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Gil Pupila 1960-1963

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Hablamos del tomo Gil Pupila 1960-1963 Gil Pupila, el detective que definió al noir francés en el noveno arte regresa con cuatro casos que son pura maravilla. Un integral de los que hacen historia y reivindican al personaje como se merece.

En el podio imaginario de la BD clásica, hay dos nombres que nadie discute: Hergé y Franquin. Pero, como decía la revista Dossiers de la Bande Dessinée, había un tercer hombre. Maurice Tillieux. Sin la limpieza cristalina de uno ni el vértigo expresivo del otro, Tillieux inventó una tercera vía: más sucia, más urbana, más pegada al asfalto que al gag. Lo suyo iba de bajos fondos, persecuciones embarradas, pólvora y whisky, pero con humor Marcinellesco y personajes reconocibles. Y en Gil Pupila, con un pie en el polar y otro en la comedia, dio con una fórmula única que en tomo este Gil Pupila 1960-1963 alcanza su madurez: tres aventuras tan distintas como disfrutables —falsos espectros, espionaje industrial, robos— y una más flojita que, aun así, suma. No hay gran evolución tonal ni gráfica, no hace falta: la fórmula funciona. Lo que hay es talento, ritmo y carisma. Tillieux busca que no sueltes el álbum hasta el final y lo logra.

Adicionamlemente este volumen contiene con una joya inesperada: Corrusco, personaje –no tan– secundario de la serie, entrevista al propio Tillieux y le exige que le cuente su historia. Un juego de espejos, autor e invención frente a frente, tan delicioso como moderno. Pura metanarrativa avant la lettre. Y lo más genial… funciona. Tillieux se retrata sin solemnidad, y convierte esa escena de prólogo en un marco perfecto para arrancar la saga. Lo que sigue es la historia de cómo Corrusco conoció a Libélula, y aunque se nota que es una precuela hecha años después, se siente orgánica, ágil y bien medida. No es la aventura más espectacular, pero sí la más entrañable. Con ella arranca un libro que lo tiene todo: humor, misterio, acción y ternura. El equilibrio justo, marca de la casa. Porque si algo sabía Tillieux, era combinar tensión y ligereza sin que se notaran las costuras. Y ahora desgranemos —como merece— estos cuatro álbumes.

Gil Pupila 1960-1963

El infierno de xique-xique

Gil Pupila 1960-1963

Gil Pupila es contratado para rescatar a un físico secuestrado en la dictadura de Massacara, inventor de un rifle sónico capaz de derribar ejércitos, pero el plan de rescate se tuerce desde el primer momento.

Quizás el álbum más flojo de este integral y de la primera etapa de la serie. No es malo: mantiene tensión y una trama interesante, pero da la sensación de que ya hemos vivido algo muy similar. Aquí el noir se diluye en una aventura genérica y la narrativa resulta algo más pesada de leer. Su atmósfera es menos “Gil Pupila” que de costumbre, y aunque la nota general es notable, le falta ese pulso oscuro y sardónico que Tillieux bordaría más adelante. En lo gráfico no hay peros: el trazo es nítido y el dinamismo, impecable. Este traspiés no se repite en los tres álbumes siguientes, como veremos a continuación.

El secreto de la cripta

Gil Pupila 1960-1963

Gil Pupila acude a un pueblo casi abandonado de Normandía para investigar supuestas apariciones fantasmales que el alcalde buscaba promocionar como reclamo turístico. Sin embargo, algo más turbio se esconde detrás, algo que nadie imaginaba y pondrá la vida de Pupila y compañía en grave peligro.

Lo que empieza como un inocente caso de falsos fantasmas crece hasta convertirse en un crescendo narrativo y gráfico sensacional. Tillieux mezcla lo naíf con el noir más gótico, logrando que la ambientación oscura y la atmósfera de misterio encajen sin chirriar. Una premisa infantil en manos de otro artista habría naufragado; aquí adquiere formato de pequeño clásico. El autor demuestra su talento para recrear entornos creíbles y vibrantes, y sus diálogos afilados mantienen al lector en vilo. No es el álbum más “Gil Pupila”, pero sí uno de los más memorables: ejemplifica la magia de Tillieux al reinventar el polar con una ligereza envidiable.

Festival sobre cuatro ruedas

Una ola de robos de un mismo modelo de furgones asola París, mientras, Gil Pupila recibe una carta de amenaza destinada a otra persona, cuando vaya a avisar al legítimo destinatario, se pondrá también en el punto de mira.

Aquí Tillieux lo borda: tras el arranque algo menos inspirado, el álbum remonta de forma espectacular. Fusiona dos casos en una macrotrama emocionante que explota el puro noir con mayúsculas. Cada plancha rezuma suspense y humor a partes iguales, y el guion juega constantemente con el lector, dejándolo un paso atrás. Es la lección de maestría más clara del integral: gráficamente impecable, narrativamente portentoso. Se siente moderno incluso seis décadas después de su publicación, el ejemplo perfecto de por qué Gil Pupila y su autor están en los anales de la BD.

Las tres manchas

Unas valiosas fotografías aéreas desaparecen, y tanto el inspector Corrusco como Gil Pupila y Libélula deben descubrir quién las robó. Esas imágenes valen más que dos vidas y es algo que Pupila aprenderá por las malas.

Tillieux ejecuta un triple salto mortal: el espóiler implícito en el título no resta ni un ápice de sorpresa y tensión. Villanos carismáticos, giros constantes y un ritmo implacable definen este álbum, el más adulto y duro del tomo. El tono “polar” puro y duro regresa con diálogos magistrales y un realismo que hace sentir al lector dentro de la trama. El dibujo es tan cinematográfico que parece un noir en celuloide. Mil veces imitado, nunca igualado: Tillieux convierte lo complejo en sencillo con una pericia autoral que cierra el integral por todo lo alto.

Sobre la edición de Gil Pupila 1960-1963

Dolmen Editorial publica este Gil Pupila 1960-1963 en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel –mate, lo cual se agradece en este tipo de integrales– y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras una docena de páginas con bocetos, articulos, ilustraciones del Journal de Spirou de la época y la comentaba al inicio de la reseña historia de cómo Corrusco conocío —y, ejem… encarceló— a Libélula. Una delicia y un broche de oro para el tomo.

GIL PUPILA 1960-1963
Edita
: Dolmen Editorial
Lanzamiento: 6 febrero 2025
Editorial original: Dupuis
Contiene: L’enfer de Xique-Xique, Surboum pour 4 roues, Les moines rouges, Les 3 taches
Autor: Maurice Tillieux
Formato: Tapa dura
Tamaño: 21×28 cm.
Páginas: 224 pags.
Interior: Color
ISBN: 978-84-10390-32-4
Precio: 37,95€

Gil Pupila 1960-1963
SOBRESALIENTE
Segundo integral de Gil Pupila recopila cuatro álbumes que mezclan humor negro, noir clásico y sátira con una frescura que no caduca. Tillieux demuestra por qué es uno de los grandes del cómic europeo. Aunque arranca algo flojo, el tomo remonta y entrega varias joyas narrativas. Puro BD noir y puro Tillieux en su apogeo.
PROS
Tillieux en plena forma: guiones con ritmo y chispa, ya tiene el tono de la serie, y a cada página afila y perfeciona la fórmula.
El dibujo clásico, ágil y expresivo sigue funcionando como un reloj. No es hijo artistico de Herge ni clon de Franquin, es un hombre de une stilo propio y genial.
La edición de Dolmen, cuidada y recuperando un clásico siempre reivindicable y genial.
CONTRAS
“El infierno de Xique-Xique” flojea respecto al resto, flojea, ojo, no afea ni resta, no es mala historia, solo desentona en forma y fondo de los demas albumes de esta primera etapa
90
SOBRESALIENTE
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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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