Hablamos de Los Defensores de Al Ewing y Javier Rodríguez, un viaje que explora los cimientos mismos del cosmos marvelita con un guion tan ambicioso como apasionante y un arte que convierte cada página en una experiencia única.
En Marvel Comics #1000—el cual recoge la mayor parte de este Los Defensores de Al Ewing y Javier Rodríguez—el guionista recuperó al Merodeador Enmascarado, un personaje que, aunque servía como eje central de aquella trama, terminaría siendo el protagonista de un inesperado (pero siempre bien recibido) retorno de Los Defensores. Un regreso que contaba con Ewing en los guiones y el genial Javier Rodríguez en los lápices. Esta nueva formación del grupo estaría compuesta por El Dr. Extraño, el enigmático Saqueador Enmascarado, Estela Plateada (al menos por un rato), Arpia, Nube y Taaia. Juntos, emprenden un viaje como pocos en la Casa de las Ideas: a través de los cosmos marvelitas para intentar salvar la integridad del multiverso, amenazada por el desquiciado Carlo Zota.
Esta huida hacia delante —o hacia atrás, si nos fijamos en el guion— desbordaba epicidad, acción frenética y un trasfondo que combinaba lo cósmico y metafísico de Marvel en una miniserie impecable. No solo recuperaba la esencia del no-grupo más querido de la editorial, sino que ofrecía un viaje inolvidable para el lector. Cada personaje tiene su momento de gloria, nada es predecible y la genialidad— tanto gráfica como narrativa— desborda cada página. Es imposible no caer rendido ante una propuesta tan fresca. Ewing, en estado salvaje, sin dejar que su fuerza creativa se descontrolase. Javier Rodríguez, deslumbrando en cada viñeta. Y una miniserie que, nada más finalizar, anunciaba una esperada segunda temporada. Pero no como todos imaginaban. ¿Algo negativo? No, ni mucho menos.

And Now for Something Completely Different
Defenders Beyond supo jugar sus cartas con inteligencia. Aunque técnicamente es una secuela de la anterior miniserie, optó por renovar por completo su plantel de protagonistas. Esta vez contábamos con El Todopoderoso, Loki, La Maravilla Azul, América Chávez, Taaia —quien repetía, aunque en circunstancias distintas— y Tigra. Ewing continuó explorando los cosmos marvelitas que había presentado en la primera entrega, pero aquí elevó la apuesta: más conceptual—si cabe—más arriesgada en su ejecución y con un grado de metareferencialidad aún mayor. En el proceso, sacrificaba parte del espíritu aventurero a favor de un tono más reflexivo y solemne. Y si bien la historia mantiene su fuerza y tensión de principio a fin, esta no es solo una historia de aventuras al uso; es también un homenaje al arte de contar historias.
Personalmente, este enfoque me encanta. En ningún momento se siente como una miniserie sacada a toda prisa —pocos meses después de su predecesora— para exprimir su éxito repitiendo la misma fórmula. Ewing arriesga, se reinventa, rompe la banca y vuelve a ganarse al público. Y, de fondo, sigue latiendo el alma de Los Defensores, tanto dentro como fuera del escenario narrativo. Para Ewing, al elegir desde cero una nueva alineación; para nosotros, al encariñarnos con esta formación inesperada casi de inmediato. ¿La trama? Lo esperado: salvar el multiverso. Pero con Ewing, nunca se trata del qué, sino del cómo. Y os aseguro que cuanto menos sepáis antes de leer esta historia, mejor. Y bueno, ahora toca hablar del otro pilar fundamental del tomo: Javier Rodríguez.

Javier Rodríguez, dando forma a lo indefinible
Si algo ha quedado claro en mis reseñas anteriores sobre el trabajo de Javier Rodríguez, es mi postura sobre la genialidad del dibujante. Y con cada nueva obra que he DISFRUTADO —sí, en mayúsculas, porque no cabe otra palabra—, esa certeza no ha hecho más que reforzarse. Cada página de estas dos miniseries contiene tal cantidad de conceptos brillantes reunidos, tal cantidad de imaginación visual y sentido de la maravilla aglutinados que llega a abrumar. Donde otros artistas logran un par de aciertos por grapa, Rodríguez consigue brindarnos varios en cada viñeta. No cabe duda de que es uno de los mejores dibujantes del medio en la actualidad, pero bajo el guion de Al Ewing, su talento alcanza un nivel aún —y era difícil superarse— más deslumbrante.
Tras releer el tomo —hice un par de lecturas para este análisis—, me cuesta imaginar a otro artista capaz de plasmar con tanta precisión lo que Ewing tenía en mente. Lo que en otras manos podría haberse convertido en un caos ininteligible o, en el mejor de los casos, en un aprobado justo, en las de Rodríguez se transforma en una lección magistral de narrativa visual. Su talento convierte lo increíblemente complejo en algo que fluye con naturalidad, haciendo que incluso las ideas más enrevesadas de Ewing —y son muchas— resulten claras e intuitivas. De hecho, su arte tiene tal potencia que las páginas funcionarían incluso sin texto. Un auténtico tour de force visual que no deja de sorprender en cada página.

Una creatividad desbocada
La capacidad creativa de Rodríguez es un espectáculo en sí misma. No solo rediseña con maestría a personajes clásicos, sino que da vida a una auténtica legión de nuevas creaciones con una facilidad pasmosa. Y no se limita a retratar el Universo 616 con precisión quirúrgica, sino que se lanza a imaginar desde cero múltiples cosmos marvelitas, cada uno con su propia identidad y reglas bien definidas. Esto brilla especialmente en la primera miniserie —por su naturaleza de salto entre universos—, aunque en la segunda, pese a seguir explorando nuevos escenarios, el enfoque narrativo toma otros derroteros. Sea como sea, su imaginación no conoce límites ni se encasilla en fórmulas recicladas.
Sus composiciones de página son totalmente rompedoras. Se alejan de la narrativa clásica y apuestan por un impacto visual que nunca es gratuito. Eso sí, siempre está al servicio de la historia y del guion. Rodríguez es un todoterreno: domina la creación de personajes, el worldbuilding, la intimidad de las escenas donde captura con una naturalidad asombrosa los estados de ánimo, y la grandiosidad de las secuencias más frenéticas —y multiversales— y llenas de acción. Brilla en cada aspecto. Y, por más que lo intenté, no encuentro un solo “pero”. Esto es un sobresaliente absoluto, más que merecido. ¿Qué más puedo decir? Es lo que hay. Y si echáis un ojo a las imágenes que acompañan la reseña, entenderéis exactamente de qué hablo.

Los Defensores by Ewing y Rodríguez = Todo bien
En conclusión, este tomo es un auténtico despliegue de creatividad donde Ewing se suelta la melena —como es habitual— y lleva a Los Defensores al terreno del Marvel más cósmico y metafísico. Quizás sea algo más denso que otras de sus obras, pero encaja perfectamente con la naturaleza del equipo: el no-grupo más caótico y versátil de la Casa de las Ideas, donde prácticamente todo tiene cabida. Y eso juega a favor del cómic. A menudo, cuando Ewing trabaja con tótems como Thor, Hulk o incluso Veneno, su talento parece ir en relación inversa a la libertad creativa que le permite la editorial. Aquí, en cambio, se nota que ha tenido carta blanca, y el resultado, visto en conjunto, es más que notable.
La primera miniserie de las dos que recopila el tomo juega mejor el factor sorpresa, pero ambas— pese a requerir cierto compromiso por parte del lector debido a su densidad— mantienen un nivel altísimo de principio a fin. Los Defensores siempre han tenido esa esencia de “yo no quería estar aquí, pero ya que estamos, vamos a darlo todo”, y Ewing la recicla para una nueva generación con una avalancha de high concepts impresionantes en cada grapa. Si a eso le sumamos un Javier Rodríguez en su prime, el resultado no puede fallar. Este tomo no solo es un regalo para los fans del legendario no-grupo, sino también la oportunidad de disfrutar de una de las mejores obras de dos de los mejores artistas del momento. Así de sencillo.

Sobre la edición de Los Defensores de Al Ewing y Javier Rodríguez
Panini cómics edita Los Defensores de Al Ewing y Javier Rodríguez en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras, abre el tomo un artículo introductorio de Lidia Castillo, galería de portadas originales –y alternativas– de las ediciones USA y un simpático “quién es quién” de las versiones arquetípicas de héroes y villanos de Marvel aparecidas en el #4 de la primera miniserie de los defensores. Asimismo, incluye lecturas adicionales recomendadas y una entrevista a Javier Rodríguez a manos de Lidia Castillo.

Marvel Deluxe. Los Defensores de Al Ewing y Javier Rodríguez
La colección completa
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Marvel Comics
Autor/es: Al Ewing, Javier Rodríguez, Steve Epting, Patch Zirter, Leonardo Romero, Joshua Cassara, Ron Garney, Leonard Kirk, Phil Noto, Gabriel Hardman, Cory Smith, Chris Weston, Eduardo Risso, Cafu, Klaus Janson, Joe Bennet, George Pérez, Carlos Pacheco, Daniel Acuña, Jesús Saiz, Christian Ward, Mike Deodato Jr., Paul Azaceta, Aco, Jordie Bellaire, Rain Beredo, Richard Isanove, Matthew Wilson, Laura Martin, Paul Mounts, Marcio Menyz, Tamra Bonvillain, Álvaro López, Ruy José, Rafael Fonteriz
Traducción: Uriel López, Raúl Sastre
Rotulación: Marina Ariza, Norma Cuadrat, Gasp!
Fecha de lanzamiento: 28 nov. 2024.
Idioma: Español.
Páginas: 272 pags.
Tamaño: 17X26 cm.
Contiene: Defenders 1-5, Defenders: Beyond 1-5 y material de Marvel Comics 1000
Formato: Cartoné.
Interior: Color.
ISBN: 9788410515710
Precio: 33,00€



