Hablamos de Cuando el viento sopla: la obra maestra de Raymond Briggs que nos advirtió hace 40 años… y que en un mundo que vuelve a tambalearse, su historia resuena con más fuerza que nunca.
Es inquietante cómo el presente y el pasado a veces se entrelazan con una ironía –demasiado– macabra. Mientras escribo esta reseña, la Unión Europea urge a sus ciudadanos a preparar un kit de supervivencia para resistir tres días en caso de guerra o desastre climático. Una recomendación que, en otro tiempo, podría haber parecido alarmista, pero que resuena de manera escalofriante con el arranque de Cuando el viento sopla, la obra maestra de Raymond Briggs. En sus primeras páginas, James, un anciano británico, le dice a su esposa Hilda: “Parece que va a haber una guerra”, antes de ponerse a construir un refugio con los materiales que le indican unos folletos del gobierno. Recuerdo ver la adaptación animada de esta obra en La 2 de TVE cuando era niño, sin comprender realmente la magnitud de lo que tenía ante mis ojos. Hoy, con esta esperada reedición tras casi cuatro décadas de ausencia en librerías, es imposible no admirar la ferocidad con la que Briggs diseccionó la ingenuidad del sistema.
La historia de Cuando el viento sopla se gestó en un momento de tensión extrema: la Guerra Fría volvía a subir de temperatura. Fue en la noche del 10 de marzo de 1980 cuando Raymond Briggs vio un programa especial de la BBC titulado Si cae la bomba. En él, se analizaba qué zonas de Londres quedarían arrasadas si un ataque nuclear golpeaba el corazón de Westminster. Pero lo verdaderamente perturbador fue lo que vino después. La emisión de una serie de cortos gubernamentales, clasificados como “alto secreto” y destinados a ser transmitidos solo en caso de guerra. Eran instrucciones para que la población supiera cómo reaccionar ante un ataque nuclear. Como si seguir un par de pasos dictados desde un folleto pudiera cambiar el destino de aquellos que se encontraran en el epicentro de la catástrofe. Al finalizar la emisión, Briggs tenía claro que debía convertir esa sensación de pavor absurdo en una historia.

El horror en tecnicolor
Visualmente, la obra es un caramelo envenenado. Briggs emplea una estética amable y una paleta de colores que remite a la literatura infantil, recordando a su entrañable Papá Noel o a la inolvidable El muñeco de nieve. Pero bajo esa apariencia cálida y familiar se esconde una historia aterradora. A medida que avanzan las páginas, la paleta de colores se vuelve enfermiza, mortecina, casi agónica. Como lectores, apenas percibimos la transición hasta que nos encontramos inmersos en un paisaje de devastación. Es un reflejo sutil pero implacable del destino de sus protagonistas, atrapados en una realidad que no comprenden del todo hasta que es demasiado tarde. La maestría de Briggs reside en esa progresión imperceptible que, cuando queremos darnos cuenta, nos ha envuelto en una espiral de horror silencioso.
James y Hilda viven en una apacible casa de la campiña inglesa. Son dos ancianos entrañables, casi caricaturescos en su rutina cotidiana. Su vida transcurre con la placidez de aquellos que han sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial. Aquellos que creen que la historia no puede repetirse con la misma crudeza. Pero la guerra llama a su puerta de la manera más absurda: a través de unos folletos gubernamentales que James recoge en el pueblo y que les indican cómo prepararse para lo que está por venir. Lo siguen todo al pie de la letra. Con una mezcla de inocencia y convicción que hace que el lector desee, con cada fibra de su ser, que la catástrofe nunca llegue. Pero la bomba cae. Y cuando lo hace, Cuando el viento sopla se convierte en un relato insoportable de observar, porque es imposible no sentir el golpe de la tragedia. La relación de James y Hilda, su ternura, su complicidad, su fe en que todo mejorará, convierten su destino en algo devastador. Al cerrar el libro, no queda esperanza, solo la certeza de que la ignorancia es la sentencia más cruel de todas.

Para no olvidar
Leer Cuando el viento sopla en 2025 es una experiencia más que inquietante. La Guerra Fría puede haber quedado atrás, pero su espectro sigue rondándonos. Las potencias mundiales exhiben su armamento, las tensiones se acumulan y la incertidumbre sobre el futuro se cierne sobre nosotros como una tormenta. En este contexto, la historia de James y Hilda deja de ser un simple relato del pasado para convertirse en una advertencia vigente. Hay libros que son necesarios, y este es uno de ellos. Debería ser lectura obligatoria en colegios y formar parte de todas las bibliotecas familiares. Porque las páginas del calendario siguen cayendo, pero la iniquidad del ser humano permanece inmutable. Cambian los nombres, cambian los pretextos, pero la amenaza nunca desaparece del todo.
Y nosotros, simples peones con un kit de supervivencia en las manos, seguimos sin aprender la lección que Briggs dejó escrita hace más de cuarenta años.Por suerte, la reedición de Blackie Books hace justicia a esta obra imprescindible. Tras décadas de ausencia en librerías, esta edición recupera la traducción original de la escritora y periodista Rosa Montero y la complementa con un magnífico prólogo de Paco Roca, un epílogo de Daniel López Valle y una esclarecedora entrevista a Raymond Briggs realizada en 2003 por Paul Gravett. Todo ello presentado en una edición exquisita, con un papel mate de alta calidad y una maquetación cuidada al detalle. Si alguna vez ha habido un momento idóneo para leer Cuando el viento sopla, es ahora. Porque su mensaje sigue siendo igual de desgarrador y necesario que el día en que fue escrito.

Ficha técnica Cuando el viento sopla

Cuando el viento sopla
Edita: Blackie Books
Editorial original: Michael Joseph Ltd
Contiene: When the wind blows
Lanzamiento: Febrero de 2024
Autor/es: Raymond Briggs
Formato: Cartoné.
Tamaño: 22 x 30 cm.
Páginas: 80 pags
Interior: Color
ISBN: 978-84-10025-10-3
Precio: 21,00€



