Hablamos del tomo DC Must-Have Superman Batman: Supergirl, el regreso de Kara Zor-El a DC en una aventura descomunal de Jeph Loeb y Michael Turner que impactó más por su importancia que por su profundidad.
Este DC Must-Have Superman Batman: Supergirl es uno de esos tomos que entran en la colección no por su excelencia, sino por su relevancia histórica. Y es que aquí vuelve Kara Zor‑El a la continuidad moderna. Y eso, por sí solo, ya lo convierte en pieza de museo. Pero leído hoy, el arco de Loeb y Turner es un blockbuster simpático, exagerado y muy hijo de 2004. Todo es grande, todo es épico, todo es splash page doble… o triple. Darkseid aparece porque sí, Gotham recibe naves como quien recibe un Glovo y la Trinidad funciona como un triángulo de tensiones más que como un equipo. No es un mal cómic, pero tampoco es el tipo de obra que uno asocia con la etiqueta “imprescindible”. Es, simplemente, la semilla de algo que luego otros autores harían florecer de verdad.
La reintroducción de Kara funciona más por lo que significa que por cómo está contada. Loeb plantea a una Supergirl que llega como incógnita, como posible amenaza, como elemento disruptivo entre Superman y Batman. Y ahí está lo más interesante. Clark la abraza como familia perdida, Bruce la mira como un riesgo potencial y Kara, atrapada entre ambos, no sabe quién es ni qué se espera de ella. El problema es que el guion cae en un paternalismo que hoy chirría. Superman la sobreprotege de una forma que no encaja con su figura de defensor de la igualdad. ¿La protege por ser su prima? ¿Por ser kryptoniana? ¿Por ser mujer? El texto nunca lo aclara del todo y deja un regusto extraño. Aun así, la dinámica entre los tres sostiene el arco con más fuerza que la propia trama.

El regreso de Kara Zor-El que cambió el tablero de DC
Turner, por su parte, es puro ADN Image/Noventeril espectacular, frenético, icónico y excesivo. Sus anatomías imposibles y poses de contorsionista son parte del paquete, pero también lo es su capacidad para convertir cada escena en una splash-page epatante. En acción es un titán, y en este arco tiene espacio para desatarse. Apokolips, Darkseid, Amazonas, la Trinidad en modo guerra total… todo está dibujado como si fuese mas grande que la vida misma. El problema es que, para 2004, DC y Marvel ya estaban dejando atrás ciertos excesos noventeros, y Turner parece llegar tarde a esa fiesta. Aun así, su presentación de Kara es potentísima. Luminosa, letal, frágil y poderosa a la vez. No dibuja a Supergirl, la reinventa para las nuevas generaciones. Y eso, en un arco de origen, pesa más que cualquier defecto estilístico.
La trama, en sí misma, es funcional y directa. Una nave proveniente del espacio exterior cae en Gotham, aparece Kara, Superman se emociona, Batman sospecha, Wonder Woman la entrena, Darkseid la secuestra, lavado de cerebro, viaje a Apokolips, rescate y decisión final de convertirse en Supergirl. Es el “qué”, no el “cómo”. Y por eso este arco es recordado. Porque pasa algo importante, no porque esté contado con especial brillantez. Es un manual de reintroducción de personaje que cumple su función sin aspirar a más. Y, siendo sinceros, la historia es más conocida por su impacto editorial que por su calidad narrativa. Incluso la adaptación animada —Superman/Batman: Apocalypse— es más recordada por el meme de Darkseid agarrando la capa de Superman que por la película en sí.

Por qué este arco sigue siendo relevante más de veinte años después
Lo que realmente define este tomo es su condición de prólogo. La Supergirl que hoy consideramos moderna no nace aquí, nace después, con Green, Johnson y Asrar; con el World’s Finest 12 de Waid o con la nueva etapa de Sophie Campbell. Este arco es la puerta de entrada, la presentación formal, el “hola, soy Kara y soy nueva en el foro, saludos”. Y eso está bien. Pero no es la obra que mejor explica quién es Supergirl ni qué la hace especial. Es más bien un recordatorio de que DC, en 2004, estaba obsesionada con la épica, con el impacto visual y con devolver a la mesa piezas clásicas que habían desaparecido tras Crisis. Como documento histórico, funciona, como lectura profunda, se queda en lo justo, como blockbuster, se corona.
En conclusión, Superman/Batman: Supergirl es un tomo realmente entretenido, espectacular y muy consciente de su propio condición. No busca la sutileza, quiero impacto. Y con Loeb y Turner a los mandfos, obviamente, lo consigue. Pero su valor real está en haber devuelto a Kara Zor‑El al tablero, no en cómo desarrolla esa reintroducción. Loeb en modo palomitero es eficaz, Turner es un torrente visual y la Trinidad brilla en en sus interacciones y peleas constantes. ¿Es un Must‑Have por calidad? No. ¿Es un Must‑Have por importancia? Absolutamente. Es la semilla de una Supergirl que otros autores convertirían en personaje complejo, moderno y fascinante. Y como tal, merece su hueco en la estantería, aunque no sea el tomo que uno recomendaría para enamorarse del personaje.

Sobre la edición de DC Must-Have Superman Batman: Supergirl
Panini Cómics edita este DC Must-Have Superman Batman: Supergirl en un volumen de tapa dura. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, un prólogo firmado por Xabi Sanz Serrano y un artículo escrito por el propio Jeph Loeb. Ya en la zona final encontramos una galería de portadas variantes, galería de bocetos, notas sobre los autores, el habitual «tras las cámaras» que suelen adjuntar los volúmenes de la colección Must Have, así como cronología, lecturas relacionadas y notas sobre la obra.

DC Must-Have. Superman / Batman: Supergirl
Edita: Panini cómics.
Editorial Original: DC COMICS.
Autor/es: Jeph Loeb, Michael Turner, Richard Starking, Peter Steigerwald
Fecha de lanzamiento: 23 abr 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 168 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Superman/Batman 8-13
Formato: Cartoné.
Interior: Color.
ISBN: 9791370136352
Precio: 20,00€



