Hablamos de El Velo Blanco, una aventura donde el viaje importa tanto como el destino. Mitología, ciencia y feminismo se funden en una novela gráfica valiente y extraordinaria
Algunas novelas gráficas que se devoran con esa prisa inconsciente del que busca un desenlace rápido. Y otras como El velo blanco, te obligan a activar el freno de mano . Esta aventura gélida huye de los cánones comerciales y las plantillas predecibles para sellar un pacto de honestidad absoluta con el lector. La guionista Romina Denti evita la sobreexposición fácil y se niega a entregar el «currículum» de sus personajes. En lugar de utilizar recursos tramposos para adelantarnos información, nos mantiene a oscuras, obligándonos a avanzar a ciegas por la estepa rusa. Nos convertimos, así, en un explorador más en la sombra, caminando junto a la expedición de Blodwen Morgan. Alguien que va descubriendo y asimilando los misterios al mismo ritmo que ellos. Es una invitación a paladear el camino, demostrando que cuando el viaje te atrapa, ya no tienes ninguna prisa por llegar al destino.
Y es que el armazón de este cómic funciona como una compleja obra de ingeniería donde ninguna fecha se ha dejado al azar. El año 1570 es el epicentro de un «Anacronismo Climático Mágico» profundamente conectado con la ciencia. En nuestro mundo real, los registros históricos documentan que ese año marcó el inicio del tramo más hostil de la Pequeña Edad de Hielo. Cambio climático que azotó Europa durante décadas. Sin embargo, el guion de Denti agarra este informe científico y lo transforma en un mazazo arcano, brutal y acelerado. En la obra al fracturarse un ritual sagradoen la antigua Rusia a manos de la joven Aglaja, la naturaleza elimina las primaveras por completo. Se desata así una glaciación dura que amenaza con extinguir la humanidad tres siglos después, en los albores de 1851. Y una aventura para salvar al planeta que vertebra la obra. Brillante cruice de caminos.

Una expedición repleta de sentido de la maravilla para disfrutar de principio a fin
Tras la fluidez con la que se lee esta historia se esconde una enorme labor de orfebrería. Una que la propia Romina Denti —guionista—compara con el proceso de maduración de un buen licor. Aunque la estructura básica y la esencia de la obra quedaron fijadas en apenas un mes de pura rabia creativa, la guionista dejó reposar el texto durante dos años. En ese tiempo, se dedicó a recopilar un archivo inmenso de referencias —mosaicos, ritos reales, fotografías de época— para inyectar al relato una densidad mitológica enorme. El resultado es un puzle perfecto donde el folklore eslavo convive en sincretismo con la mitología clásica grecorromana. El rapto que fractura el mundo en 1570 no es sino una reinterpretación del mito de Perséfone y las deidades ctónicas. Este trasfondo no busca abrumar, sino proponer un juego inteligente de «huevos de pascua» para que el lector intearcue con la obra.
El apartado gráfico de Valentino Forlini es el encargado de dar aire y movimiento a la maraña conceptual del guion. Demostrando su enorme versatilidad y registros como ilustrador. Forlini, con un bagaje impecable como storyboarder en Disney Italia, domina como pocos la economía de la viñeta y la agilidad de los encuadres cinematográficos. No vas a encontrar páginas de relleno ni puntos muertos. Cada ángulo de cámara está diseñado para hacer avanzar la acción o clavar la tensión de los personajes. Forlini sabe cuándo rellenar los fondos de detalle histórico y cuándo vaciar la escena para que la viñeta respire a través del silencio. Es un narrador visual de raza que confía plenamente en la fuerza expresiva de las miradas. Logrando que el dolor de los rostros hable de una manera mucho más contundente que cualquier texto sobrecargado en un bocadillo.

Un dibujo entre la tradición europea y el lenguaje cinematográfico
El arte de El velo blanco brilla con luz propia gracias a una mezcla de influencias que Forlini asimila de forma crítica hasta crear un estilo completamente nuevo y estimulante. Por un lado, se percibe la minuciosidad arquitectónica y la fidelidad de los vehículos de la tradición francobelga. Rozando ahí esa elasticidad expresiva que evoca a maestros como Uderzo o Munuera. Por otro, late con fuerza el claroscuro clásico de la factoría Bonelli. Y con ello un entintado de manchas negras rotundas que nos recuerda irremediablemente al espíritu libre de Hugo Pratt. Para lograr semejante nivel de simbiosis y verdad física en el papel, los autores recurrieron a un secreto de producción maravilloso. Llegaron a actuar físicamente las escenas como actores en su propio estudio. Esa teatralidad real es la que dota a los personajes de un lenguaje corporal único y una fluidez que salta a la vista.
La construcción de los personajes en la obra esquiva cualquier arquetipo plano gracias al sabio uso de las elipsis y los comentarios de terceros. El Oprichnik misterioso, cuyo rostro destrozado se va curando mágicamente a medida que se acerca al epicentro de Novgorod, arrastra un pasado trágico que activa todas nuestras sospechas. Frente a él brilla con luz propia Blowden Morgan, una investigadora intrépida que, en este marco de 1851, se convierte en el motor de la expedición científica. Si bien es cierto que el guion a veces incurre en el bache de ponerla en primer plano gran parte de la obra en detrimento de otros secundarios —nada grave—, el carisma orgánico de Blowden siempre sobrevive y levanta el conjunto. Un personaje maravilloso que no necesita discursos para demostrar su espacio en un mundo de hombres y opresión. Imposible no caer eendido ante su arrolladora presencia.

Mito, ciencia y naturaleza bajo el velo para la construcción de una aventura ecofeminista
El viaje alcanza su cénit emocional en un estallido místico sobrecogedor de cinco páginas, donde el misterio que ha acompañado a Aglaja desde el comienzo adquiere por fin una dimensión mitológica. Su devastador monólogo frente a Volos —su raptor— se revela como la voz de la gran deidad eslava para proclamar que todas las mujeres son una y la misma, hijas unidas en un dolor compartido. Es una declaración de poder absoluto que entrelaza la destrucción y la creación bajo un mosaico visual de mujeres sufriendo a manos de hombres a lo largo de la historia. Es, además, el momento en que la obra abraza sin ambages su feminismo y lo convierte en una declaración de principios contundente y necesaria. Y además es aquí donde el ecofeminismo de la obra da un golpe necesario sobre la mesa sin caer jamás en el panfleto. La denuncia social se eleva a la épica mitológica para revelar una misma pulsión de dominio: el hombre que pretende someter el cuerpo de la mujer es también el que trata la naturaleza como un territorio que conquistar y agotar.
Denti convierte ambos abusos en las dos caras de una misma fractura, y cuando ese equilibrio se rompe, la vida entera queda condenada a pagar el precio. No es una obra que utilice la aventura como simple vehículo para lanzar un discurso feminista; Denti lo ha integrado directamente en el esqueleto de la historia, hasta el punto de que ambas cosas resultan inseparables. El círculo de la consagración de la primavera frustrada en 1570 finalmente se consuma y la rueda del mundo vuelve a girar, pero la obra nos deja con un regusto amargo y melancólico. Tanto en 1570, en el propio 1851 como en nuestro presente, ese equilibrio aun no ha permeado. Es un cómic extraordinario, capaz de aunar la militancia necesaria con el sentido más puro de la maravilla, la aventura y el misticismo pagano. Una lectura que debe abordarse con la mente bien abierta porque, una vez que miras lo que hay bajo el velo blanco, tu mirada cambia para siempre.

Sobre la edición de El Velo Blanco
Elephant Books edita El velo blanco en un tomo de tapa blanda con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, un cuaderno de la guionista Romina Denti donde explica parte de la génesis de la obra y algunas páginas con bocetos de Valentino Forlini.

El velo blanco
Edita: Elephant Books
Lanzamiento: Enero de 2026
Edtorial original: Akileos
Contiene: Le voile blanc
Autor/es: Romina Denti, Valentino Forlini
Páginas: 208 pags.
Formato: Tapa blanda con solapas
Tamaño: 19×26 cm
Interior: Color
ISBN: 979-13-88003-31-8
Precio: 25,00 €



