Black Metal no es solo un cómic: es una autopsia. Magius destripa sin anestesia los delirios adolescentes de un puñado de músicos que quisieron ser satánicos y acabaron siendo memes. Aquí no hay épica: solo nihilismo de centro comercial y el retrato afilado de una tragedia tan ridícula como real.
El dibujo de una iglesia de madera cuyo detalle y preciosismo llama automáticamente nuestra atención es la primera imagen que vemos en Black Metal. Antes siquiera de introducirnos con obsesivo detalle y negro sentido del humor en los entresijos de la sensacional (en todas sus acepciones) historia del advenimiento del Black Metal, observamos dos figuras extrañas, dibujadas como si fueran la versión lego de las celebrities de la Hora Chanante, cuya presencia entre ridícula y amenazante ya nos advierte sobre lo que se viene: la abracadabramente historia de Mayhem, Varg Vikernes y el Black Metal Escandinavo.
Dentro de la idílica y próspera sociedad noruega, unos músicos que se tomaron demasiado en serio su arte, van a protagonizar la más estúpida, peligrosa y fascinante leyenda alguna sobre un estilo musical. Quema de iglesias, profanaciones de tumbas, un suicidio inmortalizado en la portada de un disco e incluso varios asesinatos, son los macabros hitos aquí contenidos. Unos increíbles hechos acaecidos a finales de los ochenta y principios de los noventa cuyos ecos siguen resonando en la actualidad y que Magius con afán exhaustivo y desmitificador, nos cuenta en este tebeo tal como pasaron.

Así son las cosas y así se las hemos contado
Aunque, eso sí, jurando en murciano. Que no es para menos. Protagonistas constantes de pódcasts, libros, documentales y películas, los personajes de este cómic son capaces de indigestar con sus acciones a cualquiera con fobia a lo enfático, pero Magius no tarda en demostrar que para hablar de un género que el propio Euronymus describió como “para gente brutal que es capaz de matar, no para niños idiotas que quieren tener un pasatiempo divertido después de la escuela” lo mejor es precisamente llevarle la contraria: convertirlos a todos en niños idiotas. Una pirueta formal tras la que hay mucho más que un ejercicio de estilo.
Ya que los hechos, desprovistos de su fatua pretenciosidad, se nos presentan así tal como son. Se huye de su glorificación, y se le añade de paso, matices divertidamente inesperados. La historia es conocida por cualquier aficionado al rock. En 1991, Per Yngve “Pelle” Ohlin más conocido como Dead, cantante y letrista de Mayhem, se suicidó en una casa ocupada en la que vivía con Øystein Aarseth, alías Euronymous. Antes de avisar a nadie, este hizo fotos de su compañero de grupo muerto y se guardó, supuestamente, trozos de su cráneo que posteriormente mandó a personas con las que mantenía correspondencia y creía dignas del honor de tener sus fragmentos.

(muy mucho) Black metal
En 1992, Bård G. Eithun, baterista del grupo Emperor y más conocido como Faust, asesinó a un hombre al que conoció mientras se encontraba contemplando el estadio olímpico de Lillehammer, después de que este se le acercase y le preguntara si quería irse con él al bosque. En una entrevista dijo que “Quizá mi subconsciente me dijo que tenía derecho a hacerlo porque él era gay.”. Ya en 1993 le tocó el turno a Euronymous, muerto a manos de Varg Vikernes, su amigo y rival dentro del Inner Circle, una organización terrorista formada por integrantes de diversos grupos de Black metal, cuyos principales objetivos eran erradicar el cristianismo de Noruega.
¿Cómo? Pues a base de profanaciones de tumbas y de quemar iglesias. Un plan redondo, sin fisuras. Black Metal contrapone sabiamente estos hechos reales con la asombrosa reacción de la sociedad noruega. Al igual que los progenitores de los “niños” aquí retratados, la opinión pública se limitó a sorprenderse tardíamente de los actos de estos. Con la interesante y divertida metáfora de los acompañamientos del novio de la madre de Varg Vikernes a sus encuentros incendiarios, Magius nos da la clave de la postura de un país próspero.

El problema es que no parecia haber problema
Un país que no acababa de asumir los negros postulados que albergaban unos jóvenes, sin problemas económicos o sociales. Jóvenes, cuya impostada y majareta rebeldía, siempre fue más causa del aburrimiento de niños ricos consentidos que de una lucha verdadera. Los domingos matan más gente que las guerras. Magius sabe que una comedia negra no tiene que ser necesariamente cruenta en lo gráfico. Y así, tenemos un dibujo en blanco y negro que nos recuerda a los fanzines underground. Lápices rápidos, abigarrados, con sus tramas manuales.
También una disposición de página donde los textos manuales condensan en sus cuadros torrentes de información. Dibujos que contrastan, y mucho, con la detallada y preciosista ambientación de los idílicos paisajes noruegos. Toda una escritura visual, al servicio de la historia, que enfatiza su condición de parodia con la representación de los personajes como auténticos monigotes. Un resumen perfecto para una historia real cuyo pecado capital siempre fue tomarse demasiado en serio, a sí misma, cuando en su tragedia juvenil tenía el germen de la más negra de las comedias.

Sobre la edición de Black Metal
Autsaider Cómics edita este Black Metal en un tomo de tapa dura con pielecilla y cortes pintados en negro, toda una virguería que da gustito acariciar. Como extras incluye una iglesia recortable para quemar, eso sí, únicamente si compras el tebeo en la web de Autsaider, en la que puedes descargarte la plantilla de la iglesia para imprimirla –y cremarla con caloret– las veces que desees.

BLACK METAL
Edita: Autsaider Cómics
Lanzamiento: 7 febrero 2025.
Autor/es: Magius
Formato: Tapa dura, pielecilla, cortes pintados en negro.
Tamaño: 20,3 x 27,6 cm.
Páginas: 220 págs.
Interior: B/N
ISBN: 978-84-129682-0-0
Precio: 25,00€



