Hablamos de Perro de Estroncio: La solución final, el cómic que hizo tambalear una saga icónica. Héroes desplazados, mutantes traicionados y un final que todavía escuece. Alan Grant disparó sin miramientos y creó uno de los relatos más polémicos e impactantes de 2000 A.D.. Un cómic que divide, remueve y golpea. ¿Clásico o error histórico? Tú decides.
Si Carlos Ezquerra –el dibujante cocreador del personaje– se niega rotundamente a dibujarte una historia por estar en total desacuerdo con ella, te debería bastar con esperar unos pocos momentos para que aflorara en tu cabeza el brillo de una gran duda. Nacida a finales de los ochenta, Perro de Estroncio: La solución final es considerada por muchos como un error por su radicalidad y por las consecuencias que su final modeló en la serie, proyectando una influencia insoslayable sobre todas las posteriores apariciones de la colección. Pero que gran parte de los autores implicados en el éxito de las aventuras de Johnny Alpha y sus amigos renieguen de lo sucedido en este tomo no quiere decir que la historia contenida en él, además de ser tan relevante, no sea excelente.
A su manera. Cuando apareció La Solución Final, Alan Grant intentó fusionar en su extensa narración su inequívoca postura antifascista—en gran parte derivada, como muchas obras de sus coetáneos, de los desmanes de Margaret Thatcher—con el zeitgeist de la época. Es decir, el relevo generacional de los protagonistas del cómic de género por otros más modernos y, sobre todo, más “molones”. Un cambio que, en la mayoría de los casos, quedó sepultado por el paso del tiempo y que aquí, encarnado en la aparición de Feroz, culminó en la humillante desaparición del mutante albino, víctima de su total falta de rumbo y carisma.

Ferocidad brutal
Feroz, pese a su “poochización”, nunca logró captar del todo la atención del lector, aunque su presencia funciona en varios tramos de la aventura. Aunque el intento de presentarlo como un relevo efectivo para los protagonistas es evidente, son Caracráter McNulty y Johnny Alpha quienes realmente sobresalen y llevan las riendas de la historia. Ambos dominan la función y se lucen con los mejores momentos. Con una trama que denuncia la colusión entre la Iglesia y un Estado que decide “resolver” el problema mutante. ¿Cómo? Deportándolos, contra su voluntad, a una dimensión oscura para servir de alimento a una siniestra criatura mágica lyriana. Y es precisamente la presencia y el peso de Alpha y McNulty en el último tercio del tebeo lo que eleva la historia a la categoría de clásico.
Y también logra emocionarnos, todo sea dicho. Partiendo de los acontecimientos de sagas previas, Alan Grant construye aquí una gran aventura. Impregnada de nihilismo punk, donde la dura crítica social prevalece incluso sobre su trágico desenlace. Algunas revelaciones personales resultan trascendentes, y la estética del dibujo de Simon Harrison combina un trazo oscuro y confuso con una inexpresión facial que, en ocasiones, lastra el conjunto. Se percibe su esfuerzo por aportar un estilo acorde a la época, con fondos recargados de detalles sucios y graffitis. Aunque esta sobrecarga visual a veces sacrifica la claridad narrativa.

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Sátira… pero con ecos de actualidad
Pero, aun así, la acerada sátira sobre la “futura” Gran Bretaña fascista prevalece en un plan que, desde su propio nombre, nos remite al nazismo. Lastrada por un año de parón, la saga alcanza su desenlace con la llegada de Colin MacNeil a los lápices. A todo color, con un dibujo excelente y una narrativa impecable, su arte nos hace fantasear con cómo habría sido el recorrido completo bajo su pincel. En cinco episodios (más un resumen), el dibujante transmite toda la carga dramática necesaria para un final tan trágico como contundente. Podemos coincidir con John Wagner o Carlos Ezquerra en que esta historia nunca debería haber ocurrido, pero también debemos reconocer que, como relato unitario, no solo es un clásico imperecedero.
También es uno de los más impactantes que han surgido de 2000 A.D., y eso no es poca cosa. Por último, cabe destacar las breves historias que completan el tomo, con dos grandes muestras de lo mejor de Johnny Alpha y un crossover con el Juez Dredd. Un encuentro que brilla por su inteligencia, su humor y la manera en que resuelve el conflicto, dejando bien parados a ambos personajes. En definitiva, un tebeo que, si eres fan acérrimo, seguirá impactándote como en su día. Y si eres un lector ocasional, te llevará irremediablemente a querer descubrir más aventuras del Perro de Estroncio.

Sobre la edición de Perro de Estroncio: La solución final
Dolmen Editorial publica Perro de Estroncio: La solución final en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras un prólogo de Barsem Sánchez y galería de portadas.

PERRO DE ESTRONCIO: LA SOLUCIÓN FINAL.
Edita: Dolmen editorial
Lanzamiento: 5 diciembre 2024.
Autor/es: Alan Grant, John Wagner, Simon Harrison, Colin MacNeil
Formato: Tapa dura.
Tamaño: 20×28 cm.
Páginas: 216 pags.
Interior: B/N y color
ISBN: 978-84-10390-48-5
Precio: 31,90€



