El Castigador de Ennis y Dillon 3, un tomo repleto de humor negro, violencia extrema y reflexiones incómodas en un tomo que no deja indiferente al lector

Un nuevo tomo, nueva serie, mismos autores
Si le preguntas a cualquier lector de cómics quién es el autor definitivo de El Castigador, probablemente la respuesta más repetida sea Garth Ennis. Y no es para menos. A lo largo de su carrera, Ennis se ha convertido en el referente para todos los que aman al personaje de Frank Castle, y su serie más famosa es, sin duda, la que publicó bajo el sello MAX de Marvel, una de las obras más aclamadas por crítica y público. Sin embargo, antes de llegar a esa versión definitiva del personaje, el guionista irlandés ya había dejado su huella en el personaje dentro del sello Marvel Knights, primero en una serie limitada de doce números que dejó una primera impresión de su visión (y que podéis encontrar en los dos [1][2] tomos previos-, y luego en la serie regular que comenzaba con este El Castigador de Ennis y Dillon 3.
Este tercer tomo sigue la línea de sus predecesores: humor extremo, personajes exagerados y mucha violencia explícita. No caigas en Nueva York, el primer arco argumental de esta serie regular ocupa los primeros cinco números de este tomo. Y es una de las entregas más caóticas y grotescas de la saga. Los dos primeros números se centran en el retorno del Ruso (con grandes implantes mamarios incluidos) y la peculiar alianza por mera casualidad que hacen Castle y Spiderman. Me niego a hacer comentarios sobre el chiste del pecho del Ruso, a quien ya conocimos anteriormente. Tras un anterior enfrentamiento en el que Frank le cortó la cabeza, ahora esa masa de músculos con un cociente intelectual en negativo es un cíborg al que le han puesto unos pechos más grandes que su cabeza. Humor marca Ennis.

Solo está mal lo que se ve
En los números centrales, Frank Castle se enfrenta a un grupo de mercenarios que se han hecho con una bomba nuclear en una isla del Pacífico Sur. Dirigidos por Kreigkopf, un ex general del ejército de los Estados Unidos que, tras cometer una serie de crímenes de guerra, fue expulsado del servicio porque sus crímenes fueron grabados y transmitidos públicamente. Ya sabéis la típica hipocresía de que el pecado solo importa si se hace público. Mató a 426 sandinistas (dos tercios de ellos con el uso urbano de agentes nerviosos no testados), ordenó un día entero de violaciones y pillaje en una aldea como recompensa a su patrulla por defenderla y usó media compañía de prisioneros iraquíes para prácticas de bayoneta.
Y aquí no pasó nada porque nada se probó; salvo cuando golpeó a un cabo de 19 años en el cuello con la culata del rifle y le dejó cuadripléjico delante de la CNN.Así que entre cafrada y cafrada, Ennis nos regala una reflexión sobre la deshumanización de los militares y la guerra en general, un tema muy recurrente en sus obras. Además, se insinúa que la propia CIA le ayudó a huir de Estados Unidos antes del consejo de guerra, como ayuda por favores pasados. No hay nada más absurdo y patético que defender el patriotismo y el honor de una nación, sobre todo en lo referente a la guerra. Por muchas películas que hayamos visto, la vida real es totalmente diferente. La sangre no es bonita, no huele bien. Solo a un auténtico psicópata le pueden interesar esos temas, y mucho más si se dedica a eso.

Violencia de género y silencio
Posteriormente, en el sexto número, titulado No caigas en Nueva York, Ennis nos presenta a un veterano de Vietnam que salvó la vida a Frank en una misión. Sin embargo, en cuestión de poco tiempo asesinó a su propia familia por los fantasmas del pasado; aunque no tiene el valor suficiente como para suicidarse, y mientras tanto, con depresión, va cobrándose unas cuantas víctimas más. El Castigador irá en su búsqueda para darle el descanso eterno que su excompañero tanto necesita. El gran problema que le veo es la romantización de la violencia de género. Nada justifica asesinar a tu mujer y a tus hijos. Repito: nada. Por muy mal que uno esté, no hay ninguna excusa posible. Y ese argumento de ”si te caes, en Nueva York no hay nadie que te pueda agarrar” no se puede aplicar en este caso. Por gente así no hay que sentir lástima.
Al final de este tomo, nos encontramos con un experimento narrativo que Marvel propuso para sus colecciones: un número mudo. El más famoso es el mítico New X-Men 121, de Grant Morrison y Frank Quitely, en el que Jean Grey y Emma Frost hacen un viaje telepático a la conciencia de Cassandra Nova para salvar a Xavier. Una joya inolvidable y una maravilla visual y narrativa que, evidentemente, en el Castigador es menos impactante. Como curiosidad, decir que quien aparece acreditado como guionista en este número es Steve Dillon, y al final del tomo podéis encontrar su guion (unas pocas líneas escritas a mano y ya está, nada que ver con todo lo que le escribió Morrison a Quitely).

Sobre la edición de El Castigador de Ennis y Dillon 3
Panini cómics edita este El Castigador de Ennis y Dillon 3 en un tomo de tapa dura sin sobrecubiertas, en el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. A modo de extras se incluyen algunas portadas y el planteamiento de Steve Dillon para la realización de su número final

Marvel Saga. El Castigador de Ennis y Dillon 3: No Caigas en Nueva York
Editorial: Panini Cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autores: Garth Ennis, Steve Dillon
Fecha de lanzamiento: 13 de junio de 2024
Idioma: Español
Páginas: 184
Tamaño: 17 x 26 cm
Contiene: Marvel Knights Punisher 1-7
Formato: Cartoné
Interior: A color
ISBN: 9788410512979
Precio: 23,00 €


