Hablamos del tomo Nemesis Rogues’ Gallery: el regreso más sangriento y calculado del Millarverso a manos de un desatado Mark Millar y Valerio Giangiordano
Reseñamos Nemesis Rogues’ Gallery, un regreso que nadie esperaba tan pronto tras la brutal paliza sufrida en Big Game. Matthew Anderson, alias Nemesis, quedó paralizado de cuello para abajo, prometiendo que en seis meses estaría caminando y en un año habría recuperado su fortuna y su fuerza para arrasar el mundo. Declaraciones que parecían fanfarronadas imposibles… hasta que recordamos que hablamos del villano más retorcido que Mark Millar ha concebido. La historia arranca con Nemesis postrado en una cama de hospital, medio año después de la caída de “La Fraternidad”, organización que gobernaba el mundo en la sombra. Lo que sigue es una espectacular fuga y un regreso al templo de Hanpa para recuperar movilidad. Posteriormente, reclutará a Pedro Hernández, un joven psicópata al que bautiza como “Novato”, para convertirlo en su cómplice y ejecutar un plan de venganza devastador.
El vínculo maestro-discípulo entre Nemesis y Novato se cimenta en un objetivo único: “venganza, pura y simple venganza”. Millar plantea un entrenamiento que combina sadismo y estrategia, preparando a su aprendiz para una campaña de asesinatos contra multimillonarios y corruptos. Entre los objetivos, la trama incluye una visita a la isla de Epstein, reinterpretada en clave Millar: lujo, depravación y muerte. La misión, sin embargo, no transcurre sin obstáculos. Un grupo de padres, cuyas vidas fueron destrozadas por Nemesis, les sigue de cerca, decidido a matarlo. Este doble hilo narrativo aporta tensión constante, equilibrando los excesos de violencia con la amenaza de una venganza personal contra el villano. La obra evita el simple “mata—mata” gracias a la capacidad de Millar de dosificar la acción, presentar giros rápidos y dejar claro que, aunque hay carnicería, también reflexión y un fino sentido del espectáculo que mantiene al lector pegado a cada página.

Guess who’s back, back again? Nemesis’s back, tell a friend
La violencia aquí es menos gratuita de lo que podría parecer. Millar utiliza la ultraviolencia como catalizador para su crítica social. El cómic señala sin piedad la corrupción institucional, el abuso de poder y cómo los multimillonarios manipulan las reglas a su favor. Es un retrato incómodo, disfrazado de entretenimiento extremo. Aquí no hay discursos morales, pero sí una denuncia soterrada: quienes viven por encima de la ley también sangran, y a veces muy literalmente. En lugar de caer en el panfleto, Millar mezcla lo grotesco con lo relevante, logrando que el lector se ría, se incomode y reflexione. Esta serie es, por tanto, más que un catálogo de muertes espectaculares: es una sátira feroz de la élite y sus miserias, con un guion que fluye directo al grano y mantiene la intensidad de principio a fin. Y cuando la violencia llega, impacta por la contundencia con que está construida.
En el apartado gráfico, Valerio Giangiordano toma el relevo de MacNiven y Jorge Jiménez, dos artistas que dejaron huella en el personaje. Su estilo es distinto: trazo oscuro, detallado y con un toque sucio que aporta un realismo seco a la violencia. No busca la espectacularidad hollywoodiense de sus predecesores, sino una crudeza más cercana a Darick Robertson, donde cada mordisco o herida se siente. La sangre fluye, pero no en torrentes: cada gota importa y parece salpicar al lector. Giangiordano se luce en la composición de página, arriesgada y moderna, resolviendo con acierto tanto las escenas de acción como los silencios tensos. Su dominio de entornos urbanos e interiores refuerza el tono sombrío de la historia. A su lado, Lee Loughridge brilla en el color, adaptando paletas oscuras que encajan como un guante y potencian el aire opresivo que la trama demanda.

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Ahora es personal mundial
Las escenas más icónicas del cómic —desde las ejecuciones calculadas hasta los montajes de entrenamiento de Novato— están planteadas con un ritmo impecable. Millar sabe cuándo dejar respirar la historia y cuándo apretar el acelerador. El dibujo de Giangiordano, combinado con el color de Loughridge, convierte cada golpe, disparo o estallido en una viñeta memorable. No es solo violencia: es coreografía, encuadre y planificación visual al servicio de la narración. Las secuencias en la isla de Epstein destacan por su diseño decadente, mientras que las persecuciones urbanas transmiten un caos controlado que encaja perfectamente con la personalidad calculadora de Nemesis. Este equilibrio entre brutalidad y puesta en escena dota a Rogues’ Gallery de una identidad visual propia dentro del Millarverso, diferenciándola de entregas anteriores y haciendo que, pese a los inevitables paralelismos, se sienta como un capítulo nuevo y autónomo.
Podría pensarse que esta miniserie existe solo para preparar el terreno a lo que viene después, pero Rogues’ Gallery se sostiene por sí sola. Dentro del contexto de Big Game, Reloaded y la inminente Nemesis Forever, cumple una función narrativa clave: reposicionar a Nemesis como una amenaza de primer nivel. Ya no es solo un psicópata con un plan: es un estratega que apunta a la dominación mundial. El vacío de poder en el lado oscuro del Millarverso se convierte en un tablero donde Nemesis mueve sus piezas con precisión milimétrica. Lo que aquí comienza como una venganza personal pronto adquiere escala global. Y lo mejor es que Millar no pierde el pulso en ningún momento: el tono se mantiene consistente y el clímax deja claro que esto no es un mero interludio, sino el renacer definitivo del personaje, más calculador y letal que nunca.

Entre clímax sangriento y sátira social
El Nemesis que encontramos aquí es distinto al que vimos en entregas previas. Más paciente, menos impulsivo, pero igual de despiadado. La introducción de Novato como contrapunto añade capas de interés: no es un simple esbirro, sino un reflejo joven del propio Nemesis, con sus mismos impulsos pero sin la experiencia. Esto permite a Millar explorar dinámicas maestro—discípulo con tintes perversos, donde la formación implica tanto manipulación psicológica como violencia extrema. Al mismo tiempo, la amenaza de los padres vengativos humaniza a las víctimas y refuerza la sensación de que Nemesis, por invulnerable que parezca, no es intocable. Este juego de fuerzas opuestas —venganza personal contra vendetta colectiva— es uno de los grandes aciertos de la miniserie, aportando una tensión que va más allá del simple enfrentamiento entre buenos y malos.
En conclusión, Nemesis Rogues’ Gallery es Millar en plena forma: ritmo ágil, diálogos afilados, violencia justificada y una crítica social tan punzante como camuflada. Giangiordano aporta un enfoque gráfico que refresca al personaje sin traicionar su esencia, y Loughridge redondea el apartado visual con una paleta que subraya el tono sombrío de la historia. Si eres seguidor del Millarverso, este tomo es lectura obligada: no solo recupera a uno de sus villanos más icónicos, sino que lo eleva a un nuevo nivel de amenaza. No es relleno ni puente: es una pieza clave en la construcción del futuro de este universo. Y con Nemesis Forever a la vuelta de la esquina, lo que aquí se insinúa promete un espectáculo aún mayor… y probablemente, mucho más sangriento.

Sobre la edición de Nemesis Rogues’ Gallery
Panini cómics edita Nemesis Rogues’ Gallery en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior, papel y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras una breve biografia de los autores —y algún adlater— y una galería de portadas USA.

Nemesis Rogues’ Gallery
Edita: Panini cómics
Editorial Original: Dark Horse
Autor/es: Valerio Giangiordano, Mark Millar, Lee Loughridge, Clem Robins
Fecha de lanzamiento: 24 jul 2025.
Idioma: Español
Páginas: 144 pags.
Tamaño: 18×27.5 cm.
Contiene: Nemesis: Rogues’ Gallery 1-5.
Formato: Cartoné
Edad: 18+
Interior: Color
ISBN: 9791370130695
Precio: 22,00€



