Hablamos de Kill or be killed Omnibus, un volumen que recoge integra esta serie de Ed Brubaker y Sean Phillips alejada de su tono habitual que transita la crítica social más certera abordando el tema del vigilantismo.

Crónica de una mente perturbada
Dylan, protagonista de este Kill or be killed Omnibus, es un perdedor. Estudiante tardío de postgrado en la Universidad. Su vida es inane y anodina, además de infeliz. Kira, su mejor amiga desde la infancia –además de su interés amoroso– mantiene una relación sentimental con Mason, su compañero de piso. A pesar de ello, ambos se han besado a escondidas, pero un comentario escuchado al azar hace que todo se derrumbe. Frustrado y deprimido decide suicidarse tirándose al vacío desde la azotea del apartamento. Sobrevive. Un demonio ha salvado su vida y como pago pide un sacrificio mensual. A partir de aquí comienza un relato que siempre se mueve en un limbo ambiguo entre lo noir, lo existencial y lo sobrenatural.
Además de jugar a ser un minucioso retrato de la angustia –tanto social como íntima– de un personaje, que no solo cree que no tiene encaje en el mundo, sino que siente que este está podrido hasta sus cimientos. Siguiendo su particular renovación de los códigos de la serie negra, Ed Brubaker y Sean Philips ponen su particular mirada sobre el vigilantismo. A través de una voz mayoritariamente en primera persona, ambos intentan transgredir los tropos del justiciero urbano metiéndonos en la mente del asesino. Mostrando de manera directa su punto de vista radical y violento, una mirada camuflada de crítica social, quieren mostrar la podredumbre moral de la sociedad a través de los ojos de un vigilante con graves problemas mentales.

En una frontera complicada
Un objetivo fallido debido al cinismo moral resultante, siendo este uno de sus mayores problemas y clave determinante del conjunto. Visionarios actualizadores del cómic noir con su portentosa capacidad de pervertir los clichés del género, su labor en Kill or be killed se ve lastrada por su indefinición narrativa. Aunque Brubaker es un autor con una capacidad magistral para manipular el marco temporal de la historia, su uso aquí es bastante osado pero deficiente. Los diversos flashbacks y flashforwards cumplen la función metaliteraria de transmitir el caos mental del protagonista y mantienen el interés del lector, pero su abuso y el reconocimiento directo de este solo dejan entrever la pereza narrativa del guionista. Lejos de funcionar se vuelven atajos perezosos y reiterativos.
Un uso desmedido de los clichés que no solo trascienden la esfera narrativa. Sabemos que intenta subvertirlos usando su esqueleto para darles una pátina de posmodernidad, pero su utilización queda vacía. Especialmente su tratamiento de las figuras femeninas. Kira no deja de ser una novia “imposible” perfecta que aparece y desaparece a conveniencia y la presencia de la detective no deja de ser un tópico sobre las dificultades de ser mujer y policía que se queda en una mirada superficial e irrelevante. Estando la función de los personajes femeninos supeditados a la visión de Dylan. Problema lógico cuando casi exclusivamente su punto de vista es omnipresente. Brubaker coloca al lector en una tesitura compleja.

En la mente del asesino
Jugando con el concepto de “justicia” intenta hacer que empaticemos con Dylan. Su voz es omnipresente, al igual que su punto de vista. El hecho de tener que matar solo personas “malas” proporciona una excusa válida al protagonista para su venganza. Una motivación que puede entender el lector. Y Brubaker la maneja a su antojo para mostrar una desproporción moral demasiado ambigua. Si bien podemos llegar a entender que mate a un pederasta, su siguiente víctima es un envenenador de perros. Un tipo de criminal deleznable, pero al que quitando la reacción visceral que provocan los daños a los animales domésticos, nadie creería merecedor de la pena capital.
Y es precisamente esta indefinición la que lastra el foco del autor. Una ambigüedad demasiado grande que opaca demasiado los dos momentos puntuales donde toma partido sobre el vigilantismo. El primero cuando reconoce por medio de la detective que lo persigue que el problema de Dylan es que “cree ser el bueno” y después cuando esté reconoce “que un hombre que trata de arreglar el mundo a base de matar a los individuos que lo echan a perder no podrá ir mucho más allá del asesinato”. Dos fogonazos moralistas que quedan hundidos por la historia. En el polo opuesto está la espectacularidad gráfica de Sean Philips y su colorista Elisabeth Breitweiser.

Grafismo ad hoc
Sus imágenes transmiten el hastío vital de una sociedad enferma y su Nueva York es bulliciosa y sórdida cuando tiene que serlo. La tensión premeditada de los reflejos borrosos del protagonista y los momentos de acción cruda y realista conviven con ilustraciones a toda página donde el texto se aglutina en un espacio lateral en blanco que ayuda a la introspección. Su talento siempre está al servicio de la historia y no está exento de aciertos narrativos y formales. Su tendencia a la referencia fotográfica incide en un realismo que quiebra la presencia constante del elemento sobrenatural que distorsiona el relato.
Dando a este, el impacto emocional necesario para transmitir la angustia del personaje e impactar gráficamente al lector. Todo un repertorio artístico donde se nota la simbiosis que ha conseguido con Brubaker. En definitiva una nueva muestra del talento conjunto de ambos autores. Una historia densa e interesante que consigue dar un aire nuevo a las historias de justiciero. Un tebeo que a pesar de sus fallos es lo suficientemente adictivo para leerlo de un tirón y darle vueltas a sus planteamientos. Y eso no es nada baladí.

Sobre la edición de Kill or be killed Omnibus
Panini cómics edita este Kill or be killed Omnibus en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras un epílogo de Brubaker, portadas originales y diversas ilustraciones de Sean Philips.

Kill or be killed Omnibus
Edita: Panini cómics
Editorial Original: IMAGE COMICS
Autor/es: Ed Brubaker, Sean Phillips
Fecha de lanzamiento: 23 nov 2023
Páginas: 624
Tamaño: 18X27.5
Contiene: Kill or Be Killed 1-20.
Formato: Tapa Dura
Edad: 16+
Interior: Color
ISBN: 9788411508247
Precio: 60,00€
Kill or be killed Omnibus
NUESTRA NOTA - 77%
77%
NOTABLE ALTO
Un relato que al contrario que su protagonista, yerra con el tiro dejando una obra que podría haber sido un retrato sobresaliente del vigilantismo en una obra notable que se pierde en ciertos claroscuros de su propia estructura. Brubaker y Philips brillan, como no podía ser de otro modo, pero no rematan.


