La Galga: Una perra en adopción – Reseña cómic

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Del amor incondicional por los animales y la pasión por el arte de la ilustración nace la entrañable historia de La Galga: Una perra en adopción. De la mano de Sara Caballería y publicada por el sello Grijalbo, esta obra, brinda un hermoso homenaje a nuestras mascotas al mismo tiempo que reivindica los derechos fundamentales de todos los animales.

MAR Y BRUMA EN LA PORTADA

Sara Caballería

La Galga es la segunda novela gráfica de la ilustradora y diseñadora gráfica de Badalona, Sara Caballería. Tan sólo dos trabajos en su haber. Dos historias de ficción que tratan temáticas muy diferentes, pero que comparten un objetivo común. Ambas intentan ir más allá del mero entretenimiento o la diversión. Interpelan al lector y le invitan a que reflexione y haga una mirada crítica de su entorno más cercano. Y que no solo observe, sino que se implique activamente y tome partido en causas sociales cotidianas. Ya sea defendiendo el derecho a una vivienda digna como hace en “Coqueto, mejor ver”, su primer cómic. O condenando el maltrato animal en la historia de Bruma, “La galga”.

Basta conocer un poco de la trayectoria vital y profesional de Sara para entender el por qué de su obra. Trabaja como voluntaria en la protectora de animales de Barcelona. Colabora con la asociación para la difusión del veganismo Proveg. Y además, es miembro fundador de la tienda online www.empatiaplease.com desde noviembre del 2019. Un proyecto que nace originalmente con el fin de recaudar fondos para la esterilización de gatos y perros en el norte de Zambia. Y que hoy, ante la buena acogida de la iniciativa, se mantiene activa con el diseño y venta de productos destinando parte de sus beneficios a fundaciones que velan por el bienestar, la salud y los derechos de los animales.

La galga
Relación cómplice

La galga. Una perra en adopción.

Mar es una joven publicista con un horario laboral que apenas le deja tiempo para nada. Una vida rutinaria y, en cierta forma, incompleta. Siempre corriendo de casa a la oficina y de la oficina a su casa donde vive con Carlos, su pareja. Mar, aburrida de su vida, alberga la esperanza de recuperar alegría y motivación adoptando un perro. Pero lo que al principio es una ilusión rápidamente se convierte para ella en una obsesión que se tiene que hacer realidad. A pesar de que Carlos, conocedor de la responsabilidad de tener un animal en casa, trata de disuadirla, no lo consigue. Y no lo hace porque Mar es una auténtica cabezota. Tras investigar algo en internet sobre la vida de los galgos inicia los trámites para la adopción.

Mar se enamora a primera vista de Bruma. Desde el minuto cero, al verla con Carlos en la perrera, no puede ser más feliz con la decisión que ha tomado. Enseguida se establece, entre perra y ama, un fuerte vínculo afectivo que se consolida en una relación cómplice que deja a Carlos un poco de lado. En medio de tanta felicidad comienzan los problemas. Bruma es una perra asustadiza, cargada de traumas fruto del maltrato al que fue sometida por el galguero. Su llanto continuo altera al vecindario. Los ataques de ansiedad derivan en destrozos por toda la casa. Una casa que se llena de pelos. A Mar le esperan muchos cambios y tendrá que adaptarse a su nueva vida con Bruma. Esfuerzo. Paciencia. A veces renuncias personales. Pero también satisfacciones.

La galga
Pero también problemas

Lectura rápida y fácil con unos dibujos muy tiernos

Sara Caballería tiene claros cuáles son los mensajes que nos quiere trasmitir y se sirve hábilmente de la narrativa secuencial de la novela gráfica para construir su historia. Una historia que, si bien nace del imaginario de la autora, es tremendamente realista. Y de la que podemos decir que posee cierto matiz autobiográfico, en tanto que la inspiración de la autora surge de su profundo amor por la naturaleza y los animales. Un relato enternecedor y exento de barroquismos que la convierten en una obra apta para todos los públicos. Y escrita con un lenguaje sencillo y un tempo narrativo tan rápido que su lectura te durará un suspiro. En el apartado gráfico los dibujos son simples, casi infantiles. Caras de ojos grandes y expresivos que me recuerdan un poco a las caracterizaciones kawaii del manga.

Mención aparte merece la figura de Bruma, sobre la que recae el peso de la ilustración. La artista reproduce fielmente el físico elegante, ligero y estilizado del galgo. De patas largas, hocico afilado y con una cabeza estrecha a la que dota de mirada intensa y profunda. Con gran expresividad y potencial comunicador. Una mirada que evoluciona a lo largo del cómic de forma paralela a la relación de sus dos protagonistas. El miedo e incertidumbre iniciales dan paso a la felicidad, la seguridad y la fortaleza.  En definitiva, el poder de una mirada que cala en el lector y despierta su empatía. Un dibujo prácticamente en blanco y negro, que realza la blancura del pelaje de Bruma. Y al que se añade unos toques bitono de color siempre recurriendo a paletas pastel que aportan un extra de dulzura a una historia de por sí muy tierna.

Bruma en la perrera

Una historia que demanda conciencia social frente al maltrato animal y una tenencia responsable.

La galga es mucho más que una obra entrañable. Tras la preciosa historia de la adopción de Bruma, se oculta una terrible problemática social que afecta no solo a los animales de compañía sino a todos los animales en general. La autora, desde una perspectiva crítica y artística, hace visible una realidad incómoda. La del maltrato animal en todas sus expresiones en nuestra sociedad. El mensaje de Sara es claro y llega al lector sin dificultad. Los animales no son objetos sino seres sintientes con derechos fundamentales inquebrantables. Desgraciadamente y a pesar de esta verdad absoluta, España encabeza la lista de países con mayor abandono animal.

Los galgos, raza canina autóctona de España utilizada como herramienta de caza, son un paradigma de la cosificación animal. Explotados para la actividad cinegénita y abandonados o asesinados tras concluir su vida útil para la caza, el galgo es un excelente punto de partida para una historia que busca denunciar el abuso animal y despertar nuestro instinto biofílico. Sara Caballería, consciente del poder de divulgación del noveno arte, lo utiliza como herramienta de denuncia y crítica social. Y lo hace de una forma sutil y delicada pero muy efectiva. Con un relato que no sólo apela a nuestra conciencia social sino que nos recuerda la obligación con nuestras mascotas de una tenencia responsable.

La galga
AL FINAL FELICES

Sobre la edición de La galga: Una perra en adopción

El sello Grijalbo de Penguin Random House edita La galga: Una perra en adopción tanto en formato físico como digital. La edición de papel con una encuadernación de tapa blanda con solapas. Papel y reproducción gráfica de máxima calidad en el interior. Una bonita portada de las dos protagonistas y guardas con múltiples ilustraciones de la galga Bruma alusivas a las travesuras de la perra. La edición no incluye extras.

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Una bonita historia, tan tierna como divertida que apela a nuestra conciencia social y nos recuerda la obligación de una tenencia responsable con nuestros animales de compañía. Hazte con este tomo desde nuestro enlace de afiliado y disfruta de un descuento comiquetero

La Galga: Una perra en adopción
Autor: Sara Caballería
Editorial: Grijalbo
Idioma: Castellano
Páginas: 112 páginas
Dimensiones: ‎ 16.5 x 1.1 x 24 cm
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788425360039
Año de edición: 2021
Precio: 15.90 € (edición física)

La galga: Una perra en adopción

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ENTRAÑABLE

Una bonita historia, tan tierna como divertida que apela a nuestra conciencia social y nos recuerda la obligación de una tenencia responsable con nuestros animales de compañía.

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Kofi

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