Hablamos del tomo Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson 4 de 4, un cierre monumental que convierte la tragedia, la ética y el sacrificio en los pilares definitivos del personaje y de toda una era del cómic Marvel.
Con este Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson 4 de 4 llegamos al final de un ciclo histórico. Frank Miller asumió por primera vez la responsabilidad creativa de una colección de larga duración con esta larga etapa de Daredevil que concluye aquí. Su inmenso talento como guionista y dibujante consiguió, en ambos ámbitos, marcar definitivamente la manera de percibir al personaje. En este tomo final de su estancia en la colección tomó como referencia estética, respectivamente, el problema de la drogadicción infantil. También la moda de los vigilantes nocturnos, tan en boga en la época. Igualmente, asimiló la influencia del manga y la fascinación por el folclore japonés, logrando una labor de ambientes y de diseño totalmente rompedores al margen de las estéticas dominantes.
Su versión del Castigador, por ejemplo, excluye la identificación que para el lector suponía compartir sus pensamientos acotados en el Diario de Guerra, y su versión de la amenaza Ninja albergaba, dentro de ella, la semilla redentora del poder transformador del amor. Cuando los circuitos narrativos superheroicos se dejaban intoxicar por los problemas sociales de su época, Frank Miller (con la inestimable ayuda de Robert McKenzie) con tres simples números marcó la diferencia con su descarnada exploración de los claroscuros del tráfico de drogas. Algo que llevó a cabo de manera magistral.

El final de un ciclo que cambió Marvel para siempre
Nadie hubiese podido prever que una historia que comenzaba con la insana creencia de que Elektra seguía viva, terminara en un duro enfrentamiento contra un Castigador, fugado de prisión, en una febril misión contra una banda de narcotraficantes que utilizan niños para sus negocios. La historia, no obstante, termina con un golpe de efecto eficiente pero muy tramposo. Jugar con la inocencia del traficante basándose en truco del marcapasos solo funciona si descartas, totalmente, como funcionan los poderes de Daredevil. Es efectivo, sí, pero es un fallo notable utilizado por conveniencia. Miller podría haberse hecho trampas al solitario.
Pero su siguiente número dedicado a Foggy Nelson y sus andanzas por los bajos fondos dan como resultado un cómic que es puro divertimento y además sirve para dar paso al siguiente giro de tuerca del autor: la intensificación, finalmente paralizante, del los sentidos de Daredevil por una nueva exposición al isótopo que le dio sus poderes. Definir la labor artística de estos números como un fascinante experimento visual con onomatopeyas invadiendo las viñetas, con la Viuda Negra más arácnida que nunca en sus poses y con la narrativa más fluida y arriesgada que nunca es hacerle un flaco favor a su naturaleza.

Un cierre que la industria nunca supo respetar
Porque si se parece a algo la lucha final por el alma de Elektra es a esos mitos clásicos donde el sacrificio, la ética y el amor están por encima de todo. Matt Murdock es solo una figura arrastrada por sus miedos, sus debilidades, pero, sobre todo, por sus pasiones. Con unos personajes que parecen estar milimétricamente definidos, la resurrección de Elektra nos habla de la gestión heroica de la propia alma. No es casual esa imagen final, a toda página, con una Elektra serena e imponente vestida totalmente blanco. No es el propósito de Miller continuar su historia con Daredevil. El círculo se ha cerrado satisfactoriamente. Y solo nos queda una coda final con el mejor episodio de toda esta epopeya.
Un cruel juego de la ruleta rusa que propone una mirada moral, levantada sobre la convicción de que la esencia del personaje, en mayor o menor medida, ha quedado definida para siempre. La ambición recaudatoria de las editoriales de cómic de superhéroes ha abusado tanto de los creadores que trabajan para la industria, que cuando, pasada una década, D. G. Chichester, recuperó a Elektra para reintroducirlo de nuevo en la continuidad marvelita, el público lector no pudo, sino sentirse igual de traicionado que Frank Miller por la afrenta. Tal fue el poderoso influjo de lo contado en este tomo. Definitivamente, su historia había tenido el mejor final posible. Todo lo demás, se sintió como una innecesaria profanación de este legado.

Sobre la edición de Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson 4 de 4
Panini cómics edita este Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson 4 de 4 en un tomo de pata dura con encuadernación holandesa. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras incluye varias fichas sacadas del “The Official Handbook of the Marvel Universe”, concretamente de protagonistas del tomo. Igualmente, incluye varias portadas originales y páginas interiores a tinta dibujos, anuncios promocionales de la época y páginas originales. También un apartado con bocetos y más portadas. Del mismo modo incluye una introducción a cargo de Jim Salicrup y un artículo firmado por Dan Zimmerman. ¿Os parece poco? Pues tendréis adicionalmente biografías de los autores epílogo de Mike W. Barr un prólogo de Ralph Macchio. Ya en la zona final encontramos un primer epílogo seguido de otro firmado por de Ann Nocenti y otro a cargo Klaus Janson.

Obras Maestras Marvel. Daredevil de Frank Miller y Klaus Janson 4 de 4
Edita: Panini cómics.
Autor/es: Frank Miller, Klaus Janson, Paul Smith, Roger McKenzie
Fecha de lanzamiento: 10 jul 2025
Idioma: Español.
Páginas: 368 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Daredevil 182-191 y material de Marvel Fanfare 1, Elektra Saga 1-4 y The Official Handbook of the Marvel Universe
Formato: Cartoné.
Interior: Color.
ISBN: 9791370130787
Precio: 42,00€



