‘Cara o cruz’, obra de Lou Lubie y editado por Norma Editorial, expone la realidad de una enfermedad tan desconocida y difícil de diagnosticar como es la ciclotimia en un recorrido autobiográfico tan desgarrador como tierno en forma de novela gráfica

Se estima que entre el 5% y el 6% de la población padece ciclotimia en mayor o menor grado. Una enfermedad mental de difícil diagnóstico que puede tardar en ser reconocida una media de dos años en el mejor de los casos, o toda una vida en el peor de ellos. Un trastorno del estado de ánimo que forma parte de las enfermedades bipolares y que suele manifestarse por primera vez durante la adolescencia. Crónica e incurable, quienes la padecen deben soportar sobre sus hombros el estigma de una sociedad que señala con el dedo a los enfermos mentales. Una sociedad que discrimina aquello que no entiende y que en ocasiones se cierra en banda a intentar comprender una problemática tan omnipresente como inevitable.

Temidos en ocasiones, y apartados de la sociedad por incomprensión, los ciclotímicos soportan sobre sus hombros una carga difícil de aguantar. Fue el caso de la joven y talentosa artista Lou Lubie. Artista todo-terreno, ha publicado en Francia varias novelas, cómics, ha colaborado en videojuegos y en multitud de revistas, labores que compatibiliza con su trabajo como diseñadora web. Recientemente Norma Editorial ha publicado en nuestro país su obra Cara o Cruz, un emotivo relato autobiográfico en el que Lubie disecciona su relación con la ciclotimia a través de una novela gráfica irrepetible y única en su género. Una obra necesaria y de terrible actualidad que ayudara a abrir horizontes y a borrar prejuicios sobre un tema que clama por una normalización desde hace décadas. Una obra ineludible en el mercado del noveno arte que no dejara al lector indiferente.

Durante ocho años -la obra se inicia cuando la autora tenia 16 años- la artista gala Lou Lubie sufrió un interminable vaivén de visitas a psicólogos y psiquiatras que eran incapaces de brindarle un diagnóstico certero. Casi una década de terapias fallidas y de diagnósticos erróneos. Ocho años en el que sus constantes cambios de humor, a caballo entre la depresión profunda y la euforia marcaban su día a día. Algo que le conllevo incomprensión por parte de familiares y amigos a partes iguales . Un viaje lleno de dificultades en el cual, solamente a partir de que supo lo que le sucedía, pudo marcar con un rumbo firme. Y el cual, por fortuna, tuvo un final feliz para la historietista francesa.

Lubie plasma este periodo de su vida en Cara o Cruz una obra tan desgarradora como tierna. Bajo un dibujo aparentemente inocuo y con un estilo de linea clara se esconde una obra de un calado emocional pocas veces vista en el noveno arte moderno. Cara o cruz narra en clave de autobiografía el periodo de adolescencia y juventud de la autora, el autodescubrimeinto de su enfermedad y lo enmarca todo dentro de un escenario cotidiano. Una obra costumbrista en su forma pero innovadora en su fondo en la que no ahorra recursos narrativos de lo mas eclecticos a la hora de vertebrar el avance de la trama. Asistimos como lectores a su paso por la escuela, sus relaciones de pareja y las dinámicas con su propia familia y los problemas que su ciclotimia añadió a todos ellos.

De manera muy acertada, la autora simboliza su ciclotimia en el personaje de un pequeño zorro, un animal que puede ser la mejor compañía pero que en el momento menos pensado puede convertirse en una bestia terrible y aterradora. Como apunta la protagonista “Por más que domestiques a un zorro, puede volverse salvaje en cualquier momento”.  Y ese miedo a la recaída pende en cada página del álbum, el miedo de un enfermo crónico a caer en el pozo una vez más. Una figura sutil y simbólica que sirve de bisagra entre la autora y el lector a la hora de exteriorizar y poner cara a sus demonios interiores. La obra alterna narrativas introspectivas, narrativas clásicas de cómic y añade multitud de gráficos con datos y ejemplos explicativos sobre la ciclotimia. Esto agiliza enormemente su lectura y da al conjunto general un aire fresco.

Cara o Cruz funciona a varios niveles de una manera bastante armónica . Lo hace en primer como obra didáctica que ayuda a visibilizar la ciclotimia, algo en lo que raya la excelencia. Nadie mejor que una paciente, que narra su propia historia y que ademas lo hace con tal cuidado, para dar luz a esta afección. Pero al contrario que muchos cómics que tratan temas similares, la obra funciona igualmente bien a nivel artístico. Un logro que, de haber sido una obra elaborada a cuatro manos seguramente no hubiera conseguido alcanzar. Hay ciertos temas que vistos desde fuera o contados a una tercera persona para que los plasme, pierden fuerza, y este es uno de ellos.



Estamos ante un álbum cuyos valores como novela gráfica se complementan a los que ya atesora como obra de divulgación médica. Alcanza así un punto de equilibrio que contentará quienes busquen una obra sobre la ciclotimia y a quienes se acerquen al tomo en busca de una obra convencional mas cercana al francobelga mas convencional. La catarsis personal de la autora es expuesta con sensibilidad y muestra como al final de muchos túneles siempre puede hallarse la esperanza de encontrar luz. Un dibujo entre el francobelga y el cartoon y una narrativa ágil que hará que las 140 páginas de este tomo se lean en un suspiro. Uno de los lanzamientos de claves del año 2018 que merece la pena, y mucho recuperar en 2019 por lo atemporal de su temática.

Amigos de la Comicteca, como complemento a la reseña de este magnifico álbum, Lou Lubie, autora del mismo, nos concedió una entrevista que subiremos en los próximos días. ¡No os la perdáis de ninguna de las maneras! Mantened los ojos abiertos y la comicteca cerca 🙂