Hablamos del tomo DC Must-Have Dark Nights: Metal, un estallido de ideas salvajes, multiversos oscuros y un Capullo desatado que eleva una historia irregular pero llena de momentos memorables.
Scott Snyder y Greg Capullo llegaban a DC Must-Have Dark Nights: Metal tras firmar una de las etapas más celebradas del Batman moderno. Desde 2011 hasta 2016 construyeron sagas tan potentes como La Corte de los Búhos, Muerte de la Familia, Año Cero o Final del Juego, consolidándose como una dupla creativa de auténticos rock stars dentro de DC. Ese estatus, unido al apoyo de Dan DiDio, les dio carta blanca para embarcarse en este proyecto. Metal nació casi como un “premio por los servicios prestados”, una idea que, en circunstancias editoriales normales, quizá no habría pasado el filtro. Pero que con Capullo entregadísimo y Snyder en plena efervescencia creativa, recibió luz verde sin demasiadas dudas.
La historia sigue a Batman descubriendo un multiverso oscuro oculto bajo el nuestro, del que emergen versiones retorcidas de sí mismo lideradas por el Batman Que Ríe. La invasión desata un caos cósmico que arrastra a la Liga de la Justicia y otros aliados a una lucha contra fuerzas que deforman la realidad y amenazan con sumir al mundo en la oscuridad absoluta. Es una trama ambiciosa, muy en la línea de los jardines multiversales que tanto gustan a DC, pero también irregular: los altibajos son constantes y la tensión se diluye. En su momento, el evento se apoyaba en multitud de tie‑ins magníficos que completaban huecos esenciales; fuera de este tomo, la historia pierde cuerpo y se nota.

Capullo en su prime: un festival visual
Eso sí: la cantidad de ideas loquísimas y brillantes que Snyder lanza aquí es astronómica. Da la sensación de que, tras su etapa en Batman, tenía una libreta llena de conceptos descartados que aquí quiso liberar sin freno. Su amor por el metal —el musical y el conceptual— y su química creativa con Capullo dan lugar a un universo oscuro creado desde cero y a un personaje tan memorable como el Batman Que Ríe, que se roba cada escena y se convirtió en un fenómeno inmediato dentro de la editorial. Y aunque la serie es caótica, hay momentos de auténtica lucidez. La brillante aparición de Sandman, por ejemplo, aporta algunos de los pasajes más bellos y líricos del conjunto.
En el apartado gráfico, Capullo está sencillamente colosal. No puede salvar una historia que no siempre sabe a dónde va, pero sí la eleva constantemente. Sus rediseños, sus personajes nuevos —decenas de ellos—, sus ambientaciones imposibles y la variedad de localizaciones son de sobresaliente. Es un tour de force visual que mantuvo a muchos lectores enganchados incluso cuando la trama perdía el foco. Snyder es magnífico cuando quiere, y ha firmado páginas y sagas memorables, pero aquí es Capullo quien no falla una sola viñeta: sus splash pages, sus escenas de acción, sus composiciones grupales… Todo es un espectáculo que reafirma, una vez más, que es un genio.

Metal: más marketing que macroevento, pero irresistible
Como decíamos, los tie‑ins fueron esenciales. Equipos creativos de primer nivel firmaron números que no solo rellenaban huecos, sino que aportaban verdadera sustancia. Sin ellos, este tomo deja la sensación constante de que te has perdido algo: como entrar tarde al cine o ausentarte un minuto en mitad de la película. No sabes si lo que falta es grande o pequeño, pero sabes que falta. Y si una película basada en un libro debe entenderse sin haber leído el libro, un macroevento debería funcionar igual. Su serie troncal tendría que sostenerse por sí sola. Aquí, por desgracia, eso no ocurre y si bien hay final feliz… siempre queda la sensacion de habernos perdido algo.
Aun así, Dark Nights: Metal está lleno de ideas magníficas cuya ejecución —de guion, no de dibujo— se queda corta. El Multiverso Oscuro es un high concept potentísimo, pero su desarrollo deja el limón a medio exprimir. El Batman Que Ríe brilla y sostiene buena parte del evento, y la dinámica entre la Trinidad ofrece momentos realmente bellos. La serie principal es más floja que varios de sus tie‑ins, pero lo suficientemente entretenida como para mantenerte a bordo hasta el final. No decepciona, no deja mal sabor de boca, pero tampoco es el gran macroevento que DC prometió. Hubo más marketing que calidad en la miniserie. Y, siendo honestos, dentro de la trayectoria de Snyder, esto no está entre sus mejores trabajos, le pese a quien le pese.

Sobre la edición de DC Must-Have Dark Nights: Metal
Panini Comics edita DC Must-Have Dark Nights: Metal en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, dos artículos introductorios, uno a cargo de Xavi Sanz Serrano y otro a cargo de Scott Snyder. Entra cada número USA, encontramos la portada original USA de cada grapa. Ya en la zona final encontramos abundante material como portadas alternativas y bocetos de Capullo. Adicionalmente, tenemos datos sobre los autores, la sección tras las cámaras, cronologías, notas sobre el propio cómic y más información que ayuda a complementar y ampliar la lectura de esta miniserie.

DC Must-Have. Dark Nights: Metal 8
Edita: Panini cómics
Editorial Original: DC COMICS
Autor/es: Scott Snyder, Greg Capullo, James Tynion IV, Mikel Janín, Álvaro Martínez Bueno, Jonathan Glapion, Raul Fernandez, FCO Plascencia, June Chung, Brad Anderson,
Fecha de lanzamiento: 29 de enero de 2026
Idioma: Español
Páginas: 200 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Dark Nights: Metal 1-6
Formato: Cartoné.
Interior: Color.
ISBN: 9791370134389
Precio: 20,00€



