Los Hombrecitos 1995-1997 – Reseña

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El 7 de septiembre de 1967 en la portada del número 1534 aparecía un personaje muy curioso. Pierre Seron con 25 años dio con la fórmula del éxito, más de 40 años creando historietas y medio centenar de álbumes.

Un extraño meteorito cae en Rajevols, el centro de Francia. Quien lo toca se hace pequeño, mas o menos al tamaño de un pitufo. Pronto surge una comunidad que vive en las cisternas de un castillo. Sin crímenes ni policía, sin control, sin impuestos solo el liderazgo de Regis Renaud y el profesor Joachim Hondegger, pequeños seres que viven en paz y armonía demostrando que el entretenimiento y humor no necesita de grandes tamaños. Hombrecitos se convirtió en una… ¡epidemia! Todos unidos recrearon toda una ciudad a su tamaño, quien toco el meteorito se miniaturizaban, una minicivilización poblada por habitantes y animales, todos pequeñitos, eso si, más avanzada que la de los “grandes”. Una serie de pequeño tamaño pero con diversión a lo grande.

Los Hombrecitos poseen una sociedad propia y pacifica, guionizada por Desprechins en sus inicios. Todas las misiones parecen sencillas y rutinarias demostrando una supervivencia demasiado idealista e ingenua. Con los “dimiutos” descubriremos una civilización más avanzada que se alimenta de azúcar y champiñones, viajan en pequeñas naves espaciales llamada Coleópteros. El dibujo mejorará en cada página, la personalidad del protagonista será mas compleja e interesante. Añaden mas personajes secundarios de lujo, Lapaja, Laviga y el Doctor Hondegger, un sabio loco que añade situaciones desmelenadas. Adaptando guiños a algunos personajes franco belgas alcanzando con el tiempo más dominio de su arte, haciéndose cargo de la autoría como dibujante y guionista. La última aventura se publicó en 2011.

Los Hombrecitos

Del inmovilismo a la innovación mas trasgresora

En sus comienzos la atmósfera, los gráficos y el ritmo parecían anticuados, atropellados. A medida que evolucionaba su estilo, constante y efectivo, se le perdonaron sus prestamos del método Franquin. Algo que en momentos llegó a ser muy acusado. Pero sus historias y destreza gráfica no cesarían de progresar. Seron le añade nuevas virtudes a los hombrecitos que el lector descubrirá poco a poco. Este largo proceso tuvo lugar durante mas de tres lustros. Un ritmo bastante lento para los estándares del franco-belga. Pero el historietista estaba creando un oasis de creatividad que lo estableció como un verso libre dentro del panorama de Dupuis. Un escenario acostumbrado a explotar sus series de éxito aplicándoles la misma formula una y otra vez ,sin arriesgar. Ahí tenemos Spirou, Los Pitufos, Boulle y Bill, etc, serie de una calidad incontestable, pero carentes de la innovación de Seron.

Desde que se erigió como autor completo de la serie en 1985, Seron evitó quedarse dentro de una zona de confort. Ello le llevó a un rupturismo impropio en una colección infantil tanto en forma como en fondo. Seron experimentó retorciendo una y otra vez el formato –álbumes apaisados, en blanco y negro etc– y sobre todo las temáticas. Lejos de ofrecer tramas fácilmente digeribles a los niños, su publico objetivo, el autor tenia una visión a veces oscura a la hora de abordar al guión. No estamos en un mundo feliz en el que un álbum es la excusa para plantear un problema y resolverlo. Nos hallamos en un universo con peligros reales, con eco en el mundo real. Donde no hay miedo a la hora de exponer problemáticas adultas o crudas. Adiciones, relaciones paterno-filiales, abusos de poder, lucha de clases o racismo. Y todo de manera comprensible para una mente infantil.

Los hombrecitos, o la mala suerte de coincidir con gigantes.

El problema es que la serie, aun con una calidad media aceptable, tuvo sus altibajos. Alternándose unos álbumes geniales con otros más prescindibles. Algo que en una carrera de fondo de más de 40 años continuos, es comprensible, pero que produce un goteo de lectores constante. Los hombrecitos vivio toda su dilatada carrera editorial a la sombra de otras serie de su mismo sello, Dupuis. Y de manera totalmente injusta, no ha gozado del reconocimiento que se merece.La serie que empezó con un regusto a viejo es la misma que más se adelantó y más innovo en un mercado, el de la BD infantil, totalmente encorsetado. Este recopilatorio da buena muestra de lo que decimos. ¿Que a qué nos referimos?

Las tramas de este recopilatorio resultan trepidantes. Están plagadas de guiños muy involuntarios, gestos, muecas de un estilo perfecto e indispensable. Empecinado en crear su propia escuela creativa, cada tomo sumaba cualidades y capacidades en pinceladas propias. Su estilo se personaliza gradualmente, con trazos y guiones de un enorme talento. Aun partiendo de la escuela de Marcinelle, y evolucionando a una version «Franquiniana» de la misma, Seron alcanzó un estilo propio. Y cruzo algunas lineas que, vistas a día de hoy, son revolucionarias. Echemos un vistazo al interior.

Estamos ante el integral que componen los años 1995 al 1997. El tomo se completa con 8 páginas de extras.

Melting-Pot

La historieta de Melting-Pot se publicó el 4 de Octubre de 1995 y es una continuación de “Tchakakahn”. El objetivo es salvar a sus amigos Lapoutre y Dimanche que fueron hechos prisioneros … en Tchakakahn, un enemigo despiadado y misterioso. Renaud descubrirá enseguida que esta liado en una superficie de juego gigantesca, pinball gigante y fiesta de videojuegos. Con imágenes grandes en un tablero que evolucionará entre grandes monstruos, sorteando trampas y obstáculos. Album hijo de su epoca que ponia de manifiesto el boom que supuso la entrada de los la tecnologia al ocio domestico. Seron vertebro algunas paginas como si fueran las diferentes pantallas de un videojuego. Formalmente arriesgado, y lleno de accion, fallaen su tramo final por su desenlace algo trampoco. Aun con todo, un album entretenido y valido, y un buen cierre al diptico que forma con Tchakakahn.

20.000 Leguas bajo tierra,

En 20.000 Leguas bajo tierra, conoceremos a la madre de Renaud ignorante del tamaño de su hijo, lo localiza a través del profesor Koenig. El mejor amigo de su padre. Protagonizará la trama ante la angustia de su madre victima de repetidas alucinaciones. Nuestro valiente diminuto se embarcara en una nueva aventura que lo llevará veinte mil leguas debajo de la tierra para descubrir un nuevo mundo lleno de sorpresas. Este álbum se publicó el 3 de Julio de 1996. Homenaje a Verne, se destapa posteriormente como un album de corte aventurero e intimista. Equilibrio justo entre accion, aventura y reflexion.

¿Feliz día, mamá!

En 1997, el 14 de mayo salía a la luz una nueva aventura titulada ¿Feliz día, mamá!Renaud todavía esta con sus padres en el mundo de los “Grandes” Recibirá una cita improvisada del profesor Hondegger. Descubrimos que el Duque de Fourriere todavía está vivo, vuelve con ganas de vengarse de una forma maquiavélica, ayudado por un médico sin escrúpulos. Manipulado por una fuerza hercúlea sin nada que lo explique. Con situaciones divertidas, muy divertidas. Otro album de corte intimista que se lee con agrado, lleno de momentos que te sacaran una sonrisa. Entra en contradicción con otros álbumes de la serie, pero la presencia del Duque de Fourriere es suficiente como para atrapar al lector hasta el final de la aventura.

La edición de Dolmen es tan buena como todo lo que han publicado de su linea Fuera Borda, en papel grueso de calidad y en tapa dura. Son 160 hojas de continua diversión y entretenimiento, que no decepcionará a los muchos seguidores del cómic franco-belga. Y repetimos, por el mero hecho de traer a nuestro país esta serie, Dolmen ya merece el apoyo de todos los que amamos el franco-belga y disfrutamos de series que no son las que siempre salen en la listas, pero a las que no les faltarían méritos para figurar en ellas en las posiciones mas elevadas. Nosotros, de momento, esperamos la salida del próximo integral.

El 7 de septiembre de 1967 en la portada del número 1534 aparecía un personaje muy curioso. Pierre Seron con 25 años dio con la fórmula del éxito, más de 40 años creando historietas y medio centenar de álbumes. Un extraño meteorito cae en Rajevols, el centro de Francia. Quien lo toca se hace pequeño, mas o menos al tamaño de un pitufo. Pronto surge una comunidad que vive en las cisternas de un castillo. Sin crímenes ni policía, sin control, sin impuestos solo el liderazgo de Regis Renaud y el profesor Joachim Hondegger, pequeños seres que viven en paz…
Enésima muestra de la maestría de Seron al innovar en trama y ejecución. No es la mejor etapa de la serie, pero es una etapa considerable y llena de buenos momentos. Los hombrecitos buscando su voz propia, alejándose de la formula Dupuis y convirtiéndose en una serie de culto. Nos alegramos de que Dolmen este recuperando esta pequeña joyita oculta.

Los Hombrecitos 1995-1997

NUESTRA NOTA - 72%

72%

Entretenido

Enésima muestra de la maestría de Seron al innovar en trama y ejecución. No es la mejor etapa de la serie, pero es una etapa considerable y llena de buenos momentos. Los hombrecitos buscando su voz propia, alejándose de la formula Dupuis y convirtiéndose en una serie de culto. Nos alegramos de que Dolmen este recuperando esta pequeña joyita oculta.

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