Hablamos de El río, magistral regreso por todo lo alto de la historietista Julie Doucet tras un hiato de casi dos décadas del medio. Un intenso e hipnótico viaje al interior de la mente de la autora.

Doucet en su esencia más depurada
En El río la vista va de abajo hacia arriba, contraviniendo la lógica narrativa, siguiendo las indicaciones de la autora. Mientras a lo largo del cómic, entre sueños, memorias y recuerdos, florece con fuerza una historia de amor, doblemente trágica, por juvenil y porque intuimos su triste, y lógico, final. Más adelante, sin venir a cuento, Bauhaus y Joy Division aparece por allí. Collages musicales, cuya presencia debe luchar por un lugar entre dibujos abigarrados de animales, rostros conocidos por la autora y la omnipresente presencia del rostro de Julie Doucet. Su cara aparece en casi la totalidad de las ¿páginas? O podemos hablar de una sola. Un dibujo río que abarca la totalidad del tebeo.
Uno cuyos bordes se solapan y que no es capaz de aguantar su caudal narrativo sin desbordarse. Tal es la fuerza intensa de los recuerdos. En El Río todo parece estar ahí para ser recordado de la misma forma caótica que los pensamientos se agolpan en nuestra mente. Diálogos con cadencia fluida pero intrincada. Globos de pensamiento deslabazados, intrusivos, que aparecen por doquier sin ser convocados. Una historia, como todas las vividas en nuestra cabeza, cuya linealidad se nos escapa, falible, con lagunas, pero con una exuberancia que invade la totalidad de nuestros recuerdos. No estamos ante un tebeo normal. Es una experiencia sensitiva. Apabullante. Y sobre todo personal. ¿Porque hay algo más personal que nuestra mente y nuestra memoria?

Un regreso tan inesperado como brillante
El último trabajo de Julie Doucet, con el que vuelve al cómic después de más de veinte años, sigue siendo autobiográfico y apabullante. En él, Julie, afronta su vuelta al noveno arte, no solo como formato, sino también al mundillo y sobre todo a su pasado como dibujante. Ahí está su decisión de dedicarse a dibujar Dirty Plotte mientras cobraba el subsidio. Sus anhelos juveniles, relaciones amorosas y el sentimiento de conversar, y conectar, con el mundo a través de una estafeta de correos. No se dibuja como era en aquella época. Su rostro es el actual. Pelo corto y aún desaliñado, con gafas. Todo como en sus tebeos anteriores. Pero distinto. Muy distinto.
Ahora no expone su vida al instante, ahora es, todo, una rememorización. Y como tal, confusa y matizada por su yo presente. Más viejo, más cansado. El Río, pese a la promesa de la autora en los noventa de no volver a dibujarse, solo podía ser contado como un cómic de Julie Doucet. Su guion, dentro de lo razonablemente fiel a lo que es su memoria, se desliza a través de un compendio de páginas sin viñetas. Como en la propia mente no hay lugar para el silencio, aquí tampoco hay lugar para el vacío. Todo está cubierto de dibujos. Y a través de ellos va surgiendo una historia “principal” que va ocupando, invadiendo, la cabeza de su autora.

Solo es emmoria
La intensa y dolorosa relación con el “soldado”, un joven francés con el que intercambia cartas apasionadas. Una comunicación epistolar, tóxica e intensa, que mutará desde la pasión al trauma emocional y que pone nombre al título original del cómic: Time Zone J. En la jerga del ejército, la Tierra está dividida en 25 zonas horarias, cada una representada por una letra. Solo la J no se usa. A medida que avanza la situación, que se pasa del deslumbramiento a la indiferencia, Julie Doucet se hace cada vez más y más presente. Como si su mera presencia, hiciera, ahora, justicia a la desaparición de su voluntad en la vida del soldado. Confiando en que contar su punto de vista.
Silenciado por causa de un amor tóxico, de voz y ponga a todas las mujeres en primer plano. Que esa zona de tiempo J sea el interior de todas y cada una de las mujeres. Y que solo ellas sean sus dueñas y puedan usarlo. Si en sus obras anteriores exploraba el presente con desvergüenza para exponer su vivencias personales, aquí se trata de sus recuerdos. Y de una pasión. Un hombre al que amó a distancia. Que le incomodó en las distancias cortas. Con el que compartió sangre, sudor y fluidos. Pero también un hombre al cual tuvo miedo y del que perdió todo contacto. Y como buen drama terminó. Se consumió y no volvió a ser parte de su vida. Solo es memoria.

Sobre la edición de El río
Fulgencio Pimentel edita El río en un volumen de cartoné sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. No contiene extras.

El río
Edita: Fulgencio Pimentel
Lanzamiento: Mayo 2024
Editorial original: Drawn and Quarterly
Contiene: Time zone J
Autor/es: Julie Doucet
Formato: Cartoné
Tamaño: 13,4⨉20,8 cm
Páginas: 144 páginas
Interior: Blanco y Negro
ISBN: 978-84-19737-33-5
Precio: 23,00€


