Hoy os traemos la reseña del tomo Marvel Deluxe Guardianes de la Galaxia de Al Ewing 2 (de 2), a cargo del aclamado guionista Al Ewing. Un tomo irregular que finaliza esta etapa contemporánea del grupo galáctico más bizarro de Marvel.
Un cierre ambicioso que no alcanza a despegar
La etapa de Al Ewing al frente de Guardianes de la Galaxia prometía mucho. Y no sin razón: venía de revitalizar series como Immortal Hulk, la cual he tenido el placer de reseñar íntegramente en la web. Una joyita incluso para aquellos como yo, que no nos gusta Hulk. Así que su fichaje para comandar las aventuras de la familia más disfuncional de la galaxia parecía lógico. Sin embargo, tras un primer tomo lleno de intenciones —algunas interesantes, otras simplemente caóticas—, este segundo volumen, Marvel Deluxe Guardianes de la Galaxia de Al Ewing 2, pone el punto final a una etapa que se queda a medio gas. Más ruido que nueces, más promesas que realidades.
El universo vuelve a estar al borde del colapso y los Guardianes intentan salvar el día, pero sin la gracia que los encumbró. En lugar de sentirnos frente a un épico final de etapa, da la sensación de estar leyendo una especie de recapitulación apurada y sin rumbo; ya que, en muy pocos números, Ewing tiene que hacer malabares para encajar diferentes eventos. Yo no sé si os pasa esto, pero como lectora estoy cansada de las grandilocuencias innecesarias en los cómics de superhéroes. Me cansa que, en cada número de cada colección, los héroes tengan que enfrentarse a la amenaza capaz de destruir la galaxia y erradicar a todo ser vivo de la faz de la tierra. Hemos llegado a un punto en el que la gente prefiere aventuras cotidianas, como el Nightwing de Tom Taylor, porque ahora eso es lo diferente en el género.

Una familia que se rompe… porque patata
La premisa central de este volumen es clara desde su propio título: los Guardianes ya no son una panda de inadaptados espaciales metidos en problemas por accidente. Y aunque los miembros del equipo en el fondo tengan buen corazón, la gracia es que sus métodos y motivaciones son cuestionables. Ahí radica la gracia del equipo, lo que les diferencia de las decenas de grupos que hay en Marvel o DC. Pero si ahora les pones la base genérica, las normas del decálogo del superhéroe y los encorsetas de esa forma, se pierde esa chispa que los diferencia. En algunos momentos he sentido que, en muchas situaciones, esos personajes podrían ser intercambiables por cualquier otro del Universo Marvel y la historia seguiría igual.
Además, las discusiones y tensiones dentro del grupo surgen más por necesidad del guion que por una evolución natural de los personajes. Las motivaciones están desdibujadas. Se echan en falta algunas conversaciones clave entre determinados personajes para desarrollarlos. Es cierto que Al Ewing contaba con poco espacio y tenía demasiadas tramas que cubrir, algunas de ellas obligadas por la propia editorial. Pero eso para lo que ha servido es para tener una etapa que, sin ser mala, podría haber aspirado a mucho más. Y no quiero decir que sea mala, pero se esperaba más de este autor. Otra de las quejas que tengo es con Peter Quill, quien aquí parece el líder de una secta hippie. El cambio es radical y no para mejor.

Un mar de ideas… sin rumbo claro
El gran problema de este volumen es la falta de cohesión. Ewing introduce decenas de conceptos interesantes, pero nunca los desarrolla con el foco necesario. Cada número parece apuntar en una dirección distinta, y el lector termina atrapado en un laberinto de subtramas que nunca terminan de resolverse ni de importar del todo. Intenta contar tantas cosas a la vez que no desarrolla ninguna, sintiéndose el guion demasiado apresurado y sin espacio para respirar. La serie sufre especialmente por los inevitables cruces con Imperio y Rey de Negro. En lugar de enriquecer la narrativa, funcionan como interrupciones torpes que rompen el ya de por sí frágil equilibrio del relato. La serie se ve obligada a detener su ritmo para integrarse con eventos más grandes, sacrificando su propia identidad y continuidad. En el peor de los casos, estos cruces parecen excusas para llenar páginas sin aportar nada realmente significativo.
El arte de Juann Cabal y Marcio Takara cumple con lo justo. No hay grandes fallos, pero tampoco hallazgos destacables. Las secuencias de acción funcionan, las expresiones faciales están bien resueltas y los entornos alienígenas tienen el colorido necesario. Pero el resultado general es plano. La serie pedía a gritos a un artista con más personalidad visual para acompañar una historia que, se supone, debía ser grandilocuente y épica. Aquí, el dibujo simplemente ilustra, sin elevar en ningún momento el guion. Las composiciones de página son funcionales, pero poco inspiradas. Las escenas de combate carecen de la espectacularidad que uno espera de una saga galáctica de esta envergadura. Y los momentos dramáticos (tan necesarios para que el lector conecte emocionalmente) no logran transmitir el peso necesario. Todo está bien, pero nada destaca.

Sobre la edición de Marvel Deluxe Guardianes de la Galaxia de Al Ewing 2
Este Marvel Deluxe Guardianes de la Galaxia de Al Ewing 2: Somos superhéroes ha sido publicado en España por Panini Comics. Se trata de un tomo en tapa dura de 304 páginas dentro de la línea Marvel Deluxe. Recopila los números americanos 6 a 18 de Guardians of the Galaxy. Su precio es de 36€.

Marvel Deluxe Guardianes de la Galaxia de Al Ewing 2: Somos superhéroes
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Marcio Takara, Juan Frigeri, Al Ewing, Juann Cabal, Federico Blee, Cory Petit,
Fecha de lanzamiento: 15 may 2025
Idioma: Español
Páginas: 304 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Guardians of the Galaxy 6-18
Formato: Cartoné
Edad: 12+
Interior: Color
ISBN: 9788410519428
Precio: 36,00€



