Ibrahim Moustafa convierte en El Conde el clásico inmortal de Dumas en una epopeya de ciencia ficción donde la traición, la venganza y la justicia sobreviven al paso del tiempo de manera ejemplar
Alejandro Dumas y Auguste Maquet nos regalaron, allá por 1844, uno de esos relatos inagotables: El conde de Montecristo. Un folletín tan colosal que ha saltado de las páginas al celuloide, al teatro, al manga e incluso a los videojuegos. La última gran adaptación, en 2024, de Matthieu Delaporte y Alexandre de La Patellière, nos recordó que la historia aún emociona, incluso conociendo cada giro. Pero no todas las adaptaciones se quedan en lo mimético: Las estrellas, mi destino, de Alfred Bester, es un ejemplo rotundo de cómo reinterpretar sin traicionar. Pues bien, El Conde de Ibrahim Moustafa bebe de esa misma fuente de inspiración: reinventa sin desvirtuar. Ciencia ficción en vena, pero con alma de clásico. ¿Resultado? Una sorpresa que exige ser leída.
Redxan Samud, nuestro nuevo Edmundo Dantés, es traicionado y confinado en una prisión orbital brutal. Allí, entre torturas y desesperanza, encuentra a Aseyr, su mentor, su faro en la oscuridad. Como el abate Faria, le transmite saber y un secreto: un mapa hacia una riqueza insondable. Cuando Aseyr muere, Redxan escapa, se convierte en el misterioso Conde de la isla de la Pena, y jura ajustar cuentas. Con la ayuda de ARU, un autómata fiel, y otros aliados, desplegará una venganza quirúrgica, medida y tan fría como el acero espacial. Moustafa respeta la esencia del original, pero aligera las florituras folletinescas en pos de una narrativa visual fluida y potente. Una sabia decisión que agiliza la lectura y mantiene el espíritu intacto.

Una adaptación ejemplar
Moustafa demuestra saber muy bien qué quitar, qué conservar y qué actualizar. No busca una réplica, sino una resonancia. El envoltorio futurista no distrae, sino que potencia. Aquí, la venganza es el eje, sí, pero orbitan a su alrededor temas tan eternos como la justicia, el perdón, la lucha de clases o el tránsito emocional del héroe. La acción, especialmente a partir del segundo acto, es vibrante. Y lo gráfico no se queda atrás: un dibujo ágil, expresivo, cargado de detalles y con una ambientación de ciencia ficción rica y coherente. El dinamismo de las viñetas contrasta con la contención emocional del protagonista. Y eso, amigo lector, es puro cómic bien hecho.
Moustafa (alma creativa de la obra) junto a Brad Simpson al color y Hassan Otsmane-Elhaou a la rotulación logran una proeza: reimaginar sin desdibujar. El Conde respeta la médula narrativa de Dumas y le insufla un nuevo aliento: el de la posibilidad de adaptación infinita cuando se tiene algo verdadero que decir. Aquí hay admiración por el original, pero también arrojo, estilo y carácter propio. Tanto si llegas virgen al mito de Montecristo como si eres un veterano de mil adaptaciones, esta obra logrará sorprenderte. Atemporal, intensa, palpitante. Un artefacto narrativo donde cada viñeta respira pasión por la historia. Y eso, Cartem, lo está haciendo con una constancia admirable. Esta es otra joya más en su catálogo. Y de las que brillan mucho.

Sobre la edición de El Conde
Cartem comics edita El Conde en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad, como es habitual en la editorial. Como extras unas breves biografías de los autores y una galería de bocetos de Ibrahim Moustafa donde se ve como fue dando forma a la obra.

El conde
Edita: Cartem Comics
Lanzamiento: 15 diciembre 2023
Editorial original: Humanoids
Contiene: Count
Traductor: Víctor García de Isusi
Autor/es: Ibrahim Moustafa, Brad Simpson, Hassan Otsmane-Elhaou
Formato: Cartoné
Tamaño: 19 x 29,7 cm.
Páginas: 140 pags
Interior: Color
ISBN: 978-84-126401-5-1
Precio: 24.95€



