Adéntrate en Las aventuras del Capitán Torrezno Volumen 4: un tomo imprescindible que reúne Plaza Elíptica —Premio Nacional del Cómic 2011— y La estrella de la mañana, dos historias que expanden con humor y épica esta aclamada saga del cómic español.
Antes de hablar de este Las aventuras del Capitán Torrezno volumen 4 un poco de contexto. Los hábitos de consumo pop de Santiago Valenzuela son fáciles de determinar. Ya incluso desde las primeras páginas del primer volumen de Las Aventuras del Capitán Torrezno. Volumen donde asistíamos a la aparición en un páramo desolado de la cabeza de un osito Misha —mascota de los juegos olímpicos de Moscú 1980— o de un billete de 20 duros con el gepeto de Manuel de Falla, marcaban una fina línea que entrelazaba la nostalgia popular con la de la aventura épica. Un equilibrio que, cada vez, cada álbum, era sobrealimentado cada vez con más detalles, más diálogos extensos y con mayor número de personajes y tramas. La mayor mezcolanza entre el clasicismo beodo y la modernidad tarambana desde el Red Bull con vodka.
Y además, con idénticos resultados: el brebaje perfecto. Así, con el aliño de un sentido del humor socarrón, mix de posmodernidad y casticismo, y con enorme atrevimiento formal, asistimos a un primer ciclo de seis álbumes que, ya por sí solos, merecerían un puesto alto en la historia del tebeo español. En Plaza Elíptica –primer volumen del segundo ciclo del Micromundo-, Santiago Valenzuela comienza una saga nueva que expande lo anterior, trazando un nuevo y largo camino sin evitar elipsis alguna. Un recorrido que abarca desde digresiones sobre la gnosis hasta la misma forma del mundo, pasando por la guerra santa o las plúmbeas y ampulosas discusiones de unos trepas poderosos, mientras deciden el destino de los hombres.

Un nuevo ciclo
Y todo ello narrado en dos niveles narrativos. Esto es, desde la distancia del recuerdo de lo ya pasado, o desde la desparpajada inmediatez que impone la presencia de un antihéroe tan pasado de vueltas como nuestro Torrezno. Ahora ha devenido en General. Vamos, como estar en Mar-a-Lago con menos puteros y más cañí. Lejos del desbordamiento imaginativo de antiguos y posteriores volúmenes de esta saga, Plaza Elíptica funciona más bien como resumen perfecto de lo acontecido. Y adicionalmente, como brillante prólogo de lo que ha de acontecer. Nos es de extrañar que, puestos a conceder un merecido Premio Nacional del Cómic a la serie, este se concediera no al mejor álbum, sino al que mejor funciona como bisagra.
Un excelente punto de enganche para nuevos lectores en una aventura que, cuando concluya, tendrá ocho gruesos tomos —en la presente edición— o doce, si seguimos la numeración original. La ecuación de este comienzo es sencilla. Abrimos paso a grandes digresiones, nuevas tramas en el exterior y sobre todo vamos preparando una nueva gesta guerrera que explotará con todo su esplendor en la segunda parte de este tebeo. Santiago Valenzuela se aplica en La Estrella de la Mañana a dar rienda suelta a su gran talento para la crónica de guerra. Y lo hace con la eficacia y retranca habituales en él. Aunque no puede evitar, en el tramo final, dejarse llevar por la desmesura de su talento y desbordar las páginas con diseños cada vez más alambicados y atrevidos. Todo un torrente de creatividad que resta, con su sarcasmo y mala baba, gravedad a la batalla.

La esencia intacta
Asistimos a la aventura desde la perspectiva socarrona de nuestro héroe, cuya peculiar suerte y actitud nos divierten. Un tipo que toma Antioquía en un día y sigue la cruzada porque una moza lo rechaza estando borracho, mientras la ciudad conquistada está infestada de mosquitos. ¿Qué más da a estas alturas? Los focos narrativos centrados en técnicos y habitantes de la superficie añaden contrapuntos al enfrentamiento bélico, donde lo popular y lo épico se entrelazan. Es admirable que, con tantos frentes abiertos y páginas dedicadas a cada uno, nunca se agote al lector. Al contrario, el ritmo impuesto, con narraciones paralelas, está tan bien trabajado que, incluso en el caos visual y narrativo del colapso de la estación, nunca nos sentimos perdidos.
En ningún momento. Y eso es que las decisiones gráficas son bastante complejas y atrevidas. Es este último apartado donde se explica mejor la evolución de la saga. Su increíble talento para sostener un tebeo tan abarrotado de texto simplemente variando el foco y ampliando el campo de visión es fascinante. Es difícil encontrar una manera mejor de integrar digresiones filosóficas con dibujos a toda página tendentes al horror vacui como lo hace Valenzuela al principio de Plaza Elíptica. Igualmente, es muy complicado mantener el interés cuando los personajes durante mucho tiempo solo se dedican a hablar y hablar. Pero sin lugar a dudas su capacidad narrativa es capaz de conseguir ambas hazañas. En definitiva, siempre está clara cual es su voluntad. Entretener, divertir y sorprender tanto desde el guion como desde el dibujo. Y ¡a fe nuestra!… lo consigue.

Sobre la edición de Las aventuras del Capitán Torrezno volumen 4
Astiberri edita este Las aventuras del Capitán Torrezno volumen 4 en un volumen formato rústica con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras lápices originales y diversos bocetos del autor.

Las aventuras del Capitán Torrezno volumen 4: Plaza Elíptica y La estrella de la mañana
Edita: Astiberri
Lanzamiento: 23 septiembre 2024
Autor/es: Santiago Valenzuela
Formato: Rústica con solapas
Tamaño: 21 x 29,7 cm
Páginas: 352 pags
Interior: Blanco y negro y 8 páginas finales a color
ISBN: 978-84-19670-81-6
Precio: 35,00€



