¡Taxi! Historias desde el asiento trasero: cuatro viajes para entendernos mejor. Aimée de Jongh convierte conversaciones cotidianas en un retrato conmovedor de nuestras diferencias y de todo lo que compartimos.
¡Taxi! Historias desde el asiento trasero es la joya íntima y profundamente autobiográfica que explica por qué su autora, Aimée de Jongh, atesora hoy una de las trayectorias más brillantes y premiadas de la narrativa gráfica contemporánea. Coronada en este 2026 con el prestigioso premio Eisner por su magistral adaptación de El señor de las moscas, De Jongh siempre fue un prodigio precoz, saltando a la fama con apenas 17 años gracias a Aimée TV y su icónica tira Snippers, para luego deslumbrar con obras de la talla de El regreso del halcón abejero o La obsolescencia programada de nuestros sentimientos. Esta junto a Zidrou. Tras esta ristra interminable de éxitos de ficción histórica y drama, esta novela gráfica de 2019 se erige como una bellísima rara avis en su bibliografía. Una donde la autora se expone a sí misma para demostrar por qué su palmarés internacional es incontestable.
Al abrir sus páginas, el lector descubre rápidamente que no se encuentra ante un slice of life convencional para ser leído desde la distancia. Estamos ante una experiencia viva y absorbente. De Jongh nos sube a bordo del vehículo no como meros espectadores, nos ubica como pasajeros silenciosos, auténticos convidados de piedra. Testigos privilegiados de las reflexiones que afloran con el devenir de los kilómetros. A través de este panóptico humano y sensible, la autora prescinde de la épica histórica o las grandes estructuras para condensar en apenas 96 páginas una magia cotidiana que desarma por completo. No asistimos a una sucesión de anécdotas banales. Vivimos cada trayecto, sintiendo el peso del silencio y la intimidad de un habitáculo que se convierte en el escenario perfecto para mirar el mundo sin filtros ni edulcorantes.

Aimée de Jongh y el arte de escuchar al otro
Visualmente, la obra es una delicia que exhibe el pulcro y expresivo ADN gráfico de la autora. Con una base formal de línea clara de matriz europea, salpimentada por ligerísimos atributos estéticos del manga en la expresividad de los rostros, De Jongh despliega una narrativa clásica de una efectividad aplastante en un blanco y negro ejemplar. Su detallismo es naturalista y huye de lo puntilloso. Demostrando que la supuesta irregularidad de su dibujo es, en realidad, una meditada decisión artística. Las ciudades están retratadas tal y como se grabaron en su memoria. Así, la inmensidad algo fría y monumental de Washington D.C. o la despersonalizada expansión horizontal de las autopistas de Los Ángeles se plasman mediante un sabio ahorro de medios. Un minimalismo que contrasta con la complejidad abigarrada, ruidosa y viva con la que recupera las calles de Yakarta.
El indiscutible tour de force gráfico del cómic se localiza en el pasaje de París, donde la historietista lo da absolutamente todo en cada viñeta. La nocturnidad, el carácter lluvioso, la caótica morfología urbana y la tensión acumulada de un atasco eterno le sirven para modelar una atmósfera opresiva y apenada. A través de sutiles detalles visuales, De Jongh retrata una ciudad que arrastra las heridas abiertas y supurantes de los atentados contra la sala Bataclan y la redacción de Charlie Hebdo. Sin embargo, el interior del taxi se transforma en un búnker jovial. Un lugar donde los prejuicios se disipan como un soplo de viento gracias a la charla con un conductor argelino que celebra el Ramadán, cuya única e inocente preocupación real es esquivar a los temerarios motoristas parisinos para llegar a tiempo a cenar y disfrutar.

Los Ángeles, París, Yakarta y Washington: prejuicios, memoria y duelo
La grandeza temática de la obra radica en su capacidad para derribar nuestros sesgos culturales mediante la sutileza. Sin necesidad de entrar como un elefante en una cacharrería ni señalar las moralejas con rotulador fosforescente. Los temas brotan de forma orgánica, imitando el fluir natural de una charla de viaje donde las ideas monolíticas del lector chocan contra la realidad. Es fascinante el trayecto de Yakarta en 2017, atrapado en un tráfico demoníaco, que arranca con la incómoda tensión del pasado colonial holandés y muta en una sobrecogedora lección de bonhomía cuando descubrimos los paralelismos entre el duelo del taxista y el de la propia autora por sus respectivos padres. O la luminosa historia de superación en Washington, que se cierra con un disparo directo al corazón del lector: «Tal vez un día pueda ilustrar un cómic sobre mí».
Como conclusión, este viaje nos demuestra con una sensibilidad abrumadora que, al desnudarse el prejuicio, siempre es mucho más fuerte aquello que nos une como seres humanos —la soledad, el trauma o la necesidad de conectar— que lo que nos separa. Aimée de Jongh confronta nuestras ideas preconcebidas sin acusarnos, regalándonos un mensaje profundamente positivo y limpio. Y para aliviar la carga dramática de tanta belleza, el cómic nos abraza con una verdad universal y divertidísima que cualquier viajero reconocerá al instante. Da igual en qué rincón del planeta te encuentres, todos los taxistas del mundo tienen el claxon muy flojo, se emputan por el tráfico y, si confiesas que vienes de los Países Bajos, te van a nombrar a Johan Cruyff quieras o no en un running gag maravilloso. Ah, y en españa sonará la COPE de fondo.

Sobre la edición de ¡Taxi! Historias desde el asiento trasero
Elephant Books edita ¡Taxi! Historias desde el asiento trasero en un volumen de tapa blanda con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad.

¡Taxi! Historias desde el asiento trasero
Edita: Elephant Books.
Lanzamiento: 8 de octubre de 2026
Traductor: Irene de la Torre
Autor/es: Aimée de Jongh
Tamaño: 17 x 24 cm.
Formato: Tapa blanda con solapas
Páginas: 97 pags.
Interior: Blanco y negro
ISBN: 979-13-88003-40-0
Precio: 16,00€



