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El cantar de Renardo | Reseña cómic

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Hablamos de El cantar de Renardo, una fábula medieval donde Joann Sfar convierte la desaparición de la magia en una reflexión brillante sobre la fe, el poder y la necesidad humana de seguir contando historias.

Joann Sfar nos introduce a El cantar de Renardo a través de dos personajes de vida licenciosa y lengua afilada que recorren pueblos intercambiando historias por comida, vino o un lugar donde pasar la noche. Podría decirse que viven del cuento, literalmente. Boron y Blaise, cuyos nombres funcionan además como una deliciosa referencia a la tradición medieval, están cansados de repetir las mismas aventuras del célebre zorro y deciden narrar una historia distinta, una versión prohibida por su atrevimiento y peligrosidad. Según ellos, cualquiera que la escuche corre el riesgo de ser excomulgado. La amenaza, lejos de espantar a nadie, funciona como el mejor reclamo posible. Nosotros, igual que el público que se arremolina alrededor de estos trovadores, pasamos la página sin dudarlo. Si el riesgo de excomunión viene de la mano de Sfar, probablemente merezca la pena correrlo.

Sfar recupera al célebre Renart, uno de los personajes más emblemáticos del folclore francés y protagonista de innumerables relatos satíricos surgidos entre los siglos XI y XIII. A través de él construye una aventura que arranca cuando Merlín es convertido en estatua por el Diablo y la Muerte tras una tensa reunión familiar que convierte cualquier cena de empresa en una experiencia razonable. Renardo presencia el acontecimiento después de recibir un castigo que, siendo sinceros, probablemente tenía merecido. La desaparición del mago provoca que la magia empiece a retirarse lentamente del mundo, erosionando aquello que hasta entonces parecía inmutable. Obligado por las circunstancias y acompañado por Takka, joven aprendiz de Merlín, Renardo emprenderá una búsqueda para salvar una realidad que parece acercarse inexorablemente al final de una era.

El cantar de Renardo
El cantar de Renardo

Cuando Merlín se convierte en piedra y el mundo pierde su magia

Como suele ocurrir con Sfar, lo importante no es tanto qué cuenta como la forma en que decide contarlo. Bajo la apariencia de una aventura fantástica se esconde una reflexión sorprendentemente ambiciosa sobre los mecanismos que sostienen una sociedad. En el inicio de la obra todo funciona gracias a la existencia de certezas absolutas. La magia de Merlín garantiza el orden de lo maravilloso. La(s) Iglesia(s) proporciona(n) respuestas. Las leyendas organizan la experiencia colectiva. Incluso los animales parlantes aceptan el papel que les corresponde dentro de la fábula. Renardo es el pícaro, Ysengrin la fuerza bruta y cada criatura ocupa una posición reconocible dentro de un universo coherente. Sfar construye así una tesis muy clara: el mundo encantado se mantiene unido porque sus habitantes creen en él. Los milagros importan porque nadie duda todavía de su existencia.

La petrificación de Merlín marca el inicio de un proceso que recuerda poderosamente al desencantamiento del mundo descrito por Max Weber. El sociólogo alemán utilizó este concepto para explicar cómo las sociedades occidentales pasaron de interpretar la realidad mediante la magia, el mito y la religión a hacerlo mediante estructuras racionales y burocráticas. Sfar traslada esa idea al terreno de la fábula y la convierte en una experiencia emocional. La magia desaparece, los símbolos pierden fuerza y las certezas dejan de ser fiables. La imagen más devastadora de este proceso llega cuando algunos animales comienzan a perder el habla y regresan progresivamente a su naturaleza salvaje. Especialmente doloroso resulta el caso de Ysengrin, cuya transformación funciona como una herida abierta dentro del relato. No solo desaparecen los milagros, también empieza a desaparecer aquello que hacía humano al propio mundo.

El cantar de Renardo
El cantar de Renardo

El desencantamiento del mundo según Joann Sfar

Mientras el escenario se derrumba, Renardo se convierte en el vehículo perfecto para cuestionar todas las instituciones que parecían sostener la realidad. El zorro no respeta al Rey, se burla de la Iglesia, desconfía de la autoridad y contempla cualquier sistema con la misma mezcla de ironía e interés oportunista. A lo largo del viaje busca respuestas en los distintos poderes tradicionales, pero descubre una y otra vez que ninguno de ellos puede ofrecer una solución real. La fe se muestra impotente. La monarquía resulta insuficiente. El orden social aparece construido sobre convenciones frágiles. Sfar no dirige sus ataques hacia una institución concreta, sino hacia la idea misma de autoridad absoluta. Poco a poco comprendemos que el problema no es que las estructuras estén corrompidas, sino que quizá nunca fueron tan sólidas como sus defensores pretendían hacernos creer.

La mayor genialidad del cómic quizá resida en la forma en que utiliza a Renardo para llevar esta reflexión hasta sus últimas consecuencias. El zorro representa el individualismo absoluto. Vive del engaño, se aprovecha de los demás y rara vez cree en algo que no le beneficie directamente. Sin embargo, cuando el desencantamiento alcanza su punto máximo, descubre algo inquietante. También él necesita las ficciones colectivas. Renardo solo puede funcionar como embaucador mientras existan personas que crean en juramentos, promesas, milagros o instituciones. Su astucia depende de que otros sigan confiando en algo. Cuando todo desaparece y el mundo se vuelve puramente racional, brutal y material, el propio Renardo pierde terreno bajo los pies. El mentiroso descubre entonces que necesita las mentiras compartidas para seguir existiendo. Y esa paradoja sostiene buena parte de la fuerza intelectual de la obra.

El cantar de Renardo
El cantar de Renardo

La ficción como último refugio frente al vacío

La conclusión a la que llega Sfar resulta tan hermosa como desoladora. Si la magia tradicional ya no puede salvarnos y el nihilismo absoluto conduce al vacío, todavía queda una tercera vía: la ficción. El relato, esa capacidad humana para inventar historias. Sin revelar demasiado sobre la resolución del cómic, puede decirse que Renardo termina comprendiendo que las narraciones poseen una función mucho más importante de lo que parecía al principio. No se trata simplemente de entretener. Sirven para mantener unido aquello que la realidad amenaza con romper constantemente. La estructura circular del relato refuerza esta idea al conectar el desenlace con los trovadores que abrían la obra. Los cuentacuentos, los poetas y los mentirosos se convierten en los herederos de los antiguos magos. Ya no producen milagros, pero siguen siendo capaces de evitar que el mundo pierda completamente su luz.

En el apartado gráfico encontramos exactamente aquello que cabría esperar de Joann Sfar en su mejor versión. Su dibujo mantiene esa eterna apariencia nerviosa, espontánea y casi improvisada que esconde, sin alardear, un dominio absoluto de la expresividad y la narración. Cada personaje transmite emociones con una facilidad asombrosa y el relato fluye con naturalidad incluso en sus momentos más complejos. Si hubiera que señalar alguna objeción, esta estaría en una puesta en escena algo conservadora para un autor tan imaginativo. Muchas páginas recurren a estructuras regulares que funcionan perfectamente, aunque dejan la sensación de que algún experimento visual adicional habría enriquecido todavía más la propuesta. En cualquier caso, se trata de una crítica menor. Los colores de Brigitte Findakly completan el conjunto con gran acierto. En definitiva, Sfar siendo Sfar. Y pocas veces eso ha sido tan buena noticia.

El cantar de Renardo
El cantar de Renardo

Sobre la edicion de El cantar de Renardo

Fulgencio Pimentel edita El cantar de Renardo en un magnífico tomo de tapa dura. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como todas las ediciones de esta editorial, ha cuidado hasta el último detalle en forma y fondo.

El cantar de Renardo
Edita
: Fulgencio Pimentel
Lanzamiento: junio 2025
Autor/es: Joann Sfar, Brigitte Findakly
Formato: Cartoné
Tamaño: 22⨉24 cm
Páginas: 120 páginas
Interior: Color
ISBN: 978-84-19737-34-2
Precio: 25,00€

El cantar de Renardo | Reseña cómic
NOTABLE ALTO
El cantar de Renardo utiliza una vieja sátira medieval para hablar de cuestiones sorprendentemente actuales. Bajo la apariencia de una aventura protagonizada por animales parlantes, Joann Sfar construye una reflexión sobre la pérdida de la magia, el derrumbe de las certezas y el papel de las historias en nuestras vidas. Divertido, melancólico, brillante y repleto de ideas, es uno de esos cómics que siguen creciendo mucho después de cerrar la última página.
PROS
Una reflexión fascinante sobre la magia, la fe y el poder.
El dibujo y la narrativa de Sfar rebosan personalidad.
De las mejores obras del autor en años
CONTRAS
Algunas composiciones de página resultan más convencionales de lo esperado. Pero vamos, que esto no acarrea mala narrativa, solo poco riesgo formal.
Su tono cínico y desencantado no conectará con todos los lectores.
85
NOTABLE ALTO
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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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