Absolute Superman La última polvareda de Krypton redefine en sus seis primeras grapas al Hombre de Acero con un arranque social, intenso y emocional que retuerce la esencia del mito sin romperla, ofreciendo un punto de entrada atrevido y memorable.
Antes de hablar del arco Absolute Superman La última polvareda de Krypton, un poco de contexto. Kal-El, único hijo de una pareja de científicos degradados por su posición crítica contra la élite gobernante de su planeta, es reprendido por sus educadores por no utilizar una herramienta generativa de textos históricos y culturales para llevar a cabo sus trabajos escolares: su pecado, escribirlos manualmente. Esta escena, en paralelo con otra similar que atañe a una Lois Lane trasmutada en agente de campo de una corporación militar privada, sintetiza con meridiana claridad el espíritu del mundo imperfecto que se está construyendo esta serie: reivindicar el trabajo propio, lo conseguido con tus manos frente a las amenazas externas.
Amenazas que tienen en la dependencia extrema y la opresión sistemática sus métodos de control de la sociedad. La verdad de lo manual contra la mentira de la tecnología. Actualizar y dar un aire nuevo al primer superhéroe de todos es una tarea delicada. Por un lado, hay que mantener la fuerza del origen tradicional como seña editorial en unos tiempos muy diferentes al momento fundacional del personaje, al tiempo que se tiene que modificar al receptor de su condición de portador del símbolo de la Esperanza. Jason Aaron articula parte de su discurso en la serie sobre los cimientos de los Nuevos 52 de Grant Morrison. Superman es un superhéroe para todos, como siempre ha sido, pero, de momento, con el foco en ayudar antes a los más oprimidos.

Krypton, trauma y política en una doble narración
Como en Absolute Wonder Woman, partimos de las consecuencias derivadas de Absolute Power y el triunfo de Darkseik que dio forma a este universo. Más oscuro y peligroso. Y como en aquel, los cambios, aunque radicales, saben conservar la esencia del personaje. Todo es diferente, pero sigue siendo Superman. La forma elegida para hacerlo es mostrar dos relatos en paralelo para definirla. Por un lado, la historia del final de Krypton, donde se aprovecha tanto la novedad de que los padres biológicos de Kal-El sobrevivieron hasta su adolescencia como su traumática batalla contra el implacable climático que provocará su destrucción. Por el otro, su lucha en la Tierra contra la Corporación Lázaro.
Lucha en beneficio de sus oprimidos trabajadores, que explota las consecuencias psicológicas de la pérdida de su hogar y el estatus de inmigrante sin posible retorno de Superman. Es en esta narrativa dual donde Aaron introduce sutiles cambios en el bagaje del personaje. Los Kent forman parte de su vida de manera breve y la educación de Kal—El se produce en Krypton. Intercambiando así los roles paternos clásicos. Lois Lane se convierte en un militar, pero sigue con su dura relación paterna. Y Jimmy Olsen es integrante de un grupo terrorista llamado Omegan Men que lucha contra la Corporación Lázaro. También hay cambios cosméticos. Así, ahora, el traje de Superman es una pieza de nanotecnología kryptoniana dotada de inteligencia artificial cuya confección es debida a su madre.

Cambios radicales… que funcionan
Una especie de armadura cuyo fin último es la protección de Kal-El. Cambios en los que persiste una experimentación estilística sobre cuánto puede retorcerse la esencia de personaje sin romperse y en los que sobrevuela una propuesta especialmente recomendada para los nuevos lectores. En el aspecto gráfico, Rafa Sandoval, ayudado por el, a veces, saturado pero efectista color de Ulises Arreola, brilla en la parte narrativa. Su estilo es perfecto para la propuesta de su guionista y sus diseños contienen soluciones que dejan claro que pocos detalles se han dejado al azar. Siendo su único debe el abuso del botón de clonar con los Peacemakers.
Aunque uno duda si más que pereza pueda ser un recurso más para enfatizar la omnipresencia de los soldados y su impersonal labor por lo intensivo de su uso. En suma, un tebeo tan llamativo como disruptivo donde, a través de saltos temporales y de ubicación, gira todo en torno a graves temas sociales. Un mundo desolador, del cual el lector desconoce casi todo. Mundo cuyas características solo se entrevén a través del testimonio de trabajadores explotados. Con la omnipresente presencia de los Peacemakers y las intervenciones de un Brainiac más oscuro y peligroso que nunca. Un mundo en el cual, un Kal-El traumado y desplazado, sin rastro alguno, todavía de identidad secreta, aún no domina y conoce el alcance de sus poderes, tiene que aprender a sobrevivir.

Sobre la edición de Absolute Superman La última polvareda de Krypton
Panini cómics ha editado las primeras seis grapas que componen Absolute Superman La última polvareda de Krypton en su habitual formato de grapa. En el interior de las mismas, como es habitual en la editorial, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, una portada alternativa en el número uno y la sección “DC Connect” firmada por Lidia Castillo, en todos los números.

Absolute Superman 1-6
Edita: Panini cómics
Editorial original: Dc Comics
Contiene: Absolute Superman #1-6 USA
Autor/es: Jason Aaron, Rafa Sandoval, Carmine Di Giandomenico, Ulises Arreola, Becca Carey
Fecha de lanzamiento: 3 abr 2025 a 4 sept 2025
Idioma: Español
Páginas: 40 pags. (primer número) 24 pags. (números 2-6)
Tamaño: 16.8×25.8 cm.
Formato: Comic-Book
Interior: Color
Precio: 2,50€ (primer número), 3,30€ (números 2-6)



