InicioUsaDC ComicsDC Must-Have Kingdom come | Reseña cómic

DC Must-Have Kingdom come | Reseña cómic

Comparte esta reseña ¡Difunde la palabra!

Hablamos del tomo DC Must-Have Kingdom Come, la obra que convirtió el enfado de Mark Waid con los excesos de los noventa en una de las historias más influyentes, ambiciosas y celebradas de la historia del cómic superheroico.

DC Must-Have Kingdom come nació en un momento en que el cómic mainstream estaba más perdido que un Rob Liefeld dibujando pies. Los 90 fueron una fiesta de testosterona, bolsillos imposibles, mandíbulas con bruxismo y portadas con brilli-brilli que prometían “el número uno definitivo” cada tres meses. En ese panorama de hype, músculo y nihilismo molón, Mark Waid decidió que ya está bien de tanta pose y tanto héroe que parece salido de un gimnasio clandestino de Image. Su respuesta no fue un simple berrinche. Ideó una afilada ucronía donde el género se mira al espejo y descubre que se ha convertido en su propia parodia. Kingdom Come fue la bofetada elegante, el “hasta aquí hemos llegado” que solo alguien con amor profundo por el medio podía escribir. Y sí, dolió. Pero es que alguien tenía que decirlo.

El futuro que planteba Kingdom Come no fue un escenario futurista al uso, es el resultado directo de dejar que los excesos del zeitgeist de los 90 amenazase con convertirse en la norma. Un mundo donde los héroes ya no salvan, compiten por ver quién revienta más edificios en menos tiempo. Un escenario donde la justicia se confunde con la aniquilación sumaria y donde la épica es simple postureo. Waid no inventó nada. Simplemente llevó al extremo lo que ya estaba pasando en las estanterías. ¿El resultado? Un paisaje devastado, carente de brújula moral, donde la vieja guardia se retiró y los nuevos juegan a ser dioses sin haber aprendido a ser personas. Su ucronía funcionó como advertencia y como sátira y, por desgracia, como espejo no demasiado distorsionado. Y es que lo que vemos no es el futuro, es el presente de aquel entonces, exagerado hasta la náusea.

DC Must-Have Kingdom come
DC Must-Have Kingdom come

Un futuro construido sobre los excesos del presente noventero

Entre tanta explosión,tanta riñonera molona y tanto héroe con complejo de proto-influencer masivo, Waid introduce a Norman McKay, un pastor que funciona como conciencia, guía y lector incrédulo. McKay no es un narrador. Sirve de testigo abrumado que intenta reconciliar su fe con un mundo donde los dioses de colores han olvidado por qué existen. Su mirada aporta humanidad, duda y congoja. Es el contrapunto perfecto al ruido superheroico. También el recordatorio de que detrás de cada choque de titanes hay vidas, miedos y consecuencias. Su viaje espiritual convierte la obra en una parábola moral y una reflexión sobre la responsabilidad y la esperanza. Sin McKay, Kingdom Come sería solo un espectáculo visual grandioso. Con él, se convierte en un sermón perentorio y una meditación sobre el poder y la fe en tiempos de descontrol. Y Waid pega en el centro de la diana.

Ya cuando Superman regresa de su retiro, no lo hace como aquel boy scout luminoso de siempre. Lo hace como un mito cansado, herido… y peligrosamente tentado por la idea de imponer orden a cualquier precio. Su regreso es la pregunta central de la obra ¿Puede la esperanza volver sin convertirse en tiranía? ¿Puede un ideal sobrevivir a un mundo que ya no cree en él? Waid utiliza a Superman como viablilizador viviente de su tesis. El poder sin compasión es fascismo, pero la compasión sin acción es abandono. El equilibrio es frágil y bastante molesto. Pero ahí radica su grandeza. Este Superman no es perfecto, pero tampoco un completo descreído. Es un símbolo que lucha por seguir siéndolo. Su retorno lo cambia todo. Estamos ante un doloroso recordatorio de que los héroes no pueden desaparecer cuando las papas queman. Es precisamente entonces cuando son más necesarios.

DC Must-Have Kingdom come
DC Must-Have Kingdom come

Cuando los héroes abandonan el mundo

Y es que uno de los grandes aciertos de Kingdom Come es que no convierte a los jóvenes en villanos ni a los veteranos en santos. Waid es más inteligente. Señala que el problema no es la nueva generación, sino la ruptura del relevo. Los héroes clásicos se retiraron, se cansaron, se hartaron… y dejaron un vacío que fue llenado por críos sin guía, sin ética y con demasiada fuerza bruta. El resultado es una generación que confunde la justicia con el espectáculo y la fuerza con la autoridad. Waid evita sermonear a los jóvenes, carga contra los mayores por haberlos abandonado. El reproche es elegante, pero pica. Y en esa tensión generacional, la obra encuentra su corazón. El género superheroico siempre está en guerra consigo mismo, entre tradición y renovación, entre mito y moda. Kingdom Come lo muestra sin filtros ni anestesia.

Aquí es donde la obra enseña los dientes. Porque sí, la obra es una parábola moral, pero también es un editorial disfrazado de epopeya. Waid está emputado con los 90, y se nota. Emputado con el culto al antihéroe, con la estética Image, con la mercantilización del hype espurio, con los números uno infinitos y con la idea de que más violencia equivale a más madurez. Su crítica es legítima, pero a veces pesa tanto que casi se oye el crujido del dedo acusador. Y sin embargo, incluso cuando el sermón asoma, la obra no se rompe. Porque Waid no escribe desde el desprecio, sino desde el amor profundo al género como dije arriba. Kingdom Come es un tirón de orejas, sí, pero también un abrazo. Una advertencia. Un “podemos hacerlo mejor”. Y eso lo salva de convertirse en simple regañina editorial.

DC Must-Have Kingdom come
DC Must-Have Kingdom come

Un sermón superheroico que sigue funcionando

Y al dibujo –redoble de tamboresAlex Ross y conviertiendo todo esto en una maravilla visual. Si en Marvels reinterpretaba una iconografía preestablecida, aquí reinventa una desde cero. Cada página es memorable, cada pose icónica, cada splash-page (creedme) gloriosa. Ross demuestra que no es un “referentista de fotos”, como algún tarugo despistado ha insinuado alguna vez, sino un artista total capaz de reconstruir el panteón DC con un músculo conceptual inagotable. Sus diseños no son versiones alternativas, tornaron en arquetipos definitivos. El Superman canoso, la Wonder Woman guerrera, el Batman blindado… todos parecen existir desde siempre. Waid sabe lo que tiene entre manos y le da espacio para brillar. Y Ross, claro,en modo berserker. Kingdom Come no sería Kingdom Come sin él. Hubiera sido, posiblemente otra obra brillante de Waid, pero no un referente absoluto.

Al final, Kingdom Come es una paradoja preciosa. Un elseworld que ha trascendido varias generaciones. Una obra nacida del cabreo que acabó siendo un canto al género. Un sermón que nunca naufraga porque está sostenido por dos autores en su mejor momento. Para los veteranos, es una lectura doble. Esto es, crítica y homenaje. ¿Para los nuevos? Una puerta de entrada a un universo donde los héroes aún significan algo y una lectura OBLIGADA. Y en general para todos, es un recordatorio de que el cómic de superhéroes puede ser épico, reflexivo, gamberro y profundamente humano a la vez. Kingdom Come no es perfecto, pero es –como Thanos– ineludible. Y quizá ahí esté su magia. En su mezcla de furia, fe y belleza y su capacidad para mirar al género a los ojos y decirle: “espabila, coño, que aún puedes ser grande”.

DC Must-Have Kingdom come
DC Must-Have Kingdom come

Sobre la edición de DC Must-Have Kingdom come

Panini Cómics publica este DC Must-Have Kingdom come en un volumen de tapa dura. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras incluye dos artículos introductorios, el primero de ellos firmado por Xabi Sanz Serrano, el segundo por Elliot S. Maggin. En cada capítulo se incluyen las portadas originales de la edición USA. Ya en la zona final encontramos una galería de portadas, notas sobre los autores, un trás  las cámaras, cronología de la obra y notas adicionales sobre la miniserie. Un material que ayuda a entender la obra en su contexto y a sacarle todo el jugo.

DC Must-Have. Kingdom come
Edita
: Panini cómics
Editorial Original: DC COMICS
Autor/es: Alex Ross, Mark Waid
Fecha de lanzamiento: 26 feb 2026
Idioma: Español.
Páginas: 232 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: Con Kingdom Come 1-4 y material de Kingdom Come TPB
Formato: Cartoné
Interior: Color
ISBN: 9791370135072
Precio: 25,00€

DC Must-Have Kingdom come | Reseña cómic
IMPRESCINDIBLE
DC Must-Have Kingdom Come es mucho más que un clásico superheroico. Mark Waid utiliza una distopía poblada por héroes descontrolados para reflexionar sobre la responsabilidad, el legado y la pérdida de referentes, mientras Alex Ross convierte cada página en una imagen imborrable. Una obra que nació del enfado hacia una época concreta del cómic, pero que terminó convirtiéndose en una celebración de todo aquello que hace grande al género.
PROS
Reflexión brillante sobre el legado, la responsabilidad y el significado de los héroes.
El arte de Alex Ross sigue siendo tan impresionante hoy como el día de su publicación.
Consigue funcionar a la vez como crítica al género y homenaje apasionado al Universo DC.
CONTRAS
Algunos pasajes pueden resultar excesivamente discursivos para ciertos lectores.
Parte de su discurso está muy ligado al contexto superheroico de los años noventa.
90
IMPRESCINDIBLE
HAZTE CON ESTE COMO PULSANDO EN EL BOTON Y AYUDA ASI A LA COMICTECA
Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!

Puntuación
Por favor ingrese su nombre aquí

MÁS LEÍDAS

Stay connected

16,985FansMe gusta
564,865SeguidoresSeguir
2,458SeguidoresSeguir
61,453SuscriptoresSuscribirte