El infernal Hulk 2, la Era de los Monstruos no entiende de dioses, de hombres ni de mutantes. Phillip Kennedy Johnson baja ligeramente las revoluciones, pero sigue moviendo sus piezas con inteligencia en una continuación que amplía el apocalipsis gamma y deja el tablero preparado para algo mucho mayor.
Afrontar este El infernal Hulk 2 supone certificar que Phillip Kennedy Johnson sabe perfectamente cómo capear el aparente «frenazo» de un segundo volumen manteniendo al lector pegado a la página. El guionista abre el tomo con una quinta grapa soberbia que establece una frontera clara en dos tableros simultáneos y asimétricos. El primero de ellos nos traslada a la escala macro y existencial de una paliza divina. Hulk destroza al avatar angélico enviado por «Aquel que está encima de todo«, demostrando que su escala de amenaza roza niveles cósmicos. Y sí, que su poder está muy por encima de los hombres. Esta brutal contienda no es el clásico choque de héroes contra villanos. Es un enfrentamiento primigenio, profundo y existencial entre el bien y el mal que estremece al lector por su crudeza.
Al mismo tiempo, la narración nos desvía hacia el tablero micro de Muncie, Indiana. Pueblecito donde Bruce y Betty intentan esconderse bajo identidades falsas mientras trabajan en la fábrica Healthy Garden Vitamins. Allí, la escala de poder se reduce drásticamente. Empero el drama humano se intensifica con el terrorífico regreso zombificado del pequeño Tommy, el hijo de Nattie, reconvertido en una monstruosidad mística tras una incursión previa de Hulk. Este enfrentamiento sitúa a un Banner y una Betty completamente desprovistos de habilidades sobrehumanas frente a una madre horrorizada y un resucitado sediento de sangre. Dos batallas conceptuales que confluyen en un mismo problema. Y que hacen click definitivo en la psique de un Bruce Banner que comprende, a la fuerza, que su oscuro pasado siempre retorna para morderle en el momento más idílico.

Cuando ni los dioses ni los hombres pueden detener al monstruo
La sexta grapa eleva la apuesta bélica del Universo Marvel al mostrar una ofensiva militar sin precedentes contra la inexpugnable ciudad de Golgothia. Tétrica capital de la Era de los Monstruos alzada por el el Infernal Hulk. Una coalición de héroes despliega el veinte por ciento de la potencia militar y táctica del planeta. Coalición apoyada por la espectacular armadura Hellbuster que Tony Stark ha diseñado específicamente para contener la catástrofe gamma. El despliegue de violencia y pirotecnia de PKJ es demencial, con secuencias que alteran las placas tectónicas y desvían el curso de ríos enteros. Sin embargo, Golgothia ni se inmuta ante el castigo y los héroes muerden el polvo de forma estrepitosa. Los heroes asumen con desesperación que si no encuentran un método inmediato para ejecutar a Hulk, la humanidad se enfrentará a su extinción definitiva.
Lo verdaderamente escalofriante de este encuentro militar no reside en la espectacularidad de la derrota física. Es el absoluto desprecio psicológico que la bestia inflige a los supervivientes. Hulk decide perdonarle la vida a Tony Stark tras destrozar su tecnología. Hecho que supone una humillación mucho peor que la propia muerte al tratarlos como un simple estorbo molesto e irrelevante en lugar de una verdadera amenaza. No obstante, el guionista posiciona con sutileza una pieza crucial sobre el tablero. ¿Cómo? Con la misteriosa aparición de «June«, una adolescente cuya mochila activa al instante las alarmas del lector veterano. Bajo esa identidad falsa se esconde Charlie. El carismático personaje que PKJ hizo memorable en la etapa previa y que se perfila como la única fuerza emocional capaz de frenar al monstruo.

Charlie en las sombras: Las sutiles piezas que PKJ posiciona en el tablero
El tramo final del tomo se vuelve decididamente desconcertante al cruzar los caminos del gigante negro con los mutantes de la Casa de las Ideas en la séptima grapa. La Primogénita ejerce una poderosa atracción mística sobre todas las «anomalías» genéticas del planeta, emitiendo visiones que arrastran a los mutantes hacia Golgothia en una perturbadora versión mística que recuerda inevitablemente al Verde de DC Comics. Aunque la irrupción de Magneto, Magik, Bestia y Cíclope huele a leguas a peaje e imposición editorial para rascar ventas cruzadas, PKJ demuestra ser un perro viejo y torea la injerencia corporativa con una elegancia encomiable. El coloso barre literalmente la lona con la plana mayor mutante, utilizando de forma brillante las habilidades de Sanguijuela y secuestrando al bueno de Glob en un clímax sumamente intrigante.
En el apartado artístico, este tomo ofrece un auténtico alivio al lector gracias a un baile de dibujantes que, lejos de emborronar el conjunto, entrega una labor complementaria de primer nivel. Kev Walker rinde a una altura espectacular en las macrobatallas celestiales y los pasajes rurales de Indiana, demostrando que es un sustituto de lujo que evita que echemos de menos los lápices principales. Por su parte, Adam Gorham se encarga de plasmar el asalto militar y el conflicto mutante, respetando minuciosamente la estética sucia, espectacular y terrorífica que definió el volumen inicial. En conclusión, El infernal Hulk 2 mantiene un notable alto incontestable. La serie se cocina despacio, pero Phillip Kennedy Johnson tiene cada movimiento medido al milímetro en esta estimulante vuelta de tuerca al mito gamma.

Sobre la edición de El infernal Hulk 2
Panini Cómics edita este El infernal Hulk 2 en un volumen formato comic-book con lomo. En el interior, papel y reproducción gráfica de gran calidad. Como extras, un artículo firmado por Bruno Orive y una amplia galería de portadas variantes.

El infernal Hulk 2
Edita: Panini Cómics.
Editorial Original: Marvel Comics.
Autor/es: Phillip Kennedy Johnson, Kev Walker, Cam Smith, Matthew Wilson, Adam Gorham,
Fecha de lanzamiento: 10 sept 2026.
Idioma: Español.
Páginas: 80 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: The Infernal Hulk 5-7
Formato: Comic-Book con lomo
Interior: Color
ISSN: 977308208300100002
Precio: 8,95€



