Hablamos del tomo Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 3, una bajada a los infiernos personales del mago inglés donde Delano afila la culpa, la magia sucia y el peso eterno de Newcastle.
Leer este Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 3 justo después del segundo volumen es casi obligatorio, porque la primera grapa del tomo continúa, sin pausa, desde La Cosa del Pantano #77. Allí veíamos un cierre casi armónico entre Abby, Alec y John; aquí, Delano retoma esa misma secuencia desde el punto de vista de Constantine y el tono cambia por completo. Abby no está serena ni comprensiva: está dolida, manipulada y furiosa. Es una versión mucho más amarga e incómoda, planteada para que el lector confronte las dos caras del mismo suceso. No hay una lectura definitiva, solo dos relatos subjetivos que chocan y enriquecen la escena. Esa brecha entre series —y la convivencia de sensibilidades posteriores a Moore— revela la madurez narrativa que buscaba Karen Berger editando ambos títulos. El contraste es deliberado, y funciona.
Esta grapa diez arranca mientras el cuerpo físico de John se encontraba ocupado en otros menesteres —como veíamos en el tomo anterior— y él vagaba por el plano astral, perseguido por un Nergal desatado. Delano y un magnífico Richard Piers Rayner construyen una secuencia psicodélica, delirante y cargada de simbolismo y dolor. Es allí donde John presencia, impotente, el desenlace del arco de Zed, certificando nuevamente uno de los grandes tropos de la serie: todo lo que Constantine toca acaba rompiéndose. A su regreso al plano físico, sobreviviente por pura terquedad, John descubre el mensaje sangriento que Nergal ha dejado para él: “Recuerda Newcastle”. Una advertencia, un recordatorio y una condena. Ese cierre enlaza con una de las piezas centrales de la mitología del personaje, y prepara al lector para uno de los episodios más duros y fundacionales de la colección.

Newcastle: el pecado original que nunca muere
El lector veterano sabe lo que significa “Newcastle”. Para quienes se suban ahora, esta grapa lo explica con crudeza y sin paños calientes. John relata en un flashback magistralmente estructurado, cómo un grupo de jóvenes magos arrogantes, deseosos de demostrar poder, invocó una fuerza que no entendían y condenó a la pequeña Astra, además de sellar el destino de todos los presentes. Delano acierta al mostrar a un John más joven, temerario, ebrio de ego, pero ya cargado de un sentido de responsabilidad que aún no sabía articular. Las muertes en diferido de todos sus compañeros se convierten en un recordatorio silencioso de aquel error. No es solo un origen: es un trauma que define todo lo que el personaje será. La grapa no es un guiño ni una referencia: es el cimiento emocional y narrativo de gran parte de lo que es John Constantine y su mundo.
El número doce funciona como un pulso entre John y Nergal en un terreno puramente mágico, casi cuántico, donde ambos juegan con reglas que desafían la lógica mundana. Puede parecer un número más convencional en estructura, pero Rayner y un inspirado Mark Buckingham al entintado elevan la historia a otro nivel. La composición, los juegos visuales y la atmósfera cargada dotan a esta confrontación de una fuerza especial. Nergal se afianza como un antagonista persistente, manipulador y omnipresente, mientras John continúa descendiendo hacia lo oscuro con un coste cada vez mayor. Delano va retirando lentamente el tapiz social que dominaba los primeros compases de la colección, sin renunciar del todo a él, pero permitiendo que lo sobrenatural gane terreno sin perder credibilidad. Aquí, Hellblazer termina de definir su identidad: magia, dolor, consecuencia y ningún tipo de concesión.

Delano desatado: oscuridad sin concesiones
La grapa trece recupera la vena social que parecía diluirse. Comienza con un John que visita la playa donde veraneaba de niño, un escenario asociado a recuerdos familiares y cierta inocencia y termina en un apocalipsis nuclear en una central construida sobre ese mismo paraje. Delano gira hacia el miedo nuclear de los ochenta, una tensión cultural real que vertebra la historia sin necesidad de discursos explícitos. La amenaza no es un demonio, sino el propio progreso humano, mal entendido y peor gestionado. Rayner vuelve a lucirse, creando un contraste entre la melancolía del inicio y la devastación que domina el tercio final. El giro final es su mejor baza, de esos que te dejan mirando la última página en silencio. Otra joya dentro de un tomo que, sorprendentemente, aún no ha aflojado un solo músculo narrativo.
El Annual 1 cierra el volumen con un experimento narrativo más irregular pero interesante. Se divide entre un pasado cercano —John entrando y saliendo de un psiquiátrico en plena Guerra de las Malvinas— y un pasado remoto centrado en Kon-sten-tyn, último rey pagano antes de la cristianización. La alternancia tiene encanto, aunque la parte histórica cuesta más de encajar con el tono de la serie. Y parece funcionar mejor como fábula paralela que como pieza central. El tramo contemporáneo, en cambio, es más potente: la guerra, el thatcherismo, el trauma emocional y el precio psicológico de vivir entre dos mundos. La cinta VHS mencionada en la historia y reproducida en las últimas páginas del tomo es un cierre devastador. Un golpe que devuelve el foco a la dimensión humana de John. No es un número esencial, pero sí notable y funcional como respiración temática.

El precio de la magia: Constantine contra sí mismo
Este tercer volumen marca definitivamente el viraje de Delano hacia el abismo sobrenatural, alejándose de la crítica social directa que impregnaba los primeros números. No desaparece, porque Hellblazer nunca renuncia completamente a su raíz social. Sin embargo deja de ser el motor principal para convertirse en un estrato más dentro del horror. El mundo de John se oscurece, se densifica y adquiere una tonalidad casi mítica, donde lo esotérico manda y la tragedia acompaña. La estructura del tomo —cerrando hilos, reescribiendo pasados, desencadenando batallas y reintroduciendo miedos culturales— muestra a un guionista cómodo, ambicioso y dueño absoluto de la voz del personaje. Aquí ya no se busca definir a Constantine, se le observa en caída libre. Aceptando -y sufriendo- que cada decisión tiene un precio y que el mundo mágico no perdona. Esta evolución es coherente, lógica y brillante.
Delano y Karen Berger consolidan aquí un Hellblazer que ya no necesita presentación: un personaje de aristas afiladas, un elenco de secundarios en crecimiento y un pasado que se revela solo cuando es imprescindible, sin prisa pero sin ocultación artificial. Constantine ya es plenamente Constantine: cínico, vulnerable, brillante, condenado y empujado siempre hacia conflictos donde nadie emerge indemne. El equilibrio entre tono, ritmo, ambición y voz autoral convierte este volumen en lectura obligada para quien quiera entender por qué este personaje trascendió su origen como secundario en La Cosa del Pantano. A nivel gráfico, la variedad de manos refuerza la sensación de viaje, de caos controlado y de identidad en construcción. El resultado final es impecable: un Hellblazer clásico, doloroso, humano y atemporal. Una de esas series cuya relectura siempre ofrece algo nuevo.

Sobre la edición de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 3
Panini Cómics edita este Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 3 en un volumen de tapa blanda con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, un artículo al comienzo del tomo.

Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 3
Edita: Panini cómics
Editorial Original: DC COMICS
Autor/es: Jamie Delano, Bryan Talbot, Lovern Kindzierski, Todd Klein, Richard Piers Rayner, Mark Buckingham, John Ridgway, David Lloyd, Mike Hoffman,
Fecha de lanzamiento: 25 sept 2025
Idioma: Español
Páginas: 168 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Hellblazer 10-13 y Annual 1
Formato: Rústica con solapas
Interior: Color
ISBN: 9791370131753
Precio: 13,95€



