Hablamos del tomo All In Harley Quinn 3, una entrega que mezcla carcajada e introspección con sorprendente acierto, demostrando que bajo el caos habitual hay más cabeza —y corazón— del que parece
All In Harley Quinn 3 recopila las grapas USA #50 al #52. ¿Hemos dicho el cincuenta? ¿Eso no es un número redondo, de los de hacer celebraciones y esas cosas? Sí, pero no. Sí comienza una saga de dos números. Una que incluye el enfrentamiento definitivo contra el villano en la sombra que lleva fastidiando a nuestra psiquiatra loca favorita desde que empezó la colección (Althea Klang no, que de enemiga oculta no tiene nada; el otro, ya sabéis, ese que se hace llamar Quinntelecto, que será un cerebrín, pero poniéndose nombre es un desastre, y cierro paréntesis, que me quedo sin comas), pero no, no es un número conmemorativo. No sé. Creo que me he dispersado. Volvamos al lío.
El glorioso número 50 (vale, igual exagero, pero está muy bien, lo juro) comienza con nuestra antiheroína redimiendo su imagen, devolviendo comida, pidiendo disculpas a la señora Grimaldi y aceptando participar en la Comisión de Fiestas de Garganta Cortada. ¿Cómo? ¿Harley Quinn siendo sensata? Algo raro está pasando aquí. Y, efectivamente, sí. Su mayor enemigo —porque todos tenemos claro que nuestro peor enemigo somos nosotros mismos, ¿verdad?— ha tomado el control de su vida y de sus actos. Y es un inútil luchando. Quinntelecto se ha hartado de que no le hagan caso y ha intercambiado su superego con el ego de Harley, tomando así el control de su cuerpo físico.

Cuando Harley se enfrenta a su peor enemiga: ella misma
Mientras, en el mundo «real», Gunbunny y Mayfly —las «famosas» Gunbuddies—, bueno, famosas, famosas, no son, e igual han rascado el fondo de la sartén con ellas. Pero son las únicas villanas que aún se ajustan a un presupuesto ínfimo y pueden dar un rendimiento más o menos óptimo. Sobre todo para el precio de saldo que paga Althea Klang. Es el mercado, amigos. Aquí (y en el número #51) Elliott Kalan demuestra que entiende a Harley Quinn como pocos. Porque mucho jiji jaja, pero estos dos números tienen muchos detalles sobre cómo partirse la caja mientras asistimos a una narración de una introspección inesperada. Ver a Harley y Quinntelecto discutir por qué se hizo terapeuta —en resumidas cuentas, para callar a su cerebro— o cómo ponen fin a la disputa (ejem, eso mejor es que lo veáis vosotros mismos) funciona como un tiro.
Y todo esto, además, repleto de unos personajes secundarios que no solo son divertidos, sino que también aportan bagaje. Toda esta mezcla de acción chorra, pero con fundamento, está bellamente ilustrada por la artista italiana Mirka Andolfo. Con un dibujo repleto de energía, detalles y encuadres intrincados, Mirka Andolfo luce espectacular, sobre todo en la batalla mental. Su buen hacer resalta las numerosas interacciones con los secundarios con una expresividad hilarante. Muestra tan bien las emociones, que cuando la señora Grimaldi se interesa por ella, sentimos esa preocupación.

Gotham, gentrificación y sátira a carcajada limpia
No habrá sido una celebración en sí misma, pero estos números #50 y #51 son especialmente divertidos. Y emotivos. A la manera de Harley Quinn, claro. El último número, el #52 —justo el que va desde #51, qué casualidad—, tiene de vuelta como dibujante a Mindy Lee (tan buena y eficaz como siempre) y como antagonistas a la Junta Ciudadana de Gotham del Distrito 16 y a Destructora (la nepobaby de Deathstroke), a cuenta de una erección constructiva molesta (vamos, una estación de recarga pública gratuita-puesto de información-viajes compartidos- servicios), que Althea Klang ha colocado justo enfrente de la casa de la Señora Grimaldi.
Un ejercicio de estilo a lo Rashomon —mira, mamá, sé hacer citas cultas— donde todos los descacharrantes enfrentamientos son expuestos desde el delirante punto de vista de Destructora, Harley y Althea y que acaba con un emotivo discurso que encima nos revela el origen de Dedos de Pollo y ¡¡¡por fin!!! Althea Klang la invita a salir. Un despolle (lo siento, tenía que hacer el chiste) que, además, trae consigo una reflexión amarga. A veces la puñetera gentrificación trae cosas buenas. Vamos como este tebeo. Que después de tres tomos sigue con el listón de las risas y la sátira a todo trapo. Ella jura.

Sobre la edición de All In Harley Quinn 3
Panini Cómics edita All In Harley Quinn 3 en un tomito formato comic-book con lomo. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, galería de portadas alternativas y la sección DC Connect firmada por Lidia Castillo. Igualmente, incluye la sección Terapias peligrosas firmada por Míriam Almohalla.

All In Harley Quinn 3
Edita: Panini cómics.
Editorial Original: DC COMICS.
Autor/es: Elliott Kalan, Mirka Andolfo, Tríona Farrell, Lucas Gattoni, Mindy Lee,
Fecha de lanzamiento: 11 dic 2025
Idioma: Español
Páginas: 80 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Harley Quinn 50-52
Formato: Comic-Book con lomo
Interior: Color.
ISSN: 977308138500700003
Precio: 8,95€



