Hablamos del tomo Marvel Premiere Los 4 Fantásticos de Ryan North 1, donde la Primera Familia de Marvel abandona la escala cósmica para recuperar su esencia más humana, aventurera y cercana en una etapa fresca, inteligente y sorprendentemente coherente
Afrontar la lectura de Marvel Premiere Los 4 Fantásticos de Ryan North 1 ha sido un soplo de aire fresco, casi una reconexión quintaesencial con la Primera Familia Marvelita. Durante años, la cabecera ha cargado con una presión curiosa, demostrar constantemente que es “importante”. Multiversos, amenazas imposibles, escaladas de poder… una especie de dragonballización que convertía cada arco en un intento de superar al anterior. En ese ruido, a veces se perdía lo esencial. Y es que los 4F nunca necesitaron romper el cosmos para funcionar, sino explorar lo desconocido desde la humanidad. North lo entiende desde la primera página. Aquí no se salva el multiverso… se resuelven problemas. Problemas raros, sí, incluso absurdos, pero abordados desde la ciencia, la lógica y la cercanía. Y en pleno 2020s, este enfoque se siente casi rompedor porque limpia el exceso acumulado y devuelve a la serie su ADN más puro.
Este regreso a lo esencial contrasta con dos décadas de etapas donde la escala lo era todo. Mark Millar apostó por la épica desbordada; Jonathan Hickman llevó esa ambición a su máxima expresión; Matt Fraction aportó creatividad desatada; James Robinson ofreció un enfoque más dramático pero breve; y Dan Slott intentó equilibrar clasicismo con grandes ideas, a veces generando cierta disonancia tonal. North no llega para revolucionar nada, sino para algo más difícil, recordar por qué esto funcionaba tan bien y hacerlo parecer nuevo otra vez. Su propuesta es más íntima, más contenida, más centrada en la familia que en la institución superheroica. Y ese giro, lejos de sentirse pequeño, se siente liberador. Es como si la serie respirara por primera vez en años, reencontrándose con su espíritu de aventura científica y su calidez emocional.

Un regreso a la esencia de la Primera Familia
Este primer volumen recopila las seis primeras grapas y se toma su tiempo —algo que se agradece— para establecer el nuevo estatus del grupo. North evita los fuegos artificiales y apuesta por un arranque desconcertante. La familia está separada, algo ha ocurrido y nadie parece dispuesto a explicarlo. Ese misterio, que vertebra este tomo y los siguientes, funciona como motor emocional sin caer en la sobreexplicación que tantas veces ha lastrado la serie. No hay discursos interminables ni recapitulaciones forzadas. Solo silencio, tensión y consecuencias. Reed, por muy brillante que sea, sigue teniendo un talento especial para complicarlo todo, y aquí sus decisiones dejan un poso real. No se arregla nada con una solución imposible en la última página. Hay heridas y un cisma latente que da profundidad al relato.
La primera grapa se centra en Ben y Alicia, alojados en un pequeño pueblo atrapado en un bucle temporal. Es un episodio con sabor a The Twilight Zone, donde lo cotidiano se tuerce de forma inquietante. North combina misterio, slice of life y ciencia ficción ligera con muchísima habilidad. En apenas unas páginas, recuerda por qué estos personajes funcionan tan bien cuando se les permite ser humanos antes que superhéroes. La aventura es pequeña, pero el impacto emocional es grande. Y, sobre todo, establece el tono: pies en el suelo, corazón en la historia y un enfoque que prioriza lo cercano sobre lo cósmico. La semilla del “¿qué ha separado al grupo?” está ahí, pero no domina el relato. Hay espacio para respirar, para disfrutar, para reenamorarse de la serie.

Aventuras pequeñas, impacto grande
La segunda grapa, centrada en Reed y Sue, mantiene la estructura autoconclusiva y eleva la apuesta emocional. North plantea una premisa original, llena de acción —muertebots— y de corazón, que demuestra cómo incluso los gestos más nobles pueden tener consecuencias inesperadas. Es un número que no conviene destripar porque su giro funciona mejor sin preparación, pero basta decir que captura a la perfección la esencia de la pareja: ingenio, sacrificio y humanidad. El tono rural, la escala contenida y la claridad narrativa refuerzan la sensación de estar ante un regreso a los fundamentos. No es nostalgia, es reconstrucción. North sabe exactamente qué piezas tocar para que la dinámica familiar vuelva a brillar sin necesidad de discursos grandilocuentes ni amenazas descomunales.
La tercera grapa cambia de registro con un Johnny Storm descacharrante, bigotón incluido, viviendo bajo identidad falsa y ejerciendo de héroe freelance. Es un número divertido, con crítica social ligera y un ritmo impecable. North demuestra que puede escribir a cada miembro del grupo con voz propia, sin caer en caricaturas ni repetir fórmulas. Aunque el misterio de la separación sigue presente, el guionista se toma su tiempo para presentar a los personajes con calma, ingenio y aventuras que trascienden el trámite de “toca presentar a este”. El desenlace conduce a la inevitable reunión del grupo, motivada por un incidente que exige una intervención familiar. Y aun así, North evita la épica vacía. Lo importante no es la amenaza, sino cómo reaccionan los personajes.

La reunión familiar y el nuevo tono
Las grapas cuarta, quinta y sexta reúnen finalmente al grupo y los emboca rumbo a casa de la Tía Petunia. Tres episodios autoconclusivos —uno con consecuencias futuras— que consolidan el tono de la etapa. Aventuras pequeñas, no simples; ciencia ficción cercana; dinámicas familiares creíbles y una sensación constante de movimiento, de huida, de reconstrucción. La opinión pública está resentida con Reed, las heridas siguen abiertas y la familia avanza como puede. Este enfoque slice of life superheroico es sorprendentemente disfrutable. North entiende que los 4F funcionan mejor cuando son una familia que vive aventuras, no un grupo que salva el cosmos por obligación. Y ese equilibrio entre humanidad y sentido de la maravilla es lo que hacía grande a la serie en sus mejores épocas.
En el apartado gráfico, Iban Coello (primeras cuatro grapas) e Ivan Fiorelli (grapas cinco y seis), con Jesús Aburtov al color, ofrecen un trabajo cohesionado, dinámico y expresivo. Ambos dibujantes comparten un estilo Marvel moderno que mantiene la homogeneidad visual del tomo. Su narrativa es clara, su sentido del detalle está afinado y entienden perfectamente el tono que North propone. Cercano, humano, pero capaz de brillar cuando la ciencia ficción lo exige. El resultado es un tomo que redefine el zeitgeist de los 4F: una familia que explora lo desconocido con los pies en el suelo, dejando atrás la necesidad de que cada saga sea más grande que la anterior. North ya lleva —a día de hoy— más de cuarenta números en la serie, y este arranque demuestra por qué: es una de las etapas más agradables y coherentes en años.

Sobre la edición de Marvel Premiere Los 4 Fantásticos de Ryan North 1
Panini Cómics publica este Marvel Premiere Los 4 Fantásticos de Ryan North 1 en un tomo de tapa blanda. En el interior, papel y reproducción gráfica de gran calidad. Como extras, un artículo de Raul López al inicio, galería de portadas y entrevista a Ryan North, nuevamente a manos de Raul López, cerrando el tomo.

Marvel Premiere. Los 4 Fantásticos de Ryan North 1
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Ryan North, Ivan Fiorelli, Iban Coello, Jesus Aburtov, Joe Caramagna, Alex Ross,
Fecha de lanzamiento: 24 jul 2025
Idioma: Español.
Páginas: 160 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Fantastic Four 1-6.
Formato: Rústica
Edad: 12+
Interior: Color
ISBN: 9791370130848
Precio: 14,00€



