Hablamos de la increíble I Hate Fairyland 1: Loca para siempre, un volumen que recoge el primer y genial arco de Skottie Young en esta delirante y magistral serie

La cara B
Si tuviera que resumir este I Hate Fairyland 1: Loca para siempre con una sola frase sería “Lobo -el bueno, el del universo DC- desatado en el país de las maravillas buscando una salida y encadenando masacre tras masacre” con el despliegue de imaginación visual más deslumbrante que hayas visto en mucho tiempo. Y es que al momento de dar a luz esta serie, su autor Skottie Young contaba con caso dos décadas de carrera profesional y nada que demostrar. Aun así, puso toda la carne en el asador para ofrecernos la cara más oscura de una de sus obras as conocidas -y premiadas– la adaptación de El Mago de Oz de L. Frank Baum. Pero no era una simple parodia, era una reinvención de todo un género ejecutada de un modo magistral.
La serie nos presentaba a Gertrude –Gert para los amigos– quien a los seis años y por azares del destino ha acabado en el país de las hadas. Ahí y bajo la tutela de Larry, su guía en Fairyland, deberá superar una serie de sencillas pruebas y volver a su casa con el mejor recuerdo de su vida. ¿El problema? Tras 27 años –en los que su cuerpo no ha envejecido un día– no se ha acercado ni un paso a resolver como salir del lugar y se ha convertido en una psicópata irascible y con carta blanca –los humanos tienen inmunidad diplomática en ese lugar– para armar el caos allá por donde pase. Algo que a la reina Nubelia -regente del sitio- no le hace demasiada gracia y que pretende frenar de la manera más tajante –y sangrienta– posible.

Sin tiempo que perder
Las cinco primeras grapas que forman este arco giraran en torno a este juego del ratón y el gato –donde el ratón da mucho, mucho miedo– presentando el universo de manera rápida y dejando espacio desde el comienzo para la enjundia. La narrativa es rápida, el arco argumental se reserva algún que otro giro de guion, es imposible despegarse del tomo y la sensación general es que estamos ante un comic de autor con todas las letras. A veces no es necesario meterse en honduras intelectuales o metafísicas para que un comic de autor trascienda. Simplemente, dar con la tecla adecuada y recurrir a los instintos más primarios el lector. Y aquí Young se corona poniendo el listón a una altura inalcanzable para la mayoría de los autores. Ya sea por su tratamiento del guion y por su arte gráfico.
Sobre el arte de Young creo que no tengo demasiado que añadir. Todos los fans Marvelitas hemos caído rendidos ante su estilo gracias a sus versiones “Baby” de los personajes de la casa de las ideas que han protagonizado decenas -o cientos ya- de portadas y hasta historias propias. Su trazo, marcadamente cartoon hereda ese dinamismo que evoca por su control de la violencia y el plástico lo mejor de Looney Tunes, Tom y Jerry y lo adapta a la nueva era con matrícula de honor. Esto sumado a una imaginación visual desbordante y una narrativa limpia, clara y de corte moderno, convierte cada página en un tesoro que nos requerirá una segunda lectura tan solo para apreciar todo el trabajo que en un primer paso no hemos apreciado en todo su esplendor.

Un buen cierre para un mejor comienzo
Este I Hate Fairyland 1: Loca para siempre cierra y concluye con un humor tan negro y aciago como el grueso de la obra. Un final más que redondo y satisfactorio para el lector algo agrio pero coherente con lo visto anteriormente durante todo el tomo. Final, cabe decir, que dejaba todas las puertas abiertas –y bien colocadas– por si sonaba la flauta y la serie debía continuar. El tremendo éxito de este primer arco argumental –no había planeado nada más en primera instancia– hizo que llegaran una cantidad enorme de continuaciones que siguen editándose a día de hoy. De hecho, mientras escribo esta reseña acaba de editarse el 5 del 2° volumen y parece que la cosa va para largo. Afortunadamente, añado.
¿El secreto de este éxito? Una cantidad descomunal de arte, toneladas de mala leche y el tópico infalible de mezclar dos polos opuestos para dar como resultado algo que epate al lector. Personajes repletos de carisma, acción a raudales y humor negro de ese que viene con una pátina de buen gusto y que pinta una ligera sonrosa en el rostro en lugar de un mohín de desagrado. Con solo cinco grapas Young apuntaló con fuerza un universo único y lleno de posibilidades que la industria no tardó en exprimir con desiguales resultados. Pero todo nace de este primer volumen tan delirante, divertido y repleto de sentido de la maravilla que sorprende igual ahora que hace una década. Si no lo has leído, esta es tu oportunidad. Palabrita, no te va a defraudar.

Sobre la edición de I Hate Fairyland 1: Loca para siempre
Panini cómics reedita este I Hate Fairyland 1: Loca para siempre en un simpático volumen de tapa dura. Contiene una gran calidad de papel y reproducción gráfica que ayuda a que disfrutemos del arte de Young. Tenemos como extras un interesante artículo del autor que narra el génesis de la serie, y otro que cierra el tomo también formado por Skottie Young. Como colofón una amplísima galería de portadas originales, alternativas e ilustraciones de Young y varios artistas invitados. Una delicia, si se me permite opinar. Bueno, es mi reseña y opino lo que quiero… solo faltaría. Pero sí, estas páginas extras valen su peso en oro.

I Hate Fairyland 1: Loca para siempre
Edita: Panini cómics
Editorial Original: IMAGE COMICS
Autor/es: Jean-Francois Beaulieu, Skottie Young
Fecha de lanzamiento: 27 mar. 2024
Páginas: 160
Tamaño: 18X27.5
Contiene: I Hate Fairyland 1-5 USA
Formato: Cartoné
Interior: Color
ISBN: 978841051275
Precio: 24,00 €


