La hija de Vercingétorix – Reseña cómic

Sale a la venta La hija de Vercingétorix, un álbum que viene con el firme propósito de darle un impulso a la serie renovando aires en el poblado irreductible.

La hija de Vercingétorix
La hija de Vercingétorix

La hija de Vercingétorix, la revolución adolescente –y fallida– en la serie.

Durante muchos años la pequeña Galia demostró un talento innegable. Creada por Albert Udenzo y René Goscinny este dueto compartió con Panoramix, el viejo druida que une la aldea y establece sus reglas, una fuente de sabiduría mágica. Conviertieron a estos personajes en un referente del noveno arte. Y a la pequeña e irreductible aldea gala en un icono atemporal de la BD. Esta sobrevivió a los ataques de los romanos durante décadas. Pero. ¿Podrán sobrevivir Asterix y Obelix al relevo generacional y al cambio de autores? Por Tutatis, todo apunta a que no.

«Estamos en el año 50 a.C. Toda la Galia está ocupada por los Romanos… ¿Toda? ¡No! Porque un pequeño pueblo de irreductibles galos todavía resiste al invasor.» Jean-Yves Ferri y Didier Conrad dan un impulso a toda una leyenda del noveno arte. Galos, Romanos, Godos, Egipcios… sin olvidar a los Piratas. Y firman a cuatro manos el 38º álbum de la colección agregando un humor más moderno y cercano a nuestra sociedad actual. Por primera vez el personaje principal es una mujer, algo insólito para el mundo de Asterix. Esta es la cuarta aventura del tándem que se hizo cargo de la serie en 2013, respetando de manera circunspecta y cada vez más relajada tal compromiso. Con la intención de englobar la continuidad camuflada en distintos periodos, asimismo usando lápices más actuales con el beneplácito de Gosciny. 


«Sabemos que a algunos les gustará y a otros no, y tomaremos en cuenta todos los comentarios para que el próximo volumen sea aún mejor»

DIDIER CONRAD en declaraciones sobre La hija de Vercingétorix

La hija de Vercingétorix
Protagonistas adolescentes de La hija de Vercingétorix

Un álbum continuista que arriesga lo justo

Los dibujos de Didier Conrad son totalmente deudores de los de Uderzo. Consigue lo imposible haciendo que no echemos de menos el legendario dibujante galo. En esta, su cuarta incursión en la serie, ha conseguido hacerse con el particular grafismo de los irreductibles galos. Algo loable sabiendo que durante toda su -larga- carrera había seguido una linea mas cercana a la escuela de Marcinelle que al trazo refinado y detallista de Uderzo. Sin duda respeta los códigos gráficos y enmarca su estilo vivo y también limpio. La composición de la página y los colores no se discuten, proyectan una luz heredada que muestra los estados de ánimo y las emociones a la perfección, ponderando por supuesto el mito.

La falta de lucha, la acción trepidante nos muestran un Astérix y Obélix muy independientes del pueblo. Prácticamente unos secundarios de lujo en una trama que les es ajena. Este protagonismo perdido recae en Sélfix, hijo del herrero y Blinix, el hijo del pescadero quienes deciden tomar un camino distinto a sus padres. En realidad, este álbum nos muestra una adolescencia encarnada y rebelión. Creando una disonancia con los personajes originales en la discreta referencia a la homoparentalidad. Se nota en el álbum que tiene un ritmo menos frenético, más distendido y actual. Signo característico de la narrativa descomprimida que impera en el noveno arte desde comienzos de siglo. Y quizás por querer abordar tanto, se queda en prácticamente nada a la hora de hacer un balance final.

La hija de Vercingétorix
Vinetas interiores.

Una aventura repleta de personajes secundarios e insulsos en busca de Adrenalina.

Muchos personajes salen de la nada en un pueblo fértil de figuras. El viejo Agecanonix con pasado militar, Letitbix, Dopamine, Strictosensus, Adictoserix, piratas… esforzándose por “hacer crecer” el mito, respetando sus fundamentos. Sobre todos destaca una joven de carácter fuerte haciendo honor a su nombre, Adrenalina. Brazos cruzados, casi anarquistas y rostro pecoso. Con un lema muy particular “Resiste y se libre”. Sin encarnar el feminismo, sino una individualidad restringida por las etiquetas de la sociedad. Revela una brecha generacional mostrando figuras paternas masculinas y un lenguaje reinventado. Y preparando la colección para la generación Milenial, grandes consumidores de cultura popular pero desconectados de las series fundacionales del noveno arte. Y por desgracia, se queda entre dos aguas.

Este La hija de Vercingétorix es un álbum que anuncia una convocatoria al descuido del que dio origen el Astérix de los años 60, 70 y 80. Un cambio de imagen resucitado a través de las nuevas generaciones que podrían haberse beneficiado de un humor más efectivo. Los guiños a los lectores adolescentes son numerosos, es verdad. Pero el álbum también aborda referencias a sus mayores con el hippie Letitbix, y un pirata que parece un cantante y que los menores de 20 años tendrán difícil reconocer. Esto produce que el foco de atención se divida muy rápido y quizás demasiadas veces dando una sensación de no tener muy claro como orientar la trama. Algo que en los guiones de Gosciny, por la universalidad de su mensaje y accesibilidad, nunca sucedió. Enésimo fallo, y quizás el mas grave, de esta historia.

La hija de Vercingétorix
La hija de Vercingétorix

LA HIJA DE VERCINGETORIX
Edita: Salvat
Formato: Tapa dura sin sobrecubiertas
Páginas: 48 a color
ISBN: 978-8469626214
Precio: 9,95 en Amazon -un 5% de descuento para lectores de La Comicteca-

La hija de Vercingétorix

NUESTRA NOTA - 50%

50%

Malus

Una poción a veces carente de magia. Traída por adolescentes. Un cambio de imagen resucitado a través de las nuevas generaciones que podrían haberse beneficiado de un humor más efectivo. Oportunidad perdida para unos galos cada vez menos irreductibles al empuje del mundo moderno.

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