Reseñamos Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan. Un análisis sin paños calientes de este segundo volumen, un experimento honesto pero fallido que naufraga en su propuesta alcanzando un aprobado raspado en su conjunto
La propuesta de Godzilla Rivals sigue siendo, sobre el papel, enormemente atractiva. En lugar de limitarse a enfrentar una y otra vez a los nombres habituales de la franquicia, la colección apuesta por recuperar buena parte del inmenso bestiario de Toho. Y por explorar cruces poco frecuentes entre algunos de sus kaijus más emblemáticos. En este Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan desfilan criaturas tan distintas como Gigan, Ebirah, Mothra, Titanosaurus, Biollante o Destoroyah, una alineación capaz de despertar la curiosidad de cualquier aficionado veterano. El problema no está en la elección de los contendientes, sino en lo que se hace con ellos. Una vez más, el cartel resulta bastante más impresionante que el espectáculo que termina desarrollándose sobre el ring. Las ideas de partida son sugerentes. Pero la ejecución rara vez consigue estar a la altura de unas premisas que prometían mucho más de lo que finalmente ofrecen sus páginas.
Uno de los grandes aciertos del tomo es evitar la sensación de repetición. Cada relato cambia de guionista, dibujante y tono. Hay espacio para conspiraciones tecnológicas, laboratorios de ciencia ficción, fábulas ecologistas, experimentos biológicos e incluso pequeñas dosis de humor, una variedad que impide que la lectura resulte monótona y demuestra que la licencia admite registros muy diversos. También se agradece que la colección se atreva a mirar más allá de los eternos Godzilla, Mothra o King Ghidorah, dando protagonismo a criaturas que rara vez ocupan el centro del escenario. Sin embargo, esa misma diversidad termina convirtiéndose en un arma de doble filo. Ninguna de las cuatro historias acaba encontrando plenamente el tono que busca y, aunque todas intentan aportar una personalidad propia, la sensación general es la de asistir a cuatro buenas ideas cuya ejecución nunca termina de alcanzar todo su potencial.

Ciencia exacta para un despropósito estratosférico
La apertura del recopilatorio combina conspiraciones tecnológicas, videojuegos y el regreso de Gigan. El conflicto gira en torno a una estudiante de informática que, tras una rápida epifanía mientras observa jugar a su hermano, deduce que una empresa de videojuegos esconde el secreto del regreso del cíborg alienígena. Tal cual. A partir de ahí, todo se resuelve con una facilidad desconcertante: hackea la infraestructura de la organización, toma el control de la tecnología alienígena e incluso inutiliza al propio Gigan en cuestión de minutos, dejando el camino completamente despejado para que Godzilla aparezca casi a rematar el trabajo. El problema no es tanto la inverosimilitud —al fin y al cabo hablamos de kaijus gigantes— como la ausencia absoluta de obstáculos, tensión o consecuencias. SidVenBlu firma un apartado gráfico convincente durante las escenas de acción, transmitiendo con solvencia la fuerza de los monstruos, aunque en las secuencias más dialogadas el dibujo pierde personalidad y adopta un acabado mucho más plano y funcional, hasta el punto de parecer casi obra de otro artista.
La segunda historia parte presenta un laboratorio espacial de máxima seguridad dedicado a investigar con kaijus para desarrollar avances médicos. Sin embargo, esa aparente sofisticación dura apenas un par de páginas antes de que, claro que sí, todos los protocolos fallen exactamente cuando el guion los necesita y Rodan y Ebirah, nuestra ñocla hipercachas preferida, acaben enfrentándose en el interior de un gigantesco ascensor orbital. Lo que podría haber dado lugar a un combate espectacular termina convirtiéndose en una larguísima caída libre narrada mediante un incesante contador de altitud que recuerda al lector, viñeta tras viñeta, los cientos de kilómetros que separan a ambos monstruos del suelo mientras los científicos realizan cálculos sobre el devastador impacto que provocaría su aterrizaje. Cuando ambos titanes alcanzan finalmente su destino, es Mechagodzilla quien irrumpe para poner punto final a la pelea con un par de mamporros, arrebatando el clímax a los verdaderos protagonistas. Philip Johnson apuesta por un estilo gráfico sencillo y claramente orientado a un público juvenil que transmite una sensación visual demasiado quizás ligera para un enfrentamiento de este calibre.

Muchos tonos pero pocas nueces
Si las dos historias anteriores ya desplazaban el foco del combate hacia otros intereses, Mothra vs. Titanosaurus lleva esa idea todavía más lejos. Conviene aclarar que el enfoque ecologista no supone ningún problema en sí mismo. Mothra siempre ha sido uno de los kaijus más estrechamente vinculados a la protección de la naturaleza y al equilibrio medioambiental. El inconveniente aparece cuando un cómic cuya portada promete un enfrentamiento entre Mothra y Titanosaurus dedica la inmensa mayoría de sus páginas a conversaciones sobre conservación, hábitos de nidificación, migraciones de lepidópteros de 20.000 toneladas y rescates de huevos mientras los monstruos permanecen prácticamente fuera de escena. Titanosaurus actúa más como una amenaza potencial que como un auténtico rival y Mothra no hace acto de presencia hasta las cuatro páginas finales para recuperar a su futura cría. El resultado recuerda más a una pequeña aventura juvenil con mensaje ecológico que a un duelo entre dos kaijus. Bethany Marchant mantiene un estilo gráfico sencillo, limpio y claramente orientado a un público joven que, a diferencia de otros relatos del volumen, sí encaja razonablemente bien con el tono amable y casi didáctico que persigue la historia. El problema no es tanto lo que cuenta, sino que el título promete una experiencia completamente distinta.
Si existe una historia capaz de resumir todas las carencias de este segundo volumen, probablemente sea Biollante vs. Destoroyah. Resulta difícil imaginar un enfrentamiento con mayor potencial, dos de los kaijus más colosales, poderosos y aterradores de toda la franquicia quedan reducidos aquí a una trama protagonizada casi por completo por personajes humanos, experimentos corporativos y un humor tontorrón que rara vez encuentra el tono adecuado. La historia gira alrededor de una organización que pretende extender las esporas de Biollante mediante una cadena de cafeterías. Mientras, el esperado duelo queda relegado a un tramo final donde Destoroyah aparece tras una serie de experimentos químicos explicados con sorprendente ligereza y desaparece poco después mediante una solución tan precipitada como poco convincente. Rosie Knight apuesta por una simplificación visual muy marcada. Una que, sin ser un problema en sí misma, termina resultando difícil de reconciliar con la épica que exige un enfrentamiento de estas características. La sensación de escala fluctúa con frecuencia –en una viñeta los bichos miden 20 metros y en la sigueinte 100, segun sople el viento– y el conjunto transmite una ligereza impropia de dos criaturas concebidas para representar auténticas fuerzas de la naturaleza. Más que un gran clímax, el relato deja la amarga impresión de haber desaprovechado una de las mejores premisas de todo el recopilatorio.

El cartel frente al espectáculo, o cuando no sacas todo el jugo a la propuesta
Después de leer las cuatro historias resulta difícil no detectar un patrón que se repite con sorprendente insistencia. Cada portada vende un enfrentamiento directo entre dos kaijus, pero el interior suele tener otras prioridades. Godzilla vs. Gigan dedica buena parte de su espacio a conspiraciones tecnológicas y hackeos informáticos inverosímiles. Rodan vs. Ebirah convierte una prometedora batalla en una larga y tediosa caída por el interior de un ascensor orbital y charla y más charla entre humanos. Mothra vs. Titanosaurus prefiere construir una fábula ecologista sobre la protección de un huevo antes que desarrollar el combate anunciado. Biollante vs. Destoroyah termina desviando la atención hacia corporaciones, experimentos y personajes humanos unidimensionales que acaban eclipsando a los propios monstruos. Ninguna de estas aproximaciones sería necesariamente un problema si el resultado compensara el cambio de rumbo. Sin embargo, la sensación que deja el conjunto es la de cuatro relatos que parecen mucho más interesados en preparar el escenario que en desarrollar aquello que el lector había venido a buscar. Los combates existen, sí, pero rara vez constituyen el auténtico corazón de las historias.
Quizá la mayor virtud de este segundo recopilatorio sea, paradójicamente, una de las razones por las que termina resultando tan frustrante. En ningún momento transmite la sensación de encontrarnos ante un producto rutinario o confeccionado con piloto automático. Los distintos equipos creativos intentan explorar caminos propios, introducir géneros diferentes y alejarse del simple homenaje o de la repetición de las películas de Toho. Hay ambición, hay voluntad de experimentar y también cierta valentía a la hora de asumir riesgos narrativos. El problema es que la mayoría de esas decisiones nunca llegan a cristalizar en historias plenamente satisfactorias. Más que una recopilación de malos cómics, Godzilla Rivals Vol. 2 acaba funcionando como un curioso manual involuntario de cómo una buena premisa puede perder fuerza durante su desarrollo. No fracasa por falta de ideas, sino porque demasiadas de ellas terminan alejándose de aquello que hacía tan atractivos sus puntos de partida. Y precisamente por eso la decepción resulta incluso mayor. Se percibe el esfuerzo creativo, pero también la distancia que separa la intención del resultado.

Un paso atrás que desaprovecha el potencial de Toho
Las comparaciones rara vez son cómodas, pero en este caso resultan inevitables. Quienes hayan disfrutado del primer volumen de esta coleccion –muy por encima de este en TODO– probablemente percibirán aquí un descenso de nivel bastante evidente. Aquel recopilatorio, con sus aciertos y sus inevitables altibajos, conseguía mantener una media de calidad mucho más consistente y entendía mejor el equilibrio entre el espectáculo kaiju y las historias que pretendía contar. Este segundo tomo, en cambio, apuesta por una experimentación mucho mayor, pero también mucho más irregular. Se agradece la voluntad de explorar registros distintos y de conceder protagonismo a criaturas menos habituales dentro del inmenso catálogo de Toho, aunque ninguna de las cuatro historias termina de aprovechar plenamente el enorme potencial de sus protagonistas. Más que una evolución, el conjunto transmite la sensación de ser un pequeño paso atrás dentro de una colección que había demostrado poder ofrecer resultados bastante más inspirado.
Como escaparate del universo Toho, Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan cumple razonablemente bien su cometido. Resulta refrescante encontrar un recopilatorio que reúna a criaturas tan distintas como Gigan, Rodan, Ebirah, Titanosaurus, Biollante o Destoroyah. Y que intente ofrecer a cada una un enfoque propio en lugar de repetir una y otra vez las fórmulas más conocidas de la franquicia. Sin embargo, esa variedad termina convirtiéndose en un arma de doble filo. Más cuando casi todas las historias desvían el protagonismo hacia tramas secundarias que relegan los enfrentamientos prometidos por la portada a un papel sorprendentemente discreto. El resultado es una recopilación irregular, bienintencionada y ocasionalmente imaginativa, pero incapaz de transformar sus excelentes premisas en relatos verdaderamente memorables. No es un mal punto de encuentro para descubrir la amplitud del bestiario de Toho. Aunque sí una puerta de entrada poco representativa del potencial que esta colección ha demostrado en otras entregas. Porque si algo deja claro este volumen es que reunir a algunos de los kaijus más icónicos del género resulta relativamente sencillo. Lo verdaderamente difícil sigue siendo escribir historias que estén a la altura de ellos.

Sobre la edición de Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan
Moztros edita Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan en un volumen de formato rústica. En el interior, papel y reproducción gráfica de buena calidad. Como extras, una galería de portadas y algunos bocetos en la zona final del tomo. Adicionalmente, entre grapa y grapa se adjuntan las portadas originales USA de cada número.

Grandes Batallas: Godzilla vs. Gigan
Lanzamiento: 23-04-2026.
Edita: Moztros.
Editorial original: IDW Publishing.
Contiene: Godzilla Rivals vs. Gigan USA, Godzilla Rivals: Rodan vs. Ebirah USA, Godzilla Rivals: Mothra vs. Titanosaurus USA y Godzilla Rivals: Biollante vs. Destoroyah USA
Autor/es: Keith Davidsen, SidVanBlue, Valentina Pinto, Nathan Widick, Nick Marino, Sean Dove, Andrew Misisco, Blue Delliquanti, Feriowind, James F. Wright, Philip Johnson,
Formato: Rústica
Tamaño: 260 x 170 mm.
Páginas: 184 pags.
Interior: Color.
Precio: 20,90€
ISBN: 979-13-87953-27-0



