InicioUsaDC ComicsDC Must-Have Superman: Hijo rojo | Reseña cómic

DC Must-Have Superman: Hijo rojo | Reseña cómic

Comparte esta reseña ¡Difunde la palabra!

DC Must-Have Superman: Hijo rojo, el mito del Hombre de Acero bajo la hoz y el martillo. Mark Millar enfrenta dos ideologías en una ucronía fascinante, una obra de absoluto culto, con algún fallo que impide que alcance la categoría de obra maestra.

Antes de hablar de este DC Must-Have Superman: Hijo rojo que hoy nos ocupa, conviene poner un poco de contexto. Crisis en Tierras Infinitas había hecho borrón y cuenta nueva con los innumerables universos paralelos que se contradecían entre sí. Pero una cosa era limpiar la continuidad y otra muy distinta renunciar a la imaginación. Para evitar el corsé del canon rígido, DC creó un espacio autocontenido donde probar ideas libres. Así nació el concepto de los Elseworlds: realidades paralelas con vocación de novela gráfica. Y si bien Batman Gotham a luz de gas (1989) inauguró de forma magistral esta nueva vía experimental recurriendo al héroe victoriano, pocas obras dentro de este sello alcanzaron el estatus icónico, la madurez sociopolítica y el calado filosófico que Mark Millar insufló en su particular visión de Superman bajo la hoz y el martillo.

La semilla de esta genialidad, sin embargo, no brotó en los despachos de las oficinas de Nueva York, sino en la mente de un niño escocés de seis años en plena Guerra Fría. En 1976, al leer el número especial Superman #300 —una curiosa historieta fuera de la continuidad donde la nave de Kal-El caía en el Océano Pacífico, desatando una carrera militar entre EE. UU. y la URSS por custodiar al bebé—, la cabeza pelirroja de Millar hizo un clic inmediato. Fascinado por el peso geopolítico de las coordenadas de aterrizaje, se hizo una pregunta que tardaría décadas en materializar: «¿Qué habría pasado si, en lugar de caer en una granja estadounidense, la nave hubiese cruzado la frontera y aterrizado directamente en suelo soviético?». El resultado, ya convertida la idea infantil en novela gráfica, fue un misil directo a la línea de flotación del mito americano.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Mark Millar y la Guerra Fría… ocuando la bondad se convierte en tiranía

Para adentrarse con éxito en esta lectura, el lector debe romper de inmediato con el tópico plano y reduccionista del «Superman Soviético«. El verdadero acierto invisible de la obra es demostrar que Kal-El mantiene exactamente el mismo corazón noble. La misma empatía y el mismo deseo genuino de hacer el bien que el criado en Kansas. No estamos ante un tirano por convicción, sino ante un héroe trágicamente adoctrinado por su entorno. Al aplicar su compasión intrínseca a través del prisma del colectivismo soviético y la planificación centralizada, su bondad pura degenera inevitablemente en un sistema hipercontrolado. El cómic nos obliga a trabajar una inevitable verdad política. El poder absoluto, incluso cuando está guiado por la benevolencia más sincera, despoja a la humanidad de su experiencia más valiosa, transformando la utopía social en un asfixiante estado paternalista.

Frente a este Dios providencial, Millar desmantela el maniqueísmo tradicional de los superhéroes mediante una deconstrucción fascinante de Lex Luthor. El eterno archivillano se convierte aquí en el inesperado baluarte del capitalismo individualista y el orgullo de la especie. Pero el guion no lo maquilla. El pelado sigue siendo un sociópata egocéntrico e implacable. Luthor no combate al régimen soviético por amor a la libertad americana, sino porque su monstruoso ego no tolera que un alienígena resuelva los problemas de la humanidad. Esta paradoja eleva la tramoya de la obra. El progreso y la supervivencia del bloque occidental no dependen de un adalid de la virtud. Depende de las maquinaciones de un hombre frío que prefiere el caos y el error humano antes que el estancamiento intelectual que provoca la cómoda tutela de un salvador divino.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Lex Luthor frente a Superman, el egoísmo como defensa de la humanidad

No es casualidad que el ajedrez actúe como un motivo visual continuo que impregna las páginas hasta la última viñeta. Más allá de su obvio arraigo en la cultura soviética, el juego funciona como un espejo de la alarmante ceguera que sufren los dos protagonistas masculinos. La Guerra Fría se reduce a una monumental partida donde el destino de millones de vidas se subordina a un choque de testosterona y egos desmedidos por ver quién ejerce la mayor influencia global. Absorbidos por su rivalidad íntima, ni el hombre más fuerte del mundo ni la mente más brillante de la Tierra son capaces de percibir que el verdadero peligro sistémico siempre estuvo moviendo los hilos por la espalda. La fría inteligencia artificial de Brainiac los manipula a su antojo, evidenciando la trágica soberbia de estos dos titanes.

Esta obsesiva focalización en la contienda de machos alfa pasa una factura muy cara al tejido narrativo. ¿Cómo? Manifestándose en una construcción puramente testimonial de los personajes femeninos. Lana queda desdibujada como un vago eco del pasado, mientras que Lois Lane es confinada al rol de una espectadora distante y melancólica. Un mero trofeo intelectual en el entorno de Luthor. El caso más sangriento es el de Wonder Woman. Esta reducida a una aliada despechada cuya sumisión ideológica y emocional dinamita la esencia misma de su estatus como icono de la emancipación. Al privar a las mujeres de una trayectoria sustancial o de una agencia real en el conflicto, Millar incurre en un evidente techo de cristal creativo. Solo para dejar el escenario libre para que los hombres midan sus fuerzas sin interferencias.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Un clásico imperfecto. los límites narrativos de Superman: Hijo rojo

Resulta llamativo analizar esta obra atendiendo al momento vital de su creador. Viniendo de su etapa más salvaje, iconoclasta y rabiosamente política al frente de The Authority —donde dinamitaba las estructuras del poder establecido sin dejar títere con cabeza—, aquí el guionista escocés se muestra sorprendentemente contenido. En lugar de acelerar a fondo al tomar las curvas ideológicas más peligrosas de la Guerra Fría, Millar pisa el freno por un inesperado temor a la incorrección. Esta tibieza penaliza el trasfondo de la ucronía. Y es que el autor suaviza las aristas más crudas de ambos bloques. Eventualmente evita profundizar en las miserias sistémicas de los regímenes totalitarios. Entrega así una crítica social que se percibe algo descafeinada en comparación con la crudeza de sus trabajos coetáneos.

El tratamiento que recibe el Batman soviético condensa a la perfección los vicios de ritmo que arrastra el libreto. Su origen está narrado con una potencia sobrecogedora, y su imponente diseño como terrorista anárquico con ushanka prometía convertirse en el gran contrapeso de la tiranía estatal. Sin embargo, Millar decide quitárselo de encima mediante una resolución apresurada y anticlimática, apagando un cohete narrativo que apenas había comenzado a despegar. Este desperdicio es consecuencia directa de una narrativa hipercomprimida que intenta abarcar demasiadas décadas en un espacio muy reducido. Aunque este ritmo vertiginoso evita la tediosa descompresión actual, el lector experimenta la fatiga de un viaje en alta velocidad que pedía a gritos un par de grapas adicionales para permitir que los grandes acontecimientos respiraran.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Dave Johnson y Kilian Plunkett, el esplendor visual de una utopía soviética

Afortunadamente, el cómic es un arte secuencial y las flaquezas del guion quedan totalmente amortiguadas gracias al monumental músculo creativo de Dave Johnson y Kilian Plunkett al dibujo. Sólidamente respaldados por el entintado de Andrew Robinson y el color de Paul Mounts. Construir un universo alternativo creíble que evolucione estéticamente desde la sobriedad grisácea de los años cincuenta hasta un futuro de ciencia ficción es una titanada histórica de diseño de producción. Los artistas reimaginan con una solvencia sobresaliente la iconografía clásica de DC. Todo bajo el rodillo del constructivismo soviético, regalándonos una Fortaleza de la Soledad reconvertida en palacio invernal del pueblo y una Batcueva de resistencia rústica. Su pericia artesanal dentro del dibujo mainstream es intachable, logrando plasmar viñetas icónicas que ya se han quedado grabadas en el imaginario popular.

En definitiva, no caigamos en la trampa de vender este cómic como una obra maestra impoluta, porque sus evidentes carencias narrativas nos lo impiden. Tampoco la machaquemos con severidad gratuita. Estamos ante una obra de notable alto eclipsada por su propia leyenda, con un Mark Millar en muy buena forma pero que no muestra aquí su mejor versión. Sin embargo, a casi un cuarto de siglo de su publicación original, esta ucronía sigue siendo endiabladamente disfrutona. Y cierra con un giro final antológico basado en el eterno retorno que dota a la obra de un sentido circular redondo. Es una lectura densa y exigente que no da tregua, pero que devuelve con creces el tiempo invertido, consolidándose como un clásico imperfecto e imborrable del noveno arte que todo aficionado debe experimentar al menos una vez en la vida.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Sobre la edición de DC Must-Have Superman: Hijo rojo

Panini Cómics publica DC Must-Have Superman: Hijo rojo en un tomo de tapa dura, con papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Entre los extras, el volumen se abre con el artículo «El hombre tras el telón de acero», firmado por Xavi Sanz Serrano, y una introducción escrita por Tom DeSanto. En la parte final encontramos un epílogo firmado por Cary Bates y un dossier con varios bocetos de Dave Johnson y Kilian Plunkett. Asimismo, se incluyen breves biografías de los autores del cómic. Como colofón, contamos con las habituales —y siempre interesantes— secciones «Tras las cámaras», «Cronología», «Para saber más» y «Notas», que aportan toneladas de información para disfrutar de la obra y sacarle aún más jugo. Una edición de esas con enjundia, que se dice, vamos.

DC Must-Have Superman: Hijo rojo
Edita
: Panini Cómics.
Editorial Original: DC COMICS.
Autor/es: Mark Millar, Dave Johnson, Kilian Plunkett, Andrew Robinson, Walden Wong, Paul Mounts, Simone Domizi, Lucia Truccone,
Fecha de lanzamiento: 28 may 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 168 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: Superman: Red Son 1-3
Formato: Cartoné.
Interior: Color.
ISBN: 9791370137267
Precio: 20,00€

DC Must-Have Superman: Hijo rojo | Reseña cómic
SUPER OBRA DE CULTO
Una densa y exigente ucronía de notable alto que subvierte con ingenio el mito americano a través de un implacable choque de egos masculinos, lastrada por un ritmo hipercomprimido y un tratamiento testimonial de sus personajes femeninos, pero magníficamente apuntalada por un titánico e icónico diseño de producción visual. Un clásico de culto indiscutible, imperfecto pero inolvidable.
PROS
Ucronía política de altura. Superman y la Guerra Fría al servicio de una reflexión áspera sobre el poder.
Un Lex Luthor fascinante. El egoísmo capitalista como contrapunto a la benevolencia convertida en tiranía.
Dave Johnson y Kilian Plunkett. Diseño de producción monumental e iconografía de DC reinventada con personalidad.
CONTRAS
Personajes femeninos desaprovechados. Lana, Lois y Wonder Woman quedan relegadas a los márgenes del conflicto.
Un ritmo demasiado comprimido. Décadas de historia y tramas que habrían agradecido más espacio para respirar.
El Batman soviético, cohete sin recorrido: un origen potentísimo que desemboca en una resolución anticlimática. Te añoramos, camarada murcielagovich.
90
SUPER OBRA DE CULTO
HAZTE CON ESTE COMIC PULSANDO EN EL BOTÓN Y AYUDA ASÍ A LA COMICTECA. ESTOS LINKS FORMAN PARTE DEL PROGRAMA DE AFILIADOS DE AMAZON.
Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!

Puntuación
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS LEÍDAS

Stay connected

16,985FansMe gusta
564,865SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte