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Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 – Reseña cómic

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Hablamos del tomo Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967, un volumen que recoge sobresaliente la despedida del legendario historietista belga André Franquin de la cabecera de Spirou. Historia del noveno arte en letras mayúsculas.

Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967

Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967, crónica de una separación anunciada, un Franquin cansado

Con este Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 llegamos al final de la participación de André Franquin al frente de la colección de Spirou Y Fantasio. Una serie que cayó en sus manos en 1946 y a la cual ayudo a convertir en una leyenda indeleble del noveno arte de todos los tiempos a golpe de talento. Y es que a lo largo de más décadas vimos una de las más meteóricas, increíbles y acertadas evoluciones artísticas de un autor –y de una serie y personaje– que el medio recuerde. Porque, no nos engañemos, sin la ayuda del historietista francobelga Spirou no sería una colección que a día de hoy –estamos en 2024– goza de una salud de hierro y de una lista de autores que han pasado por sus páginas que cortan la respiración.

Sin embargo, que estemos hablando de que este sea el último integral viene por el agotamiento del propio Franquin con la editorial, con el personaje –en ese momento Gastón era su obra predilecta y su juguete preferido– y las constantes imposiciones de Dupuis que afectaban a la salud mental y física del autor. Esto se deja ver en el primer álbum del tomo –que interrumpió meses su publicación por recaídas de Franquin– y por la irregularidad del mismo. Así como la cada vez mayor cantidad de apoyos que buscaba en sus álbumes para que le ayudaran a terminar el trabajo. Amigos de su círculo interno, pero que evidenciaban que Spirou era más una carga que un divertimento, como lo había sido en el pasado y como en ese presento lo era Gastón.

Un genio es siempre un genio

QRN en Bretzelburg en principio iba a ser una aventura con Zorglub algo a lo que Dupuis se opuso tajantemente– dejando en un bloqueo al autor del que salió, como diría Ringo “con un poco de ayuda de sus amigos” pero con la idea en la cabeza de divorciarse del personaje cuando pudiera. Estos altibajos son palpables y aunque el álbum funciona se aprecia su carácter de cadáver exquisito en más de una escena. Un bebe en Champignac y Los Bravo Brothers ya fueron originados sobre otra dinámica laboral. En la cresta de la ola, fuera de su depresión crónica y con ganas de divertirse optó por dejar la épica de sus 18 álbumes anteriores a un lado y centrarse en la comedia más física y alocada. Algo en lo que era maestro de maestros.

Un bebe en Champignac y Los Bravo Brothers son álbumes de Gaston con una skin –que dice ahora la chaviza– de Spirou. Ni más ni menos. Y eso es bueno en tanto que nos dejaba ver a Franquin con un brío creativo y gráfico arrolladores que muchos creían perdidos. Obras magistrales del humor gráfico, mil veces imitadas y nunca superadas, suponen una despedida por todo lo alto del personaje en las que resuena un grito de liberación y una atmósfera anárquica constante. El historietista belga no necesitaba demostrar nada a nadie en ese momento, pero lo consiguió cerrando bocas y provocando aplausos. Y bueno, la obra que cierra este Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 os la detallamos en su reseña. Empecemos el desgrane. Quédense, merece la pena.

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Spirou y Fantasio Integral 8. 1961-1967: Aventuras humorísticas
Una despedida por todo lo alto del autor más talentoso e influyente de la BD de todos los tiempos firmando cuatro obras maestras indelebles reunidas en un volumen. ¿Qué más puedo decir? El final de trayecto más dulce que puedas encontrar en el cómic por mucho que busques. Hazte con este tomo desde nuestro enlace de afiliado y disfruta de un descuento a la par que ayudas a que La Comicteca siga existiendo.

QRN en Bretzelburg

Tras el secuestro de Fantasio a manos de la policía secreta de Bretzelburg, Spirou y Marcelin Switchquien era el objetivo original del rapto– se internaran en este opaco país para salvar a su amigo. Ahí descubrirán un país asolado por intrigas políticas donde nada ni nadie es lo que parece. Una aventura antibelicista y llena de intrigas que mantiene al lector enganchado de la primera a la última hoja.

Si tenemos que definir este álbum en una palabra, esta sería IRREGULAR. No obstante fue el detonante de que Franquin se desencantara del personaje y lo abandonara poco después. Por momentos brillante, por momentos lento, con altibajos –ecos del ánimo del historietista– en su grafismo, QRN en Bretzelburg tenía todos los ingredientes para ser una obra maestra y las imposiciones y pegas de Dupuis lo impidieron. Su publicación se interrumpió por la hepatitis viral y por una profunda depresión del autor y se retomó varios meses después.

Al buen observador esto no se le escapa en una lectura en profundidad. Pero pese a todo estamos ante una aventura de espías bien guionizada, mejor dibujada y el último álbum a lo grande del personaje. En su etapa aventurera clásica, aclaro. Su lectura es disfrutable, crea tensión, humor, intriga, tiene al lector atrapado y pone todos los recursos sobre la mesa para usarlos con cabeza y genialidad. Franquin agotado moral y espiritualmente pero demostrando, aun así, su faceta de genio al mundo. El principio del fin de una época en un álbum que cambio las reglas del personaje.

Los Bravo Brothers

Para celebrar el cumpleaños de Fantasio, el bueno de Gastón le ha regalado un trío de chimpancés provenientes de un circo que acaba de cerrar sus puertas. La presencia de estos animales creará el caos absoluto en una oficina que ya de por sí y gracias al propio Gastón disfruta de pocos momentos de paz. ¿Como afrontaran Spirou y Fantasio este inesperado regalo?

¿Que sucedería si un Andre Franquin pusiera el brío creativo y el talento que estaba empleando en Gastón al servicio de un Spirou y Fantasio? Básicamente, esta es la premisa sobre la que se vertebra este divertidísimo Los Bravo Brothers. Una sucesión de gags disparatados en el mejor estilo de Franquin quien en este momento ya dominaba el género de manera magistral– donde el autor insufla vida a Spirou bajo sus propias reglas. Mi álbum, mis reglas.

El resultado es un trabajo con chispa, carente de profundidad, pero con tal pericia a la hora de desplegar su slapstick y sus gags que eso no es obstáculo alguno. Impresiona ver el número de gags magistrales que Franquin era capaz de idear, funcionando todos a la perfección. Hipnotizante por su calidad intrínseca es difícil imaginar tanto talento en una sola persona desplegado de una manera tan magistral en tan pocas páginas. Este álbum da para que Ibáñez te sacase una docena de álbumes de Mortadelo plagiando inspirándose en el verdadero maestro del género.

Los robinsones del raíl

Durante su viaje inaugural el nuevo y flamante tren de propulsión nuclear de la SNCF pierde el control debido a un error de Gastón. Mientras este y Fantasio están en un aparato descontrolado que recorre Europa fuera de control, Spirou debe procurar un rescate in extremis. Una tarea que no será nada fácil y contra la que corre el reloj.

Los robinsones del raíl es una completa anomalía dentro del universo de Spirou. Un encargo de la SNCF –la RENFE francesa, para que os hagáis una idea– que a modo de publirreportaje y usando personajes populares, vendiera las bondades del tren al pueblo galo. Medio que estaba perdiendo publico frente al abaratamiento del avión y la mejora de las carreteras y los precios de los vehículos. Hergé rechazó el encargó –si bien podría haber salido algo curioso– pero Dupuis, el don cangrejo del comic francobelga se subió al tren –perdonen el chiste– de la oferta. La SNCF no quedó muy contenta con el resultado, los lectores, con más criterio, sí.

El experimento quedó como una novela corta –muy corta– publicada en fascículos. Al guion estaba a cargo de Yvan Delporte, Jidéhem y claro está, Andre Franquin. Este último se encargó también de las pocas, pero contundentes ilustraciones que ilustran el numeroso -y por qué no decirlo, interesante y atrapante- texto. Esta anomalía que lejos de ser un experimento fallido es una simpática curiosidad que concentra la esencia del personaje a la perfección. Intriga, vehículos maravillosos, humor, tensión mezclado y servido en cómodos fascículos ilustrados por Franquin. Si dejas tus prejuicios a un lado, te sorprenderás gratamente. Y sí, es sospechosamente parecida al capítulo del monoraíl de los Simpson. Había que decirlo y se dijo. Y a la película Speed, también, sí.

Un bebé en Champignac

Huyendo del estrés del trabajo –principalmente producido por esa máquina de atraer desastres que es GastónSpirou y Fantasio deciden tomarse unos días en el idílico pueblo de Champignac. A su llegada comprobarán que el viejo Conde está haciendo de niñera de… Zorglub. Otrora su peor enemigo y ahora un bebe atrapado en el cuerpo de un adulto debido al impacto de una Zorglonda que le hizo retornar al estado mental de un recién nacido. ¿Cómo abordarán esta situación?

Un bebé en Champignac, álbum que cierra este Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967, es uno de los trabajos más polarizantes de la historia del personaje. Pero es innegable que es quizás uno de los trabajos en los que Franquin puso más corazón y más alma para el botones siempre joven. Al fin podía desarrollar un proyecto que rondaba por su cabeza desde hacía años con total libertad estando en un estado artístico SOBRESALIENTE –y me quedo corto– y demostrando su inabarcable talento sin cortapisas. Una leyenda del medio –ya en ese momento– que lejos de acomodarse da un golpe de mano y firma una obra maestra.

Franquin parece revivir varios años y mostrar una pasión arrolladora en cada página. Pasión que en ese momento solo dedicaba a Gaston, quien el eje de su corpus creativo en esa época. Hay tantos momentos brillantes, tantos gags inolvidables, tal calidad gráfica y tal personalidad autoral que ningún amante del autor o del personaje podría haber soñado una despedida más grandiosa. André Franquin dinamitó al personaje en cierta parte, no le importaba quién vendría después, solo pasarlo bien, y se nota. Una absoluta obra magistral inolvidable, metareferencial, autoparódica, consciente de sí misma, experimental y acertada en cada punto en que se compone. Esto es arte.

El fin de los años gloriosos y un legado inalcanzable a sus espaldas

La edición de este volumen en castellano supone el final de un esfuerzo editorial titánico que ha conseguido reunir algo que parecía impensable: todo el Spirou de Andre Franquin completo y en orden cronológico. Casi una década en la que hemos visto la evolución página a página de uno de los mayores genios de la BD de todos los tiempos. Y podríamos decir que lo vimos evolucionar al ritmo que evolucionaba el género. Pero la realidad es que en gran medida el fue quien puso en movimiento esa rueda gigantesca que dinamizo en gran parte la BD creando una escuela propia y una legión de imitadores, pupilos y seguidores que continuaron su legado. Franquin evolucionó y arrastró a la industria al siguiente nivel con su incomparable genialidad.

Este Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 es parte –y quizás cenit– de esta evolución. Nada que ver ni en forma o fondo a su Spirou de finales de los años cuarenta o comienzos de los cincuenta. Pero a lo largo de tres décadas dejo su genio en cada una de los miles de placas que llevó a cabo. Al acabar esta reseña solo queda una sensación de vacío y un enorme ¿Y ahora qué? Por fortuna la huella de Franquin es alargada, la salud del personaje de hierra y los autores que se acercan a él, repletos de talento. Así que solo puedo recomendaros que os acerquéis a esta magnífica etapa. Empezad por el tomo que queráis, da igual, acabaréis cayendo en todos. No sabéis la envidia que me dais los que vayáis a descubrir a Franquin. De verdad.

Sobre la edición de Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967

Dibbuks edita este Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 en un volumen de tapa dura sin sobrecubiertas. En el interior papel -de tipo mate, importante en este tipo de material- y reproducción gráfica de máxima calidad. Como extras se incluyen casi cuarenta páginas de material dividido entre artículos que narran la génesis de los álbumes incluidos, ilustraciones y portadillas de “Le journal de Spirou” que sirven como un colofón magnífico a una etapa, la de Andre Franquin, que ha marcado con letras de oro su nombre dentro del noveno arte.

Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967

Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967
Edita
: Dibbuks
Lanzamiento: 03/10/2024
Editorial original: Dupuis
Contiene: QRN sur Bretzelburg, Bravo les Brothers, Les Robinsons du Rail, Panade à Champignac
Autor/es: André Franquin, Greg, Frédéric Jannin, José-Louis Bocquet, Serge Honorez, Philippe Ghielmetti, Peyo, Gos, Jidéhem, Yvan Delporte, Carolin, Anne Delobel, Mulatier,
Formato: Cartoné
Tamaño: 300 x 220 mm.
Páginas: 216 pags.
Interior: Color
ISBN: 978-84-18266-06-5
Precio: 29,50 €

Spirou y Fantasio Integral 8: 1961-1967 – Reseña cómic
SOBRESALIENTE
Una despedida por todo lo alto del autor más talentoso e influyente de la BD de todos los tiempos firmando cuatro obras maestras indelebles reunidas en un volumen. ¿Qué más puedo decir? El final de trayecto más dulce que puedas encontrar en el cómic por mucho que busques.
PROS
Franquin mostrando se genio en toda su extension, modos y maneras demostrando por que es el autor de BD mas talentoso, influyente y genial de todos los tiempos. Este tomo es otro puro, una demoastracion de todo lo que puede hacerse bien y se hace aun mejor.
Los autores que acompañaron a Franquin en este ultimo tramo de la serie: Gros, greg, Yidejem, Delporte, Peyo... ¿Cabe mejor compañia?
Estar delante de obras maestras atemporales en una edicion cuidada, cronologica y al fin culminada.
CONTRAS
Que Franquin abandonara la serie justo despues de demostrar que tenia creatividad, genio y talento para rato. Si bien lo usaria con otros personajes, la separación de Spirou no fue aghradable ni para el como autor ni para los lectores.
Que este viaje haya llegado a su fin. la sensacion de vacio que te deja.
100
SOBRESALIENTE
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Rodrigo Pérez Miguel
Rodrigo Pérez Miguelhttps://lacomicteca.com/
Fundador de esta pequeña gran familia que es La Comicteca. Amante del noveno arte desde que aprendí a leer. Lector y escritor en proporciones variables y según el momento. En mitad de todo lo que sea cultura popular.

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