Hablamos del tomo Conan el Bárbaro 13 y 14, un arco donde Zub y Dagnino sumergen al Cimmerio en horror folk, culto a Set y una amenaza serpentina que crece sin freno.
Este nuevo arco, recogido en los Conan el Bárbaro 13 y 14 —que incluyen los Conan the Barbarian 21 a 24 de Titan—, funciona como una respuesta natural al anterior sin necesidad de corregirlo ni contradecirlo. Si aquel dividía su fuerza en dos mitades muy distintas, aquí Jim Zub recupera una cohesión que se siente inmediata. La amenaza del culto a Set, que antes parecía un eco lejano, se convierte en una presencia estructural que empieza a envolverlo todo. El tono es de aventura clásica, sí, pero con una oscuridad creciente que recuerda que el mundo de Conan nunca está del todo a salvo. Este arco no pretende reinventar nada, pero sí afianzar una sensación: lo que se mueve en la sombra ya no es un peligro puntual, ahora es un peligro que empieza a girar con intención.
El punto de partida es tan clásico como emocionalmente cargado. Tras la muerte de Bêlit —herida que sigue supurando—, Conan vaga por los reinos negros bajo el sobrenombre de Amra, intentando encontrar un lugar donde anclarse. Lo halla entre los Bamula, con quienes comparte batalla y destino, y junto a ellos rescata a Livia, princesa de Ophir, en un arranque que podría pertenecer a cualquier gran aventura del Cimmerio. Pero bajo esa superficie late un subtexto claro, Conan no está en paz. Su tránsito no es solo geográfico, tambien es emocional. Zub lo presenta como un hombre que intenta reconstruirse, pero cuya herida aún condiciona cada decisión. Ese duelo no resuelto es el motor silencioso que empuja la historia hacia territorios más oscuros.

Amra busca redención en los Reinos Negros
La parada en el pueblo “demasiado amable” introduce un giro hacia el horror folk que funciona de maravilla. Conan sospecha desde el primer momento, y su escapada nocturna confirma lo evidente: el lugar es una tapadera del culto de Set. Allí aparece Athy‑Bast, sacerdotisa poderosa y manipuladora, que convierte al bárbaro en gladiador de una arena clandestina y, después, en su guardaespaldas… y quizá algo más. Es el segundo arco consecutivo en el que Conan no lleva el timón, sino que es arrastrado por fuerzas externas. Zub juega con esa inversión. El héroe más proactivo de la fantasía se convierte en una herramienta, en pieza dentro de un tablero ajeno. La violencia es explícita, el gore elegante, y la sensación de manipulación constante convierte este tramo en uno de los más inquietantes del arco.
La llegada de Zula reequilibra el tablero y abre la puerta a una escalada mística que conecta con la gran amenaza serpentina. Su aparición introduce tensión, traiciones y un dinamismo que empuja la trama hacia un clímax cargado de acción. El aparataje del culto —Thoth‑Amon, los hombres serpiente, la iconografía de Set— deja claro que esto ya no es una secta aislada, sino una red que se extiende por todo el continente. Conan sigue siendo más pasivo que impulsor, pero esa pasividad forzada encaja con el tono del arco. El bárbaro está atrapado en una maquinaria que no controla. La sensación de que algo mayor se está gestando es constante, y Zub maneja esa tensión con una precisión que convierte cada página en un paso hacia un destino inevitable.

La sombra de Set se expande
En el apartado artístico, Fernando Dagnino y el color de Diego Rodríguez firman un trabajo espectacular. Dagnino es menos buscemesco que Rob de la Torre, más pictórico y detallista, con un trazo elegante incluso en el gore. Su narrativa es clásica, sin grandes experimentos, pero tremendamente eficaz. La fisicidad del bárbaro es palpable, brutal, casi tangible, y aun así deja colarse una sensibilidad inesperada en ciertos gestos y miradas. Hay viñetas que obligan a detenerse, a admirar la composición y el detalle. La última escena, cargada de emoción, demuestra que Dagnino no solo ilustra violencia: también sabe romper al lector cuando Zub se lo pide. Es un artista que, sin necesidad de estridencias, rompe el juego.
Como conjunto, “Un nido de serpientes” no reinventa el género, pero sí demuestra cómo hacerlo vibrar con personalidad. Es un arco más satisfactorio que el anterior cuando se lee como bloque, más cohesionado y más consciente de hacia dónde quiere llevar al personaje. Zub entiende a Conan como figura trágica, atrapada entre su pasado y un destino que no deja de reclamarlo. La amenaza del culto a Set crece, se expande y se vuelve más inmediata, preparando el terreno para lo que vendrá en la miniserie Scourge of the Serpent. Conan no es aquí el motor de la historia, sino el cuerpo que la atraviesa, y esa elección narrativa funciona sorprendentemente bien. Es espada y brujería pura, pero con una pátina nueva que la hace sentir fresca sin perder esencia.

Sobre la edición de Conan el Bárbaro 13 y 14
Panini Comics edita estos Conan el Bárbaro 13 y 14 en sendas grapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, la sección «Fantasía heroica» firmada, como es habitual, por Fran Calderón, y una galería de portadas en ambas grapas.

Conan el Bárbaro 13
Edita: Panini cómic
Autor/es: Jim Zub, Fernando Dagnino, Diego Rodríguez, Richard Starkings, Tyler Smith, Norma Cuadrat,
Fecha de lanzamiento: 2 oct 2025
Idioma: Español
Páginas: 56 pags.
Tamaño: 16.8×25.8 cm.
Contiene: Conan The Barbarian 21 y 22.
Formato: Comic-Book
Interior: Color
ISSN: 977293856800600013
Precio: 6,50€

Conan el Bárbaro 14
Edita: Panini cómic
Editorial Original: TITAN COMICS
Autor/es: Jim Zub, Fernando Dagnino, Diego Rodríguez, Richard Starkings, Tyler smith, Norma Cuadrat,
Fecha de lanzamiento: 4 dic 2025
Idioma: Español
Páginas: 56
Tamaño: 16.8X25.8
Contiene: Conan The Barbarian 23 y 24
Formato: Comic-Book
Interior: Color
ISSN: 977293856800600014
Precio: 6,50€



