Superman y Spiderman, demasiadas prisas para dos leyendas. John Buscema salva una secuela irregular donde el Hombre de Acero se pasa de paternalista, y la implacable maquinaria editorial amenaza con devorar la aventura.
El éxito financiero del cruce original de 1976 —reseña en camino— hizo inevitable la producción de esta secuela de 1981. Sin embargo, a diferencia de su equilibrado predecesor, el desarrollo de Superman y Spiderman cayó bajo el control casi absoluto de las oficinas de Marvel. El proceso se convirtió en una auténtica pesadilla logística. Marv Wolfman, quien iba a guionizar la obra, abandonó Marvel en pleno desarrollo para marcharse a la distinguida competencia. Hecho que obligó al Editor en Jefe, Jim Shooter, a asumir el guion a contrarreloj. Entre la burocracia de DC, que tardó cuatro meses en aprobar el argumento, y las amenazas de despido corporativas para cerrar los diálogos en un solo fin de semana, el cómic nació tocado. No fue tanto un acontecimiento editorial como una apresurada maniobra comercial para explotar el éxito de los personajes.
En el plano de los antagonistas, la obra sufre un evidente desequilibrio de carisma. Mientras que la presencia del Doctor Muerte aporta la grandiosidad e intelecto regio que un evento de esta escala merece, la elección de su aliado en el bando de DC resulta desastrosa. Shooter barrió descaradamente para casa al rescatar al Parásito. Un personaje nepote que él mismo había creado durante su adolescencia. En lugar de ofrecer un duelo de mentes maestras junto a figuras de la talla de Lex Luthor o Brainiac, el Parásito opera aquí como una Dyson V8 de energía con patas. Es un recurso de guion perezoso y un Deus ex Machina de manual cuya única función narrativa es absorber la fuerza de Hulk o Wonder Woman para equilibrar los niveles de poder de forma artificial, evidenciando el capricho autoral por encima de la coherencia interna.

La mitad del título, pero no la mitad del protagonismo
El verdadero error dramático del volumen reside en cómo se desdibuja la relación entre los dos héroes titulares. El Superman de la Edad de Bronce se caracterizaba por su carácter inclusivo y su respeto hacia aliados de todo pelaje en sus cabeceras de team-ups. Sin embargo, bajo la pluma de Shooter, el Hombre de Acero adopta un tono rancio. Un tono condescendiente e irritante, despachando al trepamuros con un paternalista «apártate, chico, que esto te viene grande». Al mandar a Spidey a la mesa de los niños, se sabotea la química del equipo. El héroe urbano de Marvel queda relegado a frustrar un atraco genérico al principio y a ejercer de secundario periférico al final. Ahí trasteando cables y esquivando maquinaria con un destornillador mientras Superman ejerce de tanque absoluto. Se pierde así una oportunidad de oro para hacerlos brillar como iguales.
Afortunadamente, el guion encuentra su mejor contrapeso cuando los superpoderes se quedan fuera de la viñeta. En cuanto las capas se guardan y entran en juego los ecosistemas periodísticos de ambas editoriales. Ahí el tebeo sube enteros de forma notable. Las breves escenas cotidianas y de slice of life son una auténtica delicia. Cuando la suspensión de la incredulidad se vuelve orgánica y divertida. Ver a Clark Kent lidiando con las exigencias tacañas y el temperamento volcánico de J. Jonah Jameson en las oficinas del Daily Bugle, o a Peter Parker soportando las insoportables bromas pesadas de Steve Lombard en la redacción de Metrópolis, aporta una comedia de situación fantástica. Es en este terreno mundano donde los personajes demuestran su verdadero magnetismo, recordándonos que, antes que héroes, son dos brillantes profesionales de la información. Lo mejor del tomo, sin duda.

John Buscema salva los muebles con su espectacular dibujo de un crossover que pudo brillar más
El indiscutible MVP del tomo es, sin lugar a dudas, John Buscema. «Big John» venía de firmar una etapa visceral, salvaje y libre en las páginas de Conan. Pasar de la libertad de Cimeria al estricto corsé corporativo de Nueva York habría hundido a cualquier artista menor. Buscema tuvo que dibujar a Superman bajo las rígidas hojas de estilo anatómico de José Luis García-López, lidiando además con una cadena de montaje infernal de entintadores del Bullpen de Marvel que metieron mano a contrarreloj para llegar a la imprenta. A pesar de una puesta en escena cuadriculada, su narrativa clásica es una lección magistral de dinamismo. Su trazo es golpeado por las circunstancias de la producción, pero jamás cae al suelo. Los golpes duelen, los cuerpos tienen peso y su ENORME profesionalidad salva la obra. Lápiz cimmerio que se dice.
El disparatado complot global se cierra con la predecible resolución del reactor y un Doctor Doom que frustra su captura huyendo a su embajada, reclamando inmunidad diplomática al más puro estilo del villano de Arma Letal 2. Lejos de la redondez del clásico de 1976 o de la monumental fiesta para los fans que suponen los crossovers contemporáneos de Waid o Meltzer, este volumen se sitúa en la zona del «Bien». No ocultamos sus flaquezas burocráticas, pero tampoco desmeritamos sus virtudes. En este sentido, hay que aplaudir la espectacular y cuidadísima edición en gran formato Treasury de Panini. Su papel mate y su impecable reproducción de imagen permiten apreciar el titánico arte de Buscema en todo su esplendor, convirtiendo este cómic en una pieza de arqueología editorial muy disfrutable para completistas y nostálgicos.

Sobre la edición de Superman y Spiderman
Panini Comics edita este Superman y Spiderman en un espectacular tomo a gran tamaño en formato cómic-book con lomo. En el interior de esta edición treasury, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, el tomo abre con un perfil de los principales personajes con sus poderes y sus orígenes. Ya en la zona final, dos páginas publicitarias de la época —una de DC y la otra de Marvel— y un espectacular diseño preliminar de la portada a manos de John Buscema. Adicionalmente, la contraportada incluye dos ilustraciones realizadas por John Buscema y Joe Sinnott respectivamente.

Superman y Spiderman
Edita: Panini Cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Jim Shooter, Marv Wolfman, John Buscema, Joe Sinnott, Terry Austin, Klaus Janson, Bob McLeod, Al Milgrom, Steve Leialoha, Walt Simonson, Bob Layton, Joe Rubinstein, Bob Wiacek, Glynis Wein, Joe Rosen,
Fecha de lanzamiento: 2 jul 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 64 pags.
Tamaño: 25.5X35.5 cm.
Contiene: Marvel Treasury Edition 28: DC and Marvel Present: Superman and Spider-Man
Formato: Comic-Book con lomo.
Interior: Color.
ISBN: 9791370137687
Precio: 18,00€



