Hablamos del tomo Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 2, un descenso brutal donde Delano mezcla fanatismos, demonios, posesiones y horror íntimo para redefinir al mago más desgraciado del cómic británico.
Antes de hablar de esta Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 2 conviene echar un vistazo al primer tomo, donde se establecían las bases temáticas, formales y políticas que Jamie Delano pretendía imprimir a la serie desde el minuto uno. Allí comenté cómo Constantine nació respirando independencia creativa y cómo Delano, con Karen Berger como editora, convirtió la colección en un espejo deformante de la Gran Bretaña de los ochenta: un país enrarecido, crispado y lleno de tensiones sociales. Aquel debut mezclaba sátira social, horror cotidiano y un misticismo incómodo que usaba lo sobrenatural como lupa para examinar la podredumbre real. En este segundo volumen, la serie empieza a virar hacia un equilibrio distinto: la crítica social sigue ahí, pero el peso específico del horror y la magia adquiere mayor presencia. Constantine deja de ser un simple testigo pasivo y abraza su rol como detective de lo oculto.
La grapa seis introduce a Nergal, un demonio cuya presencia será decisiva durante décadas de continuidad. Delano lo presenta como arquitecto del “Ejército de los condenados”, un proyecto demencial donde secuestra, mutila y moldea a escoria nazi y otros desechos violentos para adaptarlos a su propósito. La maldad se manifiesta en varios niveles: los fanáticos que aterrorizan a cualquiera que consideren “diferente” y un demonio capaz de instrumentalizar ese odio sin pestañear. La crítica de Delano es fina y contundente: el fanatismo no necesita magia para ser monstruoso. Y así, en paralelo al horror sobrenatural, queda expuesto el horror mundano de una Inglaterra que aún cargaba con cicatrices ideológicas. Este arranque no solo sitúa el tono del tomo, sino que marca el tipo de amenazas que Constantine deberá enfrentar. No siempre demonios; a veces basta con seres humanos demasiado convencidos de su propia podredumbre.

La transición hacia el horror mágico
No obstante, Nergal no es el único foco del terror. En paralelo, Delano plantea otro extremo igual de inquietante: una secta ultraconservadora que secuestra a Zed con fines turbios que es mejor descubrir leyendo. Ambos polos —nazis reconvertidos en carne de demonio y fanáticos religiosos obsesionados con el control espiritual— representan espejos deformantes de un país fragmentado. Y Constantine queda atrapado entre dos fuegos, obligado a tomar una decisión que marcará para siempre su historia. Lo que ocurre en el número ocho no es un simple giro argumental: es un renunciamiento, una decisión dolorosa que perseguirá a John durante los más de trescientos números de la serie. No es exageración. Es el punto donde Delano define a su protagonista: un hombre que paga un precio insoportable para salvar a otros y que carga con el peso de no repetir otro Newcastle. Y a veces, salvar cuesta demasiado.
Entre medias, Delano amplía el mundo de Constantine introduciendo personajes tan brillantes como efímeros. Ray encarna el miedo al sida en una época en que la desinformación era casi tan letal como la enfermedad. Ritchie, informático paranoico y lúcido, ofrece una de las secuencias más duras y poéticas de la primera etapa; quienes la hayan leído no la olvidan. Ambos representan temores contemporáneos: la tecnología emergente como amenaza difusa y la medicina como lugar de vulnerabilidad absoluta. De hecho, uno de los números más perturbadores del tomo coloca a John hospitalizado, sometido a pruebas, diagnósticos y procedimientos que exponen la fragilidad humana sin necesidad de demonios. La solución que Delano plantea es brutal, inevitable y marca un nuevo descenso para Constantine. Una vez más, el precio del conocimiento, de la culpa y de la redención se paga en carne propia. Y John siempre paga.

Swamp Thing: sexo, mística y posesión
La parte final del tomo cambia de registro y se adentra en terreno pantanoso —literal y narrativamente— con dos números pertenecientes en realidad a La Cosa del Pantano. Aquí Constantine pasa a ser secundario en una historia que, a priori, parece beber de la herencia de Moore, aunque Moore ya se había marchado de la serie un año antes. La trama plantea que Swamp Thing necesita un anfitrión humano para consumar su unión con Abby y engendrar un hijo conectado con “el Verde”. Y ese anfitrión, para desgracia del fumador más gafe del cómic británico, es John Constantine. Poseído por Alec Holland, John se convierte en Airbnb místico a su pesar. Sexo, mística y destino se entrelazan en un arco que mezcla celos, corporalidad y trascendencia. Un experimento extraño, potente y profundamente coherente con el tono del Vértigo primigenio.
Este arco, breve pero intensísimo, ofrece una mirada externa a Constantine desde los ojos de Swamp Thing. Para el ente, John había sido hasta entonces un cínico incurable, casi una caricatura humana marginal. Pero al habitar su cuerpo y observar su vida desde dentro, descubre grietas, tristezas, pérdidas y responsabilidades que trascienden su máscara de sarcasmo. Así, el lector presencia algo excepcional: cómo un personaje sobrenatural comprende mejor al protagonista que muchos humanos. Delano y Rick Veitch aprovechan la ocasión para explorar temas poco habituales en series mainstream: intimidad, límites afectivos, relaciones desiguales y la imposibilidad de cumplir con las expectativas de quienes amamos. La herencia de Moore sigue flotando en cada página, no como imitación, sino como impulso para seguir rompiendo moldes narrativos. En apenas dos grapas, este cruce redefine a ambos personajes y amplía su complejidad emocional.

El cuerpo como campo de batalla
El resultado es una humanización inesperada de Constantine. No solo vemos al mago, al timador o al superviviente nato: vemos al hombre agotado, vulnerable y permanentemente atravesado por decisiones ajenas y propias. Primero Nergal lo infecta. Luego Swamp Thing lo habita. En ambos casos, su cuerpo deja de ser suyo. Y esa metáfora —el cuerpo colonizado— dialoga con los números iniciales del tomo, donde John ya estaba sometido a presiones físicas y espirituales que excedían cualquier entendimiento humano. Delano convierte a su protagonista en escenario del conflicto: su carne es campo de batalla, lienzo y prisión. Ese es el tipo de terror que define Hellblazer. Uno que no viene de monstruos externos, sino de la certeza de que nadie controla completamente su destino. Un horror íntimo, político y emocional que deja cicatrices duraderas. Y por eso, cada cruce y cada arco pesa tanto.
En conjunto, este segundo tomo marca la transición del comentario social puro al terror sobrenatural con conciencia política. La magia, los demonios, las posesiones y las conspiraciones empiezan a crecer alrededor de Constantine, pero nunca tapan la realidad social que Delano quiere seguir señalando. Incluso el cruce con Swamp Thing funciona como continuidad estética y temática: ambas series compartían editora, tono y voluntad de romper moldes. Y este tomo lo refleja con enorme naturalidad. Se nota que Delano estaba en estado de gracia y que los artistas involucrados entendían perfectamente el espíritu de ese Vértigo primerizo: oscuro, experimental y lleno de tensión emocional. La edición de Panini permite revisitarlo con claridad, y este volumen confirma que estamos ante uno de los debuts más sólidos del cómic británico moderno. Pronto reseñaré los siguientes, que ya esperan en mi mesilla. Seguid leyendo y sed felices.

Sobre la edición de Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 2
Panini Cómics edita este Biblioteca Vértigo John Constantine: Hellblazer 2 en un volumen de tapa blanda con solapas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, un prólogo titulado “La rabia que asomó entre el barrio” y galería de portadas originales USA con variaciones y sketches de las mismas.

Biblioteca Vertigo John Constantine: Hellblazer 2
Edita: Panini cómics
Editorial original: DC Comics
Autor/es: Jamie Delano, John Ridgway, Lovern Kindzierski, Todd Klein, Brett Ewins, Tom Mandrake, Jim McCarthy, Rick Veitch, Dave McKean, Alfredo Alcalá, John Costanza, tatjana Wood, Tom Mandrake,
Fecha de lanzamiento: 11 sept 2025
Idioma: Español
Páginas: 168 pags.
Tamaño: 17×26 cm.
Contiene: Hellblazer 6-9 y Swamp Thing 76-77
Formato: Rústica con solapas
Interior: Color
ISBN: 9791370131463
Precio: 13,95€



