Hablamos de Ruido Blanco, obra de “Luis”, un thriller centrado en un grupo de personas con capacidades con un misterioso propósito común.

Buenas intenciones, pero…
El día de su vigésimo cumpleaños Sibila ingresa en una misteriosa organización formada por componentes con dotes extraordinarias sin saber muy bien cual es su plan en esta organización ni cual es el fin está en une scenario global. A fin de preservar el misterio que “Luis”, autor de la obra quiere para la obra, no adelanto más argumento de este desconcertante thriller que partiendo de una atractiva premisa parece naufragar en su viaje inaugural. Y es que si bien la premisa de escuela de talentos –X-Men o Umbrella Academy con la que guarda no pocos paralelismos– es común en el noveno arte, esa premisa de Ruido Blanco se enfanga con capas de diálogos superfluos y pertenciosos y arcos argumentales que se abren y no llevan a ningún lado.
No es el qué sino el CÓMO y sobre todo el cuánto. Ya que en sus más de 250 páginas hay demasiada paja y muy poco desarrollo en profundidad en trama o personajes. He dado un par de lecturas a la obra esperando que en una primera lectura me hubiera perdido algo, pero me temo que lo único que he perdido ha sido mi tiempo. Y eso que la campaña previa de marketing había capado poderosamente mi atención. Si bien todo esfuerzo artístico es encomiable y el tiempo y planificación de este tomo debe haber sido duro –y más que respetable– no ha conseguido al menos conmigo conectar como lector ni en lectura o relectura. Y esto lo digo basándome en motivos objetivos y tras un tiempo de reposo antes de escribir estas líneas.

Mucho ruido -blanco- y pocas nueces
Me gustaría concluir esta reseña diciendo que estamos ante una obra manifiestamente recomendable y que para gustos los colores, o cualquier eufemismo que aligerara un resultado final que siendo generosos a duras penas alcanza el aprobado. En todos los apartados en los que podemos deconstruir –no fractalmente– un cómic este Ruido Blanco falla de uno u otro modo. Ya que su narrativa es por momento confusa, farragosa, demasiado acelerada o con saltos en el tiempo que descolocan al lector. Su dibujo es más bien un abocetado que para un storyboard valdría, pero como producto final cae en un profundo y estrepitoso suspenso. Pero ese no es -por desgracia- su peor pecado como novela gráfica. O el peor pecado de cualquier producto cultural.
Ya que si un producto equilibra una falta de talento a los lápices con un guion que atrapa o un guion que cojea con un apartado gráfico o narrativa atractiva, el debo y el haber se compensan. Pero aquí no hay una conexión real con la historia que nunca llega a enganchar por unos personajes con desarrollos nulos –o llenos de cliché y vacuos– y una trama que apunta a mucho y llega a muy poco. El conjunto final es de trabajo amateur más que de producto profesional y eso es palpable desde el primer momento. No es una absoluta pérdida de tiempo, sin embargo, no es un comic que yo recomendaría de manera directa. Y para cerrar solo me queda para fraseando a Sabina “Tanto, tanto, tanto, demasiado ruido” y pocas –o ninguna– nuez a la vista.

Sobre la edición de Ruido blanco
Planeta cómic edita Ruido blanco en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel y reproducción gráfica de máxima calidad. No contiene extras

Ruido blanco
Edita: Planeta cómic
Lanzamiento: 10 abr 2024
Autor/es: “Luis”
Formato: Tapa dura sin s/cub. (cartoné)
Tamaño: 18.3 x 25.5 cm
Páginas: 256 pags
Interior: ByN
ISBN: 978-84-1140-659-8
Precio: 25,00 €


