Hablamos de La desaparición de Josef Mengele, traslación a comic de la novela homónima a manos de Olivier Guez, Matz y Jörg Mailliet

Personajes que quizas merecian el olvido
Antes de hablar de este La desaparición de Josef Mengele un poco de contexto. Hay obras que llegan a su premisa viajando sobre una ola favorable. Después del apabullante éxito de público y crítica de Las Benévolas de Jonathan Littell –ganadora del Goncourt en el año 2006– se perdió el miedo literario de contar una historia desde el punto de vista de un protagonista nazi. Aunque en esa obra su protagonista Maximilian Aue era un personaje ficticio, todos los hechos que lo rodeaban no. Desde entonces, la mezcla fractal de literatura cimentada sobre hechos reales o protagonizada por figuras relevantes de ese período del siglo XX ha vivido un boom en Francia.
Teniendo ejemplos tan variados como La Orden del Día de Éric Vuillard, ambientada en los albores del nazismo. La Columna de Adrien Bosc, donde se narra la presencia de la filósofa francesa Simone Weil en la Columna Durruti o el libro cuya adaptación nos ocupa, La Desaparición de Josef Mengele de Olivier Guez. Poseedor de una extraña aura pop mitificada por Hollywood con películas como Los Niños del Brasil, Josef Mengele fue un doctor mediocre, famoso solo por su participación como jefe médico en el abominable campo de exterminio de Auschwitz.

Marisol Mengele Rumbo a Río Buenos Aires
Su constante presencia en las rampas de selección de Auschwitz y su conocida obsesión por realizar crueles y letales experimentos humanos, principalmente con personas aquejadas de acondroplasia y con gemelos, le valieron para ser conocido con el sobrenombre del “ángel de la muerte”. Debido a su extrema petulancia se negó a tatuarse su grupo sanguíneo en la piel, como era costumbre en los altos cargos de las SS, y gracias a ello pudo escapar con vida sin ser detenido al final de la Segunda Guerra Mundial.
En La Desaparición de Josef Mengele, lejos de utilizar su experiencia como torturador para construir un reconstrucción dramática de lo terriblemente injusto que fue su huida, los autores se centran en las varias vicisitudes que supuso su clandestinidad. Al exponer la ingeniería secreta de su estancia en Buenos Aires, y posterior huida a Brasil, se construye un tebeo un tanto extraño y desconcertante: un ejercicio de suspense sobre un personaje sobre el que no puede caber ni el más mínimo momento de empatía. Así la exposición cristalina de sus años argentinos, contada de manera aséptica funciona de mala manera.

Una ambigüedad manifiestamente molesta
Al igual que reflejar su total impunidad bajo el régimen de Perón nunca logra su propósito prostero. El de indignar al lector. Acaso solo su incomodidad. Ver desfilar una sucesión de escenas donde la frustración de Mengele se contrapone con viñetas tomando copas en una piscina cuyo fondo es una gran esvástica, solo logra sembrar desconcierto en los motivos del tebeo. Uno no sabe cual es el punto último del cómic. ¿Representar solo su huida sin juicios morales o que nos identifiquemos con su punto de vista? Despojado de emoción el tebeo fracasa también en el retrato de un personaje aterrador.
Sin ir más lejos, representar a la pareja de exiliados húngaros que le cobijan en su última etapa en Brasil como personajes ávidos de dinero y sin ningún tipo de honor únicamente lleva a la confusión. Una sensación agravada por la creciente paranoia de Mengele. Paranoia en la que uno no acaba de saber que quieren representar los autores: empatía por el fugado o presentar su situación como un justificado infierno en vida. Tal es el riesgo de no haber resuelto bien el punto de vista que intentan solventar el problema de dos maneras. Primero con una entrevista entre Josef y su hijo –que creció creyendo que en realidad era su tío– donde muestran, por fin, de manera un poco obscena la maldad y falta de arrepentimiento de Mengele.

Ante el mal absoluto no cabe la tibieza
Y en segundo lugar, con una coda donde testimonios de supervivientes de Auschwitz relatan las atrocidades sufridas por el “ángel de la muerte” y mostrando las repercusiones sociales del apoyo familiar al infame huido. Añadidos que se perciben como un ridículo subrayado sobre la infamia de Josef Mengele. Además de innecesarios, si se hubiera narrado mejor la historia. En el aspecto gráfico la labor de Jörg Mailliet recuerda mucho a Hugo Pratt y Jorge Zentner. Dos titanes del tebeo de aventuras.
Bien apoyado por la colorista Sandra Desmazières, que utiliza una paleta ocre para las escenas actuales y otra de grises para lis flashback de la guerra, Mailliet con su estilo meticuloso eleva considerablemente el tebeo y su labor de documentación y su narrativa se antojan perfectas para el cómic. En definitiva un tebeo extraño y desconcertante, que tiene un factura impecable, que se siente como una fiel adaptación, pero que yerra en su indefinición. No se puede ser equidistante cuando uno está hablando del Mal Absoluto.

Sobre la edición de La desaparición de Josef Mengele
Planeta cómic edita La desaparición de Josef Mengele en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras contiene un breve prólogo de Olivier Guez.

La desaparición de Josef Mengele
Edita: Planeta cómic
Lanzamiento: 20 mar 2024
Editorial original: Les Arènes BD
Material original: La disparition de Josef Mengele
Autor/es: Olivier Guez, Matz, Jörg Mailliet
Formato: Tapa dura sin s/cub. (cartoné)
Tamaño: 18.3 x 25.5 cm
Páginas: 200 pags
Interior: Color
ISBN: 978-84-1161-115-2
Precio: 25,00 €


