Hablamos del tomo Veneno: Agente Veneno, un volumen que recoge los cinco primeros números de esta etapa con Rick Remender al frente de los guiones

Cuando Harry Venom encontró a Sally Flash
En el año 2011 el guionista Rick Remender y tras el debut del personaje en el #654.1 de Amazing Spider-Man Vol. 1 inicio el segundo volumen –oficial, sin contar la miriada de miniseries noventeras– de Veneno. Una serie donde un Flash Thopmson en su condición de héroe de guerra –y sin piernas- aceptaba llevar al simbionte para servir al Proyecto Renacimiento 2.0 para concebir a un supersoldado/títere del gobierno que llevase a cabo “black ops” inaccesibles para otros operativos. Un punto de partida que nos alejaba al –ya por aquel entonces trillado– tira y afloja entre Eddie Brock y la criatura. La jugada salió bien y desde el primer arco argumental encontró su propio lugar en el universo arácnido a base de historias sólidas y un aire de renovación parcial.
Acostumbrado a la trayectoria de Veneno el lector notaria rápidamente que esta etapa de Remender no se sostenía sobre la del eterno antihéroe descerebrado dominado por el simbionte en busca de pelea. Aquí Flash Thompson, su relación con Betty Brant, con su padre o con Peter Parker eran pilares capitales. Tanto o más como su propio papel de agente encubierto del gobierno constantemente amenazado con ser aniquilado si sucumbía al control del simbionte. El simbionte pesaba más como un mal necesario que como una herramienta para canalizar la ira del portador. La acción, supeditada a los intereses turbios del gobierno de EEUU era explosiva, pero siempre estaba detrás el fantasma de la duda en el lector quien no sabía quiénes eran los buenos y quienes los villano.

Equilibrio y desarrollo, no solo tortas
La trama de este primer arco nos situaba en un país europeo con el original nombre de Nrosvekistan donde el Agente Veneno debe hacerse con un cargamento de vibranium antártico cuya letalidad –atraviesa como si fuera mantequilla cualquier blindaje– pone en peligro la estabilidad mundial. Una misión aparentemente sencilla, pero que un Jack O’Lantern más agresivo de lo que hemos visto antes, y al servicio de un misterioso señor del crimen que desea el mismo material, se empeñará en complicar. Cuando la acción de la frustrada misión se mueva a Nueva York la vida personal de Thompson se cruzará con su doble identidad secreta complicándolo todo más aún. Un momento en el que o se entrega al control total del simbionte o perderá todo lo que más ama irremediablemente.
En el aspecto gráfico tenemos a unos muy funcionales Tony Moore y Tom Fowler que alternan puesto con un estilo tan similar que el lector con un ojo poco entrenado no notara diferencia alguna. Ambos –imagino que bajo mandato de Remender– le dan una pátina oscura, violenta, nocturna y sombría bastante acertada al conjunto. Grandes narradores ambos ofrecen buenos momentos en las escenas más explosivas y en las más intimistas donde se destapan como “close up masters” poniendo por bandera aquello de que una imagen vale más que mil palabras dotando a sus personajes de una gran expresividad. Mención especial a Juan Rauch como colorista que dota de una unidad al conjunto de ambos dibujantes y entintadores.

Un comienzo sólido
Estos primeros cinco números sirvieron como una sólida declaración de intenciones de Remender quien daba un aperitivo de lo que serían sus dos años al frente de Veneno. Un componente humano donde el drama tenía un peso crucial y el portador del simbionte no era un mero vehículo. Un sentimiento de cuestionarse constantemente el papel de EEUU como “salvadores” del mundo dejándoles en una perpetua zona de grises y unos villanos realmente aterradores que no eran “el malo del mes” sino personajes aterradores con desarrollo de fondo a lo largo de varios meses. Llegando incluso a redefinir tótems o secundarios que tenían una solera de varias décadas. Algo que en el universo del hombre araña –y adláteres– no suele ser bien visto por los fans más veteranos.
Este primer arco no se libra, empero, de caer en algunos clichés del género –siendo el “malentendido” el más cuestionable– pero al terminar el tomo quedaba ganas de más. Cuando la premisa es atractiva y se desarrolla bien, es lo que debería suceder. Este no es el veneno que crees conocer, es el Veneno de Flash Thompson y un punto de partida único. Quizás no tan apto para nostálgicos de su época noventeras, pero recomendable para quienes quisieran darle chance a una nueva etapa en la que no necesitabas saber apenas nada del pasado del personaje. Remender mantuvo el nivel hasta su salida de la serie, y este tomo solo mostraba la punta del iceberg de la más que notable la etapa. No una obra maestra irremplazable, pero sí una muy buena obra. Y con eso nos quedamos.

Sobre la edición de Veneno: Agente Veneno
Panini cómics publica este Veneno: Agente Veneno en un tomo de tapa dura sin sobrecubiertas dentro de su colección Marvel Must-Have. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como es habitual en esta serie contamos con extras en forma de guía de lectura de Veneno, artículo introductorio y minibios de los autores.

Marvel Must-Have. Veneno: Agente Veneno
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Rick Remender, Tony Moore, Tom Fowler, John Rauch, Sandu Florea, Karl Kessel, Crimelab! Studios
Fecha de lanzamiento: 21 mar. 2024
Páginas: 128
Tamaño: 17X26
Contiene: Venom 1-5.
Formato: Cartoné
Interior: Color
ISBN: 9788411507837
Precio: 16,00 €


