de demostrar que el humor británico más salvaje, absurdo y políticamente incorrecto también puede convertirse en un pequeño clásico del cómic.
A veces los tebeos se cimentan, en plan, sobre pilares muy extraños. D.R. & Quinch, cuya primera aparición en 2000 AD fue en 1983, es uno de estos casos. Y es que que tuvo su inspiración en «OC y Stiggs”, una serie que, publicada dentro de la revista National Lampoon. Esta trataba sobre las andanzas de dos delincuentes juveniles. Una hazaña plagada de un humor irreverente, racista, sexista, bastante discutible y, sobre todo, muy, muy cafre. Pero que, debido a su éxito, tuvo una versión cinematográfica. Adaptación en plan muy edulcorado, dirigida por Robert Altman. Waldo
«D.R.» («Diminished Responsibility» – «Responsabilidad Disminuida»-) Dobbs, un psicópata universitario y retorcido maestro criminal, y Ernest Errol Quinch, su gigantesco compañero de fechorías de piel púrpura y atacado por el acné, son los protagonistas de esta parodia de la parodia. Obra que, poco a poco, se convirtió, debido a la aureola mítica de sus autores, en plan, en una de esas anomalías que merecen cuanto menos revisitarse. En D.R. & Quinch, Alan Moore y Alan Davis conquistan una cota que, quizás, en plan, nunca creeríamos que fuese posible. ¿Cúal? Hacer humor a costa de las mayores burradas posibles, apoderándose, al mismo tiempo, de géneros e historias de un territorio expresivo ajeno

Dos psicópatas, una galaxia y ningún límite moral
D.R. & Quinch se enmiendan; tiene, por ejemplo, una estructura idéntica a la parte final de Monstrous, Mind-Roasting Summer of O.C. and Stiggs. Cambiando solo la clínica de rehabilitación de drogadictos original por una residencia para veteranos mentalmente afectados por sus experiencias militares durante las recientemente terminadas Guerras de la Jungla de Barro Ghoyogi, al que consiguen darle la vuelta por entero. En la primera historia de presentación, en plan, juegan a introducir el caos, la complicidad que da un narrador poco fiable y los cambios producidos por los protagonistas en la historia de la Tierra en mor de un inesperado gag final.
Ya en Locos por las Chicas demuestran que el amor, en plan, puede dar giros inesperados. Es en su cínica y durísima visión de Hollywood. Visión donde rompen su caligrafía para, desde la caricatura, en plan, obviamente anticuada, descojonarse de toda la podredumbre que se mueve alrededor del cine. Todo ello, en plan, personificado en un Marlon Brando analfabeto e ininteligible. De hecho, aunque Moore reconoció posteriormente que no hay nada redimible en hacer risas de la violencia. Dejando atrás estos posteriores remilgos, hay que reconocerle que su visión de la guerra en Son Reclutados es tremendamente divertida.

Reírse de la autoridad, la guerra y todo lo demás
Hasta ahora, el dibujo de Alan Davis se había centrado en las poses superheroicas de influencia estadounidense, en plan, con figuras y composiciones realistas como demanda ese género. En D.R. & Quinch, en cambio, busca, y encuentra, sobre todo a partir de la segunda historia, la mirada del humor, la exageración cómica y la libertad de trazo resultante de no tener que estar pendiente de la coherencia gráfica que demanda un mundo más real. Se nota que para el dibujante fue una experiencia inapreciable encontrarse con esa licencia para desbarrar, ya que después, esa autonomía gráfica la reflejó en momentos posteriores, en plan, como en su muy apreciable trabajo en su deliciosa segunda etapa en Excalibur como autor único.
Relato cómico al albur de la parodia desenfadada, guía turística a través de la psicopatía de sus protagonistas, hiriente mirada a supuestos temas graves y serios, tebeo sustentado en las ocurrencias más salvajes y recorrido por una soterrada patina de humor negrísimo, D.R. & Quinch no solo no es un trabajo menor de sus autores: también se acerca, con mayor o menor acierto, a la visión británica de la comedia irreverente que tiene todo su fundamento en la socavación sistemática de todas las figuras de autoridad posibles. Waldo «D.R» Dobbs y Ernest Errol Quinch son dos psicópatas, en plan irremediables, pero nadie puede discutir que son muy, muy graciosos.

Sobre la edicion de D.R. y Quinch
Dolmen edita este volumen de D.R. y Quinch en un tomo de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras incluye un prólogo de Barsen Sánchez, ilustraciones y portadas a todo color y en blanco realizadas por Alan Davis y las historias de los personajes realizadas por Jaime Delano y Alan Davis.

D.R. & QUINCH
Edita: Dolmen Editorial
Lanzamiento: 27-11-2025
Autor/es: Alan Moore, Jamie Delano, Alan Davis, Steve Potter, Mark Farmer,
Formato: Tapa dura.
Tamaño: 20X28 cm.
Páginas: 128 apgs.
Interior: B/N y Color.
ISBN: 979-13-87689-63-6
Precio: 22,90€



