Reseñamos Wilusiya: Las Últimas Horas de Troya, una novela gráfica histórica realizada por Mikael Coadou, Benjamín Blasco-Martínez y Émilie Beaud.
La caída de Troya desde el punto de vista hitita
Troya, la mítica ciudad asediada por los griegos en el siglo XIII a. C., ha sido una de las grandes inspiraciones de la cultura occidental. Los relatos recogidos en La Ilíada y La Odisea de Homero han alimentado innumerables adaptaciones en todos los formatos posibles. Pero pocos han intentado lo que propone Wilusiya: Las Últimas Horas de Troya: ofrecernos una visión del conflicto desde la perspectiva del Imperio Hitita, un aliado indirecto de los troyanos que, hasta ahora, ha permanecido como un actor secundario en la narración de esta historia inmortal. En todas las historias nunca existe una única visión y es bueno mostrar ambas para hacerse una mejor idea de cómo han sucedido las cosas de forma totalmente imparcial.
El cómic, publicado por Yermo en España, es el debut como guionista de Mikael Coadou, profesor de latín nacido en 1997. Sabes que te estás haciendo vieja cuando la diferencia de edad que tienes con el autor del tebeo que te estás leyendo es tan solo de 2 años. No podré sobrellevar cuando empiece a leer a autores nacidos en el siglo XXI y sean más jóvenes que yo. Para dar vida a su historia, Coadou cuenta con el arte del experimentado Benjamín Blasco-Martínez (Catamount y Negro Horizonte), acompañado por su colorista habitual, Émilie Beaud. Este trío creativo no solo nos ofrece una adaptación más de la caída de Troya, sino que se aventura en terrenos menos explorados, mezclando acción, intrigas palaciegas y un notable esfuerzo por lograr rigor histórico en una obra que destaca tanto por sus aciertos como por sus limitaciones.

Los detalles realistas de Wilusiya
Por un lado, encontramos las playas troyanas, donde Agamenón y Ulises discuten los últimos detalles para poner fin a un asedio que ha durado más de una década. Aquí, la obra retoma los momentos más icónicos de la narrativa clásica, como la construcción del caballo de madera, cuya representación visual por parte de Blasco-Martínez es uno de los puntos más destacados. Por otro lado, nos trasladamos a Hattusa, la capital del Imperio Hitita, donde el rey Hattusili III enfrenta una encrucijada política y moral. Su aliada Wilusiya (nombre hitita para Troya) pide auxilio desesperadamente, pero el rey, un tirano que gobierna mediante el terror, debe decidir si arriesgar los recursos de su imperio en un conflicto cuyo desenlace parece inevitable. En este punto, Wilusiya introduce una interesante subtrama de conspiraciones y juegos de poder que ofrece una perspectiva refrescante sobre los acontecimientos históricos que llevaron al declive del Imperio Hitita.
Uno de los aspectos que distingue a Wilusiya de otras adaptaciones es su decisión de prescindir de los elementos mitológicos que suelen acompañar a la narrativa troyana. Aquí no encontraremos a dioses interviniendo en los acontecimientos ni a héroes con poderes sobrenaturales. En su lugar, la obra busca ofrecer una aproximación lo más fiel posible a los hechos históricos, situando la acción en el contexto real de la Edad de Bronce. Este compromiso con la veracidad se refleja especialmente en el diseño visual. El vestuario, las armas y la arquitectura de los griegos, troyanos e hititas están meticulosamente trabajados, alejándose de los estereotipos de la Grecia clásica y trasladándonos a una época menos conocida, pero igual de fascinante. Este esfuerzo por recrear la realidad histórica también se extiende a la representación de la brutalidad de la guerra; mostrando unas escenas de saqueo en Troya muy crudas y violentas.

Un no parar de derroche histórico y artístico
Wilusiya es una obra que se desarrolla a un ritmo frenético. Los acontecimientos se suceden rápidamente, dejando poco espacio para pausas o momentos de introspección. Este enfoque, aunque mantiene al lector enganchado, también tiene sus desventajas. El principal sacrificio es el desarrollo de personajes, especialmente en el caso de figuras como Agamenón, Ulises o el propio Príamo, quienes, aunque reconocibles, no cuentan con suficiente profundidad narrativa. No obstante, Coadou logra compensar estas carencias al centrarse en personajes menos conocidos, como Hattusili III y su círculo de consejeros. Aquí, el guion brilla al mostrar el progresivo deterioro mental del monarca y cómo su reinado se convierte en un espejo del caos que afecta a su imperio. Aunque el cómic podría haber dedicado más páginas a explorar estas dinámicas, lo que se presenta resulta suficiente para añadir una capa de complejidad al relato.
En el aspecto gráfico, Wilusiya es un espectáculo. Benjamín Blasco-Martínez demuestra un dominio técnico y narrativo que eleva la calidad de la obra. Su trazo es limpio, dinámico y lleno de detalles, desde las majestuosas murallas de Troya hasta los suntuosos palacios hititas. Las escenas de acción, como el asalto final a la ciudad, están magníficamente ejecutadas, logrando un equilibrio entre espectacularidad y claridad narrativa. El trabajo de Émilie Beaud en el color también merece una mención especial. Su paleta, rica en tonos cálidos y terrosos, no solo complementa el arte de Blasco-Martínez, sino que también ayuda a sumergir al lector en la atmósfera de la Edad de Bronce. Sin embargo, la portada, con un estilo pictórico muy diferente al del interior, podría desconcertar a los lectores que esperen un enfoque más uniforme en el apartado visual.

Opiniones finales y sobre la edición de Wilusiya
Wilusiya: Las Últimas horas de Troya es una obra que, sin estar entre las grandes joyas del cómic histórico, ofrece suficiente calidad y novedad para destacar. Su enfoque desde la perspectiva hitita añade un ángulo interesante a una historia mil veces contada, aunque queda la sensación de que podría haber explorado aún más este punto de vista. La combinación de un guion sólido, un ritmo trepidante y un apartado gráfico sobresaliente hacen de Wilusiya una lectura recomendable para amantes de la historia, el cómic y la mitología clásica. Si bien no reinventa el género, cumple con creces su objetivo de ofrecer una experiencia entretenida y visualmente impactante. Mikael Coadou, Benjamín Blasco-Martínez y Émilie Beaud han creado una obra que, aunque imperfecta, merece un lugar en la estantería de cualquier lector interesado en los relatos épicos y el cómic histórico.
La edición de Yermo, como es habitual, está a la altura de las expectativas. El volumen incluye un dossier escrito por Markus Egetmeyer, profesor de lingüística griega en La Sorbona, que contextualiza los eventos históricos representados en el cómic. Además, la traducción cuenta con una nota explicativa sobre la decisión de usar «Wilusiya» en lugar de «Wilusa», el término más comúnmente asociado a Troya en textos históricos. La novela gráfica cuenta con un total de 80 páginas en una edición en cartoné de gran tamaño (216 x 300 mm). Su precio es de 22€.

Wilusiya
Edita: Yermo Ediciones
Lanzamiento: Julio 2024
Editorial original: Éditions Petit à Petit
Contiene: Wiloucha Les dernières heures de Troie
Autores: Benjamín Blasco-Martínez, Mikael Coadou, Emilie Beaud
Formato: Cartoné
Tamaño: 30 x 21,6 cm
Páginas: 80 pags
Interior: Color
ISBN: 978-84-10294-15-8
Precio: 22,00 €



