Hablamos del tomo Una muerte en la familia: Robin vive, una relectura incómoda y nostálgica que usa la psicología y la culpa para cuestionar uno de los giros más polémicos de la historia de Batman sin alterar realmente su legado.
Antes de hablar de este Una muerte en la familia: Robin vive un poco de —necesario y jocoso— contexto. Eddie Murphy mató a Robin. Corre el año 1982 y en un sketch en directo en Saturday Night Live el cómico afrodescendiente pregunta a su audiencia si debe cocinar una langosta viva. Para ello habilitan un teléfono para el público y se reciben más de 500.000 llamadas que decidirán el destino del pobre crustáceo. Año 1988, Jim Starlin lleva intentando cargarse a Jason Todd desde su llegada como guionista de Batman. Su afán es tan grande que llega a manipular, sin éxito, una votación editorial interna para elegir un personaje que pudiera fallecer por culpa del VIH para concienciar a los lectores sobre la epidemia del SIDA.
Dennis O’Neil consciente de la impopularidad del personaje y de la insistencia de su guionista, recuerda la aparición televisiva y urde algo similar. Habilitarán temporalmente dos líneas telefónicas (900) y serán los lectores con sus llamadas quienes decidirán el destino del nuevo Robin. 72 exiguos votos marcan la triste suerte de Jason Todd. Eddie Murphy ha matado a Robin. Partiendo de esta historia, DC encarga a J.M. DeMatteis y Rick Leonardi un nuevo camino para From the Vault of DC donde ese ominoso resultado cambia. Una especie de What If en el que ambos autores hagan un trabajo que pueda pasar por contemporánea de la historia original.

Cuando una llamada telefónica cambió la historia de Batman
La elección no puede ser mejor y acertada. Guionista con gran tendencia a indagar en la psicología de los personajes, J.M. DeMatteis, imparte en Robin Vive una lección magistral sobre las inconveniencias de recurrir a un final aparentemente sorpresa que dinamite todo lo construido con anterioridad. Su trabajo, hasta esas dos últimas páginas tan previsibles e innecesarias, no solo había sido correcto, también había planteado un sinfín de preguntas interesantes e incómodas sobre la presencia de un niño como Robin. Y sobre como confrontar el Síndrome de estrés postraumático en la figura de un superhéroe adolescente.
Basado en una historia clásica que marcó, indeleblemente, el devenir de Batman para el resto de sus días, Robin Vive da pie a un misterio sostenido desde la primera página. ¿Por qué y quién ha matado al Joker? Una situación donde los sinceros intentos de Bruce Wayne por ayudar a su afectado pupilo se verán abocados a un juego de supervivencia. La de la frágil mente de Jason Todd. Y remarcará su culpa por exponerlo a él y a Dick Grayson al peligro y tendrá que soportar las acciones psicóticas de un Joker cuya personalidad colorida y desquiciada, obviamente, nos retrotrae a los años ochenta. El guionista maneja el tebeo de un modo particular.

Un experimento interesante
Como si creyera que la indagación psicológica, la búsqueda del lector de la resolución del misterio y el peso de la culpa como complemento adicional no fueran, equivocadamente, suficientes para dar una buena visión sobre que pasaría si Robin hubiese sobrevivido. Sí, pongamos por caso, este cómic se hubiese publicado sin las mencionadas dos páginas finales ¿hubiese sido menos recordado? Quizás hubiese sido menos polarizante, pero, seguro, habría sido más redondo sin esa coda insuficientemente explicada y fuera de contexto. Un problema innecesario que, afortunadamente, no invalida demasiado el grato camino recorrido. En el aspecto gráfico destaca la labor artística de Rick Leonardi tratando de evocar un época ya perdida.
Con un trazo que, de forma deliberada, deja la impresión de a veces solo abocetado, Leonardi es capaz de trasladarnos al tiempo del cómic original. Su clasicismo forzado no está exento de brillantez y espectacularidad y su dibujo se adapta como un guante a los postulados de su guionista. Esta sensación de inacabado logra, también, darnos la impresión de que bien pudiera ser un tebeo sacado del “baúl” de DC, cumple con creces su condición de artefacto nostálgico. Objetivo que, más que el de simple ¿que hubiera pasado?, apela de manera directa a la forma como se hacían los tebeos en la época y, sobre todo, al recuerdo del lector veterano. Un grato experimento que no tiene mayor trascendencia en la continuidad. Por fortuna.

Sobre la edición de Una muerte en la familia: Robin vive
Panini cómics edita este Una muerte en la familia: Robin vive en un tomo formato comic-Book con lomo. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras una galería de portadas alternativas y la sección DC Connect firmada por Lidia Castillo

Una muerte en la familia: Robin vive
Edita: Panini cómics
Autor/es: J.M. DeMatteis, Rick Leonardi, Rico Renzi, Taylor Esposito
Fecha de lanzamiento: 8 may 2025
Idioma: Español
Páginas: 96
Tamaño: 17X26
Contiene: Death in the Family: Robin Lives! 1-4
Formato: Comic-Book con lomo
Interior: Color
ISBN: 9788410519725
Precio: 9,95€



